Aceptando la ruta escénica

—¿A dónde vamos, abuelita? —preguntó Daisy.

La abuela abrió la reja que separaba su patio trasero del bosque que había detrás.

—Es un lugar que te va a gustar —respondió con una sonrisa.

Mientras caminaban entre los árboles, Daisy notó unas ardillitas que se escabullían por los troncos de los árboles, y eso la hizo reír. Cuando el viento silbaba entre las ramas de los pinos, la niña se aferraba a su abuela.

—¿Estás segura de que sabes a dónde vamos? —preguntó Daisy.

—¿Confías en mí? —preguntó la abuela, apretando la mano de su nieta. La niña asintió—. Es un poco más allá —contestó la anciana.

Los árboles terminaron en una granja donde ovejas y ganado pastaban en las verdes colinas. Un cordero se acercó y apoyó sus pezuñas en la cerca de madera.

—Mi amiga es dueña de esta granja —le contó la abuela—. Me pareció que te encantaría ver a los animales.

Daisy dejó que el corderito le hiciera cosquillas en los dedos con su nariz.

—¡Es tan lindo! —exclamó—. Pero ¿por qué no vinimos en el auto hasta acá? ¡Ese sendero por el bosque me pareció eterno!

La abuela se inclinó en la cerca.

—¿Crees que tuvimos algún beneficio por tomar el camino escénico?

Daisy arrugó la nariz.

—Bueno, pudimos pasar más tiempo juntas.

La abuela asintió.

—Me encanta pasar tiempo contigo. ¿Algo más?

—El bosque es mucho más interesante que la avenida principal —agregó la niña—. ¡Oh! Y tuve que confiar en que tú sabías a dónde íbamos.

—Así es —afirmó la abuela—. ¿Recuerdas cuando en la Biblia Dios guio a los israelitas en el desierto por cuarenta años antes de llevarlos a la tierra prometida?

—Lo recuerdo —aseguró Daisy—. ¿Acaso Dios no conocía una ruta más rápida?

—Sí, pero Dios quería que ellos aprendieran a depender de Él —explicó la abuela—. En lugar de confiar en Dios, los israelitas se quejaron y lo desobedecieron. Por eso, Dios los mantuvo en el desierto por tanto tiempo. Y, a través de esa espera, ellos pudieron experimentar más milagros, como cuando Dios les envió comida del cielo y evitó que su ropa y sus sandalias se desgastaran.

—A veces me cuesta esperar en Dios —admitió Daisy.

—Lo sé —expresó la abuela—. Pero el Señor te está ayudando para que también aprendas a confiar en Él. Mientras sigues a Jesús por el camino que Él tiene para ti, ten los ojos abiertos para que veas las formas en que Él te demuestra Su amor y Su gracia en tu travesía.

Hannah Chung

EL CAMINO DE DIOS ES MEJOR

VERSÍCULO CLAVE: Proverbios 3:6

RECONÓCELO EN TODOS TUS CAMINOS, Y ÉL ENDEREZARÁ TUS SENDAS.

¿Estás esperando por algo en este momento? ¿Te preguntas si Dios tiene el control cuando las cosas no suceden cuando tú quieres? Recuerda que el tiempo de Dios es perfecto, aun cuando no lo entiendes. Busca las maneras en las que Jesús te está mostrando Su amor y Su gracia a través de los períodos de espera, y después confía en que Él usará las rutas escénicas para ayudarte a crecer en tu fe.