Merece la muerte

“¡Mamá!”, chilló Evita mientras corría dentro de la casa, seguida por su hermano.  “¡Josías tiene un insecto enorme y asqueroso, y me está persiguiendo con él!  ¡Dile que lo mate, mamá!”

Josías cargaba un frasco de vidrio.  En su interior tenía un enorme tábano.  “¡Mira, Evita!”, exclamó riendo.  “Este pobre tábano está tan infeliz en el frasco.  Voy a dejarlo libre en tu habitación.  ¡Ahí se sentirá mucho mejor!”  El niño empezó a caminar hacia el cuarto de su hermana.

Evita dejó salir un agudo grito.  “Deja de molestar a tu hermana”, la madre advirtió a Josías.  “Lleva a esa cosa afuera y deshazte de ella”.

“¡Ya basta!”, ordenó Evita.

“¡Oh, ten misericordia!”, respondió Josías.  “Lo dejaría ir, pero me estaba fastidiando mientras trabajaba en mis dibujos.  Traté de hacer que se fuera, pero no me dejaba en paz.  ¡Ya sé!  Lo llevaré a la calle y lo soltaré ahí”.

“¡No seas ridículo!”, le dijo Evita, pero Josías se dirigió afuera.  “¿Por qué se molesta tanto?”, preguntó la niña.  “Creo que lo hace para irritarme”.

“Es probable”, afirmó su madre, “pero quizá es solo porque Josías siempre ha detestado ver el dolor.  Ya sabes cómo es”.

Evita resopló.  “Bueno, si ese insecto lo fastidiaba tanto, merece morir.  Salvar la vida de un enorme bicho asqueroso que puede picarte es ir demasiado lejos, en mi opinión”.

“Puede que tengas razón”, aseguró mamá.  “Por otro lado, me alegra que Dios no piense del mismo modo”.  Ella sonrió ante la expresión de sorpresa de su hija.  “De cierta manera, el tábano me recuerda a nosotros”, explicó su madre.  “Somos pecadores y merecemos ir al infierno, pero Jesús nos ama y murió por nosotros.  Al igual que Josías mostró misericordia con el tábano, Dios nos muestra misericordia al darnos la oportunidad de tener vida eterna en Cristo.  Me alegra que Dios sea misericordioso, ¿a ti no?”

Pensativa, Evita asintió.  “Nunca antes me había comparado a mí misma con un insecto asqueroso”, admitió, “pero sé que no merezco la misericordia de Dios, así como esa cosa no merece la de Josías.  Supongo que es un buen recordatorio de lo agradecida que debería estar por lo que Jesús hizo por mí”.  La niña cruzó los brazos.  “¡Pero todavía no quiero que el insecto esté en mi habitación!”  —  HAZEL M. MARETT

DIOS MUESTRA MISERICORDIA

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 103:8

COMPASIVO Y CLEMENTE ES EL SEÑOR, LENTO PARA LA IRA Y GRANDE EN MISERICORDIA.

¿Te das cuenta de que mereces recibir el castigo por tus pecados?  Pero Dios te ama y envió a Su Hijo, Jesús, a morir por ti.  En vez de recibir la muerte eterna que mereces, Él ofrece vida eterna.  Eso es misericordia.  Confía en Jesús como tu Salvador hoy mismo y sé libre del castigo.  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).