La semilla que cae

—Niños, díganme, si algo bueno les pasara, ¿lo guardarían como si fuera un secreto? —preguntó el señor Molina en su clase de la iglesia.

—¡No! —fue la respuesta que dieron los niños que meneaban la cabeza.

—Queremos compartir nuestras buenas noticias con nuestros amigos, ¿verdad? —continuó el señor Molina—. Sin embargo, cuando se trata de la mejor noticia de todas, que Jesús nos salvó al morir por nuestros pecados y resucitando, muchas veces la guardamos como si fuera un secreto. ¿Por qué creen que pasa eso?

Esta vez, nadie pudo responder a la pregunta del señor Molina.

—Si conocemos a Jesús, debemos hablar a otros sobre Él —continuó el maestro—. Inclinemos nuestras cabezas un momento y pidámosle al Señor que nos dé a cada uno de nosotros el nombre de un amigo que necesite oír sobre Él.

Los niños se sentaron en silencio y un nombre vino a la mente de Dominic. «¡Oh, no!», pensó. «¡No Toño! ¡Él nunca me escuchará!».

Después de la clase, Dominic habló se eso con el señor Molina.

—Mira por la ventana —le indicó el maestro—. ¿Ves ese árbol que crece en medio de esas rocas enormes en esa colina? ¿Cómo crees que llegó ahí?

Dominic se encogió de hombros.

—Supongo que una semilla de otro árbol cayó ahí y echó raíces.

—¿Crees que el árbol original se preocupó de cuán duras se veían las rocas cuando dejó caer la semilla? —preguntó el señor Molina. Dominic negó con la cabeza—. Exactamente —agregó el maestro—. El árbol solo dejó caer la semilla y Dios hizo el resto. Eso es lo que debemos hacer. Tenemos que hablar a otros sobre Jesús para que la semilla de Sus Buenas Nuevas pueda caer. No te preocupes de cómo echará raíces. De eso se encargará Dios y Él puede con eso.

Dominic todavía se veía inseguro.

—Toño es mi amigo, pero siento que solo se reirá de mí si trato de hablarle de Jesús.

—A veces sí nos asusta hablarles a nuestros amigos sobre Jesús cuando no sabemos cómo van a responder —admitió el señor Molina—. Pero recuerda que Dios ama a Toño y tiene el poder para salvarlo. El Señor estará contigo todo el tiempo. Ora por Toño y pídele a Jesús que te dé una oportunidad de contarle lo que ha hecho por él. El Señor te ayudará a propagar la semilla de Sus Buenas Nuevas en el corazón de Toño.

Agnes Livezey

CUÉNTALES A TUS AMIGOS ACERCA DE JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: 1 Corintios 3:6 (NTV)

YO PLANTÉ LA SEMILLA EN SUS CORAZONES, Y APOLOS LA REGÓ, PERO FUE DIOS QUIEN LA HIZO CRECER.

¿Tienes miedo de que tus amigos no te escuchen si les hablas de Jesús? Puede que sí nos asuste, pero confía en que Jesús te ayudará a propagar la semilla de Sus Buenas Nuevas. Ora fielmente por tus amigos que no lo conoces y pon atención a las oportunidades de hablar sobre Jesús y lo que Él ha hecho por ti. Déjale lo demás a Dios; Él es quien hace que la semilla eche raíces.