Las alas de Luna

Rodrigo sonreía mientras acariciaba las plumas de la gallina, al ver cómo los pollitos halaban sus pantalones y después se escabullían bajo las alas de su madre.

—Hola, chiquillas —sus hermanas Olga y Silvia llegaron a hacerle compañía, y trataron de espiar a los pollitos debajo de la gallina, pero sabían que no era buena idea tocarla.

—¡Son tan lindos! —Rosalinda, de cinco años, trató de agarrar un pollito, pero la gallina se encrespó y saltó a la defensiva.

—Rosi, debes ser delicada o Luna lo volverá a hacer —explicó su madre mientras caminaba hacia ellos, quitándose los guantes de jardinería—. Es una mamá muy protectora, ya lo sabes.

La gallina finalmente dejó que los pollitos fueran a explorar, pero cuando Arabella, la perrita, se acercó, los pollitos, llamados Estela, Rayo de Sol, Nova y Aurora, se apuraron a refugiarse bajo las alas extendidas de luna.

Rodrigo corrió para sostener a Arabella por su collar.

—Espera un momento, cachorrita. No puedes hacer eso. ¿Ves? Estás asustando a los pollitos —Arabella se quejó, como si pidiera perdón.

—¿Saben? —comentó Silvia en voz baja—. Esto me recuerda de un versículo que leí está mañana.

—¿Cuál? —Olga inclinó la cabeza.

Mamá sonrió.

—Déjame adivinar. «Los hijos de los hombres se refugian a la sombra de Tus alas».

—¡Exactamente! —Silvia rio—. ¿Cómo sabías?

—Todos estamos leyendo los Salmos —su madre se encogió de hombros—. Ese era el que tocaba hoy.

—¿Qué significa eso? —Rosalinda quería saber.

—Piénsalo de este modo. Cuando los pollitos tienen miedo, ¿a dónde van?

—Se esconden debajo de Luna —respondió rápidamente Rodrigo.

—¿Por qué?

—¿Porque les gusta? —adivinó Rosalinda.

—No precisamente —mamá acarició el cabello de Rosi—. Se esconden ahí porque están seguros. Arabella no los puede alcanzar allí porque Luna los va a proteger. Y eso lo saben por instinto. Es así con nosotros y Dios. A veces tenemos miedo o estamos preocupados o nos sentimos solos, pero como esos pollitos, podemos refugiarnos bajo las alas de Dios. Él puede protegernos mucho más de lo que Luna podría proteger a sus pollitos. Jesús derrotó el pecado y la muerte para salvarnos, y promete que siempre estará con nosotros para cuidarnos.

—Entonces, a pesar de que Mimi y Papa estén enfermos y haya una guerra y a veces tengamos tanto miedo que no sabemos qué hacer, siempre podemos correr hacia Dios —Rodrigo sonrió—. Así como los pollitos de Luna corren hacia ella.

ELLIE SHIRK

PODEMOS REFUGIARNOS EN DIOS

VERSÍCULO CLAVE: JUAN 16:33

ESTAS COSAS LES HE HABLADO PARA QUE EN MÍ TENGAN PAZ. EN EL MUNDO TIENEN TRIBULACIÓN; PERO CONFÍEN, YO [JESÚS] HE VENCIDO AL MUNDO.

¿Qué haces cuando sientes miedo o estás preocupado? Todos nos asustamos a veces y con frecuencia olvidamos que Jesús está aquí, a nuestro lado, sosteniéndonos. Aun cuando no lo sentimos, Él está cerca. Siempre puedes correr hacia Jesús; Él te dará refugio y te llenará de paz. Escóndete en la sombra de Sus alas.