Levantando la voz por Ali

Darío sonrió cuando vio la mascota de su equipo favorito de béisbol que caminaba hacia ellos, cerca de la entrada del estadio.

—¡Mira, Ali! —exclamó.

Pero la emoción de Darío se convirtió en enojo cuando la mascota chocó su mano, pero ni siquiera le hizo caso a Ali.

—Oye —le gritó a la mascota—, ¡no hablaste con mi hermana!

Su tía le tocó el brazo a su sobrino.

—Entremos, Darío.

El niño y su tía caminaron hacia el estadio mientras la madre de los niños empujaba la silla de ruedas de su hermana frente a ellos.

—Qué grosero —opinó Darío—. Ali lo ama. Por eso nos trajo mamá al partido de hoy. ¿Cómo pudo pasarla de largo así? Es como si no la hubiera visto.

—Él no conoce a tu hermana como tú —explicó su tía—. Él no sabía que ella estaba interesada en él.

—Ella se estaba moviendo como lo hace cuando está emocionada —aseguró Darío—. Si pudiera hablar, ella le hubiera gritado.

—Él no sabe que, cuando Ali se mueve así, es porque está emocionada. Tú lo sabías porque conoces a tu hermana; eso te convierte en la persona perfecta para levantar la voz por ella.

La mamá de Darío se volvió hacia ellos, sosteniendo en alto sus boletos para entrar.

—Todos podemos levantar nuestras voces para defender a Ali y a quienes son como ella —declaró—. Sabemos las cosas que otros no saben porque hemos pasado mucho tiempo con ella. Dios puede usarnos para cambiar la forma en que otros la vez.

—Pero tenemos que ser pacientes —señaló la tía de Darío—. Nosotros hemos tenido mucho tiempo para conocer a Ali y todo lo que la hace única, pero otras personas no lo han tenido. Dios nos ha bendecido al poner a Ali en nuestra familia, pero otros solo pasan muy poco tiempo con ella.

Todos avanzaron para entrar en el estadio lleno de gente.

—Es genial que estés dispuesto a levantar la voz para defender a tu hermana —la tía de Darío lo rodeó con su brazo—. Eso demuestra cuánto la amas y ayuda a que otros vean que Dios también la ama.

Darío miró a su alrededor. No vio a ninguna persona en una silla como la de Ali ni nadie que se pareciera a ella. Él asintió lentamente. En la escuela dominical había aprendido sobre los dones únicos a las diferentes personas, para reflejar el amor de Jesús. Quizá levantar la voz para defender a su hermana era parte del plan de Dios.

Emily Acker

USA TUS DONES PARA AYUDAR A OTROS

VERSÍCULO CLAVE: 1 Pedro 4:10

SEGÚN CADA UNO HA RECIBIDO UN DON ESPECIAL, ÚSELO SIRVIÉNDOSE LOS UNOS A LOS OTROS COMO BUENOS ADMINISTRADORES DE LA MULTIFORME GRACIA DE DIOS.

¿Te ha dado Dios un don que te permite cuidar de otras personas de alguna manera especial? Tal vez puedas levantar tu voz por aquellos que no pueden hablar por sí mismos, animar a otros cuando se sienten desanimados o ser un buen amigo con aquellos que necesitan uno. Dios da dones espirituales a todos los que confiamos en Jesús, para que podamos reflejar Su amor a otros como solo nosotros podemos hacerlo. Confía en que el Señor te ayudará a usar tu don para demostrar Su amor a los demás.