Bonita, pero con espinas

Eva se paró frente al espejo y se arregló cuidadosamente el cabello.  Entonces retrocedió unos pasos para ver cómo se veía su ropa.  Ese día les iban a tomar las fotografías en la escuela, y la niña quería que fuera perfecta.

“Te ves tan linda”, afirmó su hermanita menor.  “¿Qué ropa puedo ponerme para verme así de linda?”

“No tengo tiempo para ayudarte”, respondió Eva enojada.  “Todavía tengo que encontrar un collar que combine con esta blusa”.

Celia se veía decepcionada.  “¿Me prestas un collar?”

Eva negó con la cabeza.  “¡Ni loca!  De seguro lo perderás”.

Los ojos de Celia se llenaron de lágrimas.  “No, no lo voy a perder.  ¡Voy a tener mucho cuidado!”

“No tengo tiempo para esto”.  Eva perdió la paciencia.  “¡Deja de fastidiarme, Celia!”

Cuando Eva bajó a la cocina, vio un florero con flores en la mesa.  “¡Oh, rosas!”, exclamó.  “¿De dónde salieron?”

“La señora González acaba de traerlas”, le contó su madre.  “Son de su jardín.  Son bellísimas, ¿no crees?”

“¡Hermosas!”  Pero cuando Eva estiró su mano para tomar una rosa, se pinchó el dedo con una afilada espina.  “¡Ay!”, gritó la niña, mientras una enorme gota de sangre aparecía en su dedo.  “Las rosas son hermosas, pero esas espinas están muy afiladas”, se quejó mientras limpiaba su dedo con una toalla.

“Bonitas, pero con espinas”, dijo mamá, pensativa.  “Esa es una buena descripción de cómo es la gente a veces.  De hecho… estoy pensando en ti, hijita”.

“¿En mí?”, preguntó Eva, sorprendida.  “¿Por qué en mí?”

“Al igual que las rosas, te ves muy bonita esta mañana.  Pero escuché cómo le hablaste a tu hermana y fuiste una espina muy afilada para ella.  ¿Te gustaría que te trataran del mismo modo?”

“Eh… creo que no”, contestó Eva en voz baja.

Su madre asintió.  “El Espíritu Santo nos da las cualidades que necesitamos para mostrar a los demás el amor de Jesús.  Cuando confías en que Jesús te ayudará a tratar a los demás como Él lo haría, podrás exhibir la belleza de Su amor en tus palabras y acciones… en lugar de sacar espinas afiladas”.

Eva suspiró.  “Tienes razón”, admitió.  “No me porté bien.  Voy a pedirle perdón a Celia”.

“Qué bien”, indicó mamá.  “Tal vez puedas ayudarle a decidir qué ropa ponerse.  Yo le hice una sugerencia, pero me parece que ella valora mucho la opinión de su hermana mayor”.  —  KAREN E. COGAN

TRATA CON AMOR A LOS DEMÁS

VERSÍCULO CLAVE: LUCAS 6:31 (NVI)

TRATEN A LOS DEMÁS TAL Y COMO QUIEREN QUE ELLOS LOS TRATEN A USTEDES.

¿En qué piensas más, en cómo te ves o en cómo te comportas?  No está mal que quieras verte bien, pero es mucho más importante que te parezcas a Cristo en tus acciones.  La lectura bíblica de hoy enumera las características del “fruto del Espíritu”.  Dios nos da este fruto para que podamos demostrar Su amor a los demás.  Cuando usas estas características en tus palabras y acciones, las otras personas verán la belleza del Señor en la forma en que las tratas.