Rueda de hámster para humanos

“Oye, Joel, ven a ver este pájaro tan genial”, le dijo Adán a su amigo.

“Está espectacular.  Especialmente con los colores verde y morado en sus alas”, observó Joel.  “En verdad me alegra que tu papá nos haya traído a la tienda de mascotas.  Especialmente después de la última parada”.

“¿Te refieres a cuando nos detuvimos para conversar con el pastor Míguez?”, preguntó Adán.

“Sí.  Todo eso de la Biblia es muy confuso… y un poco aburrido”, contestó Joel con incomodidad.  “Oye, ¡vamos a ver los peces!”, sugirió, cambiando el tema.  Los niños observaron por un rato los peces, y luego se dirigieron donde estaba el padre de Adán, junto a las jaulas para hámster.  “Mira ese hámster”, dijo papá, señalando a un animalito peludo y marrón.

“Está corriendo como loco en su rueda”, comentó Joel.

“Papá, ¿por qué los hámsteres corren en esas ruedas todo el tiempo, si no los lleva a ningún lado?”, preguntó Adán.

“Está en su naturaleza.  Tienen la tendencia natural de correr, y cuando están en la jaula, la única forma en que pueden gastar toda su energía es corriendo en esa rueda”, explicó su padre.  “¿Sabían que a veces la gente es como los hámsteres?”

Adán y Joel se miraron el uno al otro.  “¿La gente es como los hámsteres?”, preguntó Joel.  “¿Cómo?”

“La gente tiene la tendencia a huir de Dios.  Es nuestra naturaleza humana”, expuso papá.

“¿Por qué las personas huyen de Dios?”, preguntó Adán.

“Hay muchas razones, pero a fin de cuentas es porque no creemos que debemos ser salvos de nuestro pecado”, manifestó papá.  ‘No creemos en lo que Dios dice en la Biblia, o pensamos que podemos hacer suficientes cosas buenas para entrar en el cielo.  Pero al igual que el hámster en la rueda, no importa cuánto nos esforcemos en huir de Dios o en tratar de salvarnos a nosotros mismos, nunca llegaremos muy lejos.  Lo único que debemos hacer es bajarnos de nuestra rueda y permitir que Jesús tome el control.  Él murió para que seamos salvos y tengamos una relación con Él para siempre”.

Joel se quedó pensando un momento.  “¿Podría acompañarlos este domingo a la iglesia?”, preguntó.

Adán y su papá se miraron el uno al otro y sonrieron.  “Por supuesto que puedes acompañarnos”, aseguró el padre.  “¡Pasaremos por ti!”  ELENA KETNER

NO HUYAS DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: LUCAS 10:16

ENTONCES JESÚS LES DIJO A SUS DISCÍPULOS: “EL QUE ME RECHAZA A MÍ, RECHAZA AL QUE ME ENVIÓ” .

¿Estás tratando de huir de Dios?  ¿Crees que puedes llegar al cielo por tu cuenta?  No llegarás muy lejos.  Dios nos ve, sin importar cuál lejos tratemos de huir de Él.  Él sabe que nunca podrás salvarte a ti mismo.  Esa es la razón por la que envió a su Hijo, Jesús, para morir por nosotros.  En lugar de huir, bájate de tu rueda y confía en Él.  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).