El viejo escritorio

“¡Guácala!  ¡Qué feo!  ¿Por qué trajiste esa cosa a nuestra casa?”, preguntó Ligia.

Su madre sonrió mientras pasaba una esponja sobre el grotesco mueble.  “Ahora está sucio, pero será tu nuevo escritorio”.

Ligia negó con la cabeza.  “No lo quiero.  Yo quiero un escritorio bonito”.

“Solo espera”, sugirió mamá.  “Este quedará lindo”.

Esa tarde, el papá de Ligia la llevó al programa infantil de su iglesia.  Cuando llegaron al templo, Ligia frunció el ceño al ver que una niña de su escuela estaba parada afuera.

Nidia nunca se portaba bien ni con Ligia ni con los maestros.  Tampoco era amable en la iglesia.  La niña pasó toda la tarde interrumpiendo a su líder y fastidiando a Ligia.

Cuando llegó a su casa, después de la iglesia, Ligia se sentó en el suelo y observó cómo su madre seguía limpiando el escritorio.  “¿Por qué Nidia va a la iglesia, mamá?  Ella no es buena”.

“Tal vez quiere aprender sobre Jesús”, opinó mamá.

Ligia movió la cabeza para decir que no.  “Ella no cambiará nunca.  Y no quiero ese escritorio”.

Al día siguiente, el escritorio desapareció y Ligia olvidó que Nidia había ido a la iglesia.

Una semana después, llegó la hora de ir al programa infantil de la iglesia.  Ligia miró a su madre.  “No quiero que Nidia esté ahí.  Ella no cambiará.  ¿No pueden decirle que se vaya a su casa?”

Mamá tomó la mano de su hija.  “Déjame mostrarte algo”.

Ligia siguió a su madre al garaje.  Sus ojos se abrieron por la sorpresa cuando vio que ahí le esperaba un precioso escritorio rosado.  “¡Qué bonito!  ¿Es para mí?”

Mamá rio.  “Pensé que no lo querías”.

Ligia arrugó las cejas.  “¿A qué te refieres?”

“Hijita, este es el viejo escritorio en el que estaba trabajando.  Es el que te parecía feo”.

“No parece que fuera el mismo”.  Ligia se acercó al escritorio y lo tocó con delicadeza.  “¡Guau!  ¡Hiciste que se vea como nuevo!”

“Así es”.  Mamá sonrió.  “Y Jesús puede hacer que Nidia quede como nueva.  Tú y yo éramos una vez como este viejo escritorio, pero cuando pusimos nuestra confianza en Jesús, Él nos hizo personas nuevas.  Y Él puede hacer lo mismo por Nidia.  Jesús no se dará por vencido con ella, y tampoco deberías hacerlo tú”.  — EMILY ACKER

JESÚS PUEDE HACERNOS NUEVOS

VERSÍCULO CLAVE: 2 CORINTIOS 5:17

DE MODO QUE SI ALGUNO ESTÁ EN CRISTO, NUEVA CRIATURA ES; LAS COSAS VIEJAS PASARON, AHORA HAN SIDO HECHAS NUEVAS.

¿Conoces a alguien que no te trate bien a ti o a los demás?  ¿Crees que esa persona jamás podría cambiar?  Jesús puede cambiar a cualquiera.  Él puede limpiar nuestro feo pecado y hacernos personas nuevas.  Jesús lo hizo por ti cuando confiaste en Él, y puede hacer lo mismo por esa persona.  No te rindas, sigue orando por él o por ella y llévalos siempre a Jesús.