Con amor

—Déjame ayudarte con eso, Keira —Alexis se acercó a un montón de ropa limpia que había que doblar—. Así ganaré puntos para el concurso de mi grupo de jóvenes. Quiero ganar más puntos que nadie, ¡quiero ganar!

Una de las formas en que los chicos del grupo de jóvenes podían ganarse puntos era ayudando a los miembros de su familia.

Keira frunció el ceño y empujó las manos de su hermana.

—¡No voy a firmar ningún papel que diga que me ayudaste con algo! ¡Déjame en paz y deja mis cosas!

Los otros miembros de la familia de Alexis estaban fascinados con su comportamiento. A duras penas podían creer lo útil que de repente se había vuelto: lavaba los platos, hacía las camas, ofrecía ayuda para las tareas de su hermano, cuidaba niños ¡e incluso sacaba la basura! Keira era la única que rechazaba su ayuda.

A Alexis le fue bien en el concurso, pero no ganó. Para sorpresa de todos, su actitud de ayuda continuó.

Un día, Keira le pidió a Alexis que la ayudara a doblar su ropa. Alexis se quedó confundida.

—¿Por qué ahora sí me dejas hacer cosas por ti? —le preguntó a su hermana—. Cuando teníamos en concurso, no me dejabas hacer nada por ti.

—Bueno, ahora sí quieres ayudarme de verdad —respondió Keira—. Antes solo lo hacías por los puntos.

Alexis se quedó pensando en eso.

—Supongo que eso es verdad. Quería ganar el premio por ganar la mayor cantidad de puntos.

—¿Y por qué quieres ayudar ahora? —preguntó Keira.

—Bueno, el día que terminó el concurso, la señorita Oñate habló de un pasaje en la Biblia que dice que no importa cuántas cosas buenas hagamos, sin amor, nuestras buenas obras no valen nada ante los ojos de Dios. Ella dijo que esa es la razón por la que creó el concurso, para demostrar cómo creemos que ganamos puntos con Dios cuando hacemos cosas buenas, pero, si no tenemos el amor de Jesús en nuestros corazones, nuestras buenas obras no significan nada. Ella dijo que debemos confiar en Jesús y depender de Él para que nos ayude a hacer cosas por otros motivadas por el amor, y me di cuenta de que ella tenía razón —Alexis le sonrió a su hermana—. Me alegra que te hayas dado cuenta de la diferencia.

—Sí me di cuenta —Keira rio—. ¡Pero ahora siento mucho no haberte ayudado a ganar el concurso!

Agnes Livezey

ÁMENSE UNOS A OTROS

VERSÍCULO CLAVE: Juan 15:12

ESTE ES MI MANDAMIENTO: QUE SE AMEN LOS UNOS A LOS OTROS, ASÍ COMO YO LOS HE AMADO.

¿Haces cosas buenas por otras personas? ¿Por qué? ¿Es para ganar puntos con ellas y buscar caerles bien? ¿O piensas que hacer buenas obras te hace ganar puntos con Dios? Él dice que todas las cosas buenas que hagas no significan nada si no las haces con amor genuino, el tipo de amor que Jesús tiene para ti. Confía en que el Señor llenará tu corazón con Su amor para que puedas dejar que se derrame para los demás. ¡Ellos pueden darse cuenta de la diferencia!