Una oportunidad para crecer

“Mamá, ¡adivina!  ¡Braulio decidió confiar en Jesús en nuestra clase de hoy!”, le contó Noé a su madre un domingo por la tarde.

“¡Qué maravilla!”, afirmó mamá.

Pero unas semanas después, Noé llegó a casa de la escuela con el ceño fruncido.  “¿Recuerdas que te conté que Braulio confió en Jesús?  Bueno, hoy le oí decir que hizo trampa en un examen la semana pasada.  ¡Qué mal cristiano resultó ser!”

La madre miró a Noé, pensativa.  “Eso no está bien”.  En ese momento, escucharon un llanto distante en el pasillo.  “Tu hermana se despertó”, indicó mamá, quien comenzó a levantarse, pero luego se volvió a sentar y dirigió la mitad a donde venía el ruido.  “Ya puedes levantarte de tu siesta, Margarita”, exclamó.  “Ven acá”.

Noé miró a su madre, sorprendida.  “¡Margarita no puede caminar aquí sola!  Es solo una bebé”.  El niño dirigió la vista al pasillo, mientras el llanto de Margarita se hacía cada vez más fuerte.  “¿Quieres que vaya por ella?”

Mamá se encogió de hombros.  “¿No crees que la hemos estado cargando por demasiado tiempo?  Si Margarita no quiere hacer el esfuerzo de caminar hasta aquí, lo mejor será que la dejemos llorar”.

“Pero ¡mamá!  ¡Ella necesita una oportunidad para crecer y aprender a caminar!”

“¿Te refieres a la misma oportunidad para crecer que le estás dando a Braulio?”, preguntó su madre.

Noé la miró, confundido.  “No te entiendo”.

“Los bebés no pueden hacer todo cuando nacen.  Crecen gradualmente y aprenden un poco cada vez”, explicó mamá mientras se ponía de pie.  “Lo mismo pasa con los cristianos”.  La madre salió de la habitación y regresó con Margarita.  “El Espíritu Santo nos ayuda a crecer en nuestra fe durante toda nuestra vida.  Cuando vamos a la iglesia, leemos la Biblia, oramos y pasamos tiempo con otros cristianos, aprendemos más sobre Jesús y cómo vivir como Él lo desea.  Dios quiere que seamos pacientes y animemos a otros.  ¡No te des por vencido con ellos!”

“Entonces, ¿me estás diciendo que no debería estar tan enojado con Braulio?”, preguntó Noé.

“Correcto”, dijo mamá.  “Todos somos pecadores que necesitan la gracia de Jesús todos los días.  Sigue siendo un amigo para Braulio y anímalo.  Ora por él y confía en que Dios le ayudará a crecer”.  SHERRY L. KUYT

ANIMA A LOS NUEVOS CRISTIANOS

VERSÍCULO CLAVE: 1 TESALONICENSES 5:14

ANIMEN A LOS DESALENTADOS, SOSTENGAN A LOS DÉBILES Y SEAN PACIENTES CON TODOS.

¿Sientes la tentación de criticar a un nuevo cristiano que hace algo malo?  Esa persona necesita oración y aliento, no críticas.  Si sientes que deberías indicarle a alguien que no está actuando de una manera que encaja con su identidad en Jesús, hazlo con amor.  Después de todo, ¡nosotros tampoco somos perfectos!  Edifíquense el uno al otro mientras Dios los ayuda a ambos a crecer.

Clave de Hoy
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