Sacrificio de amor

—Las personas en el hogar para ancianos deben sentirse muy solas —dijo Ana, poniendo su Biblia en la mesa del comedor—. Después de leerle la Biblia a la señora Hernández, su cara se iluminó. Ojalá ella pudiera leer la Biblia por sí misma, pero está ciega, así que no puede hacerlo.

—Estoy segura de que la señora Hernández aprecia que la visites con tu clase de escuela dominical —comentó su madre—. Toma —ella le entregó a Ana una caja de cartón vacía—. ¿Puedes ayudarme a encontrar por la casa cosas que ya no necesitamos? La iglesia está pidiendo donaciones.

—Voy a revisar mi habitación.

La niña salió corriendo a su cuarto y mamá la siguió.

—Hija —la madre apuntó a la cama—. Tienes muchos peluches. ¿Crees que podrías despedirte de algunos?

—Está bien. No me importa regalarlos a la mayoría de ellos, pero no puedo despedirme de Effie, mi elefante de peluche. Lo tengo desde que tenía tres años.

—¿No es el que tiene toda la Biblia en un bolsillo de su barriga? —preguntó mamá.

Ana asintió.

—Hay una grabadora en un bolsillo. Solo tienes que aplastar un botón y te habla la Palabra de Dios. Lo usaba para oír la Biblia todas las noches, pero ahora solo duermo con él.

—¿Por qué dejaste de oír la grabación?

—Porque ahora puedo leer la Biblia por mí misma —Ana arrugó las cejas—. ¿Sabes? Creo que a la señora Hernández le encantaría escuchar a Effie, pero sería difícil renunciar a él. Podría darle la grabación de la Biblia sin Effie, pero creo que a ella le gustaría tenerlo también.

—Ese sería un sacrificio, hija.

—¿Qué es un sacrificio?

—Un sacrificio es cuando entregas algo por el bien de otra persona. Jesús hizo un sacrificio por nosotros cuando entregó Su vida para salvarnos al morir en la cruz. Cuando entregamos las cosas por el bien de otros, demostramos cuánto amamos al Señor por lo que Él hizo por nosotros y que queremos que otros también conozcan Su amor.

Ana tomó el elefante de peluche y lo abrazó.

—Realmente voy a extrañar a Effie, pero quiero que la señora Hernández lo tenga. ¿Crees que podamos regresar hoy al hogar de ancianos?

SINGLETON GRIESE

VIVE UNA VIDA DE SACRIFICIO

VERSÍCULO CLAVE: MATEO 20:28

EL HIJO DEL HOMBRE NO VINO PARA SER SERVIDO, SINO PARA SERVIR Y PARA DAR SU VIDA EN RESCATE POR MUCHOS.

¿Alguna vez has hecho un sacrificio? ¿Fue algo difícil de hacer? ¿Sabías del sacrificio que Jesús hizo por ti? Jesucristo, el Hijo de Dios, se sacrificó al morir en la cruz por todas las cosas malas que hacemos, para que podamos ser perdonados. Cuando confiamos en Jesús, Él nos llena con Su amor, y entonces podremos estar dispuestos a hacer sacrificios para ayudar a que otras personas también Lo conozcan.