Devocionales deliciosos

¡Noemí quería que llegara el momento! En cualquier momento, el autobús llegaría para llevarla a ella y a su papá a la fábrica de chocolate.

—¿Crees que podremos probar algo del chocolate? —preguntó entusiasmada.

—Estoy seguro de que sí habrá algunas muestras —respondió su padre—. Pero no te emociones mucho. Lo más probables es que solo comamos algunos bocados.

La cara de Noemí se puso triste.

—Oh —suspiró—. Entonces, ¿podemos comprar un poco para llevar a casa?

Papá sonrió.

—Por supuesto. Se que a tu mamá y a Itan les gustará comer un poco.

El autobús frenó con un chirrido y se estacionó junto a la vereda. En las siguientes dos horas, Noemí y su padre hicieron el tour en toda la fábrica y vieron cómo funcionaba cada máquina. Finalmente, llegó el tiempo de probar las muestras. Cuando se sentaron y probaron los primeros pedacitos de las diminutas muestras de chocolate, papá preguntó:

—¿Hiciste tu devocional en la mañana?

Noemí se quedó mirando la mesa.

—No —admitió—. ¡Estaba demasiado emocionada por esto! —ella sostuvo en alto su último pedazo de chocolate antes de metérselo a la boca.

—Mmm —expresó su padre—. Eso me recuerda a algo que mi papá me dijo cuando yo tenía tu edad. ¡Él me enseñó que deberíamos pensar en nuestro tiempo devocional como en una golosina deliciosa!

—¿Qué significa eso? —preguntó Noemí—. ¡No podemos comernos nuestras Biblias!

—No, pero podemos asimilar lo que leemos y guardarlo en nuestros corazones y nuestras mentes. ¿Recuerdas lo emocionada que estabas de venir acá en la mañana? Bueno, ¿no crees que es mucho más emocionante que Dios nos hable a través de Su Palabra? ¿Que Él nos ame tanto que envió a Jesús para morir por nosotros para que pudiéramos tener una relación con Él? ¿Y que Él quiera pasar tiempo con nosotros y nos ayude a recordar Su verdad y Sus promesas?

—¡Oh! —exclamó Noemí—. Ya lo entiendo. La Biblia es un regalo de Dios. Él nos ama y quiere que lo conozcamos. ¡Y pasar tiempo con Él tiene un sabor delicioso para nuestros corazones!

—¡Exactamente! —declaró papá.

Noemí sonrió.

—Papá, cuando lleguemos a casa, ¿podemos hacer juntos el devocional?

—¡Me encanta la idea! —anunció su padre—. ¡Y tal vez podamos comer también un poco de chocolate mientras lo hacemos!

Katelyn Claggett

PASA TIEMPO CON DIOS

 VERSÍCULO CLAVE: Salmo 119:103

¡CUÁN DULCES SON A MI PALADAR TUS PALABRAS!, SÍ, MÁS QUE LA MIEL A MI BOCA.

¿Alguna vez te has emocionado muchísimo por algo? ¿Te has emocionado por tu devocional? ¿Alguna vez te entusiasma leer la Biblia y pasar tiempo con Dios? Usualmente no pensamos en el devocional como algo emocionante, ¡pero poder tener una relación con Dios y escucharlo hablarnos es lo más emocionante de todo! Cuando pasas tiempo con Dios leyendo la Biblia, verás cómo Sus palabras tienen el mejor sabor para tu corazón y tu mente.