Me fui a pescar (Parte 1)

Santiago escribió rápidamente una nota para su madre: “Me fui a pescar”.  El niño tomó su caña y su carnada, y se apuró para llegar al río.  Cuando llegó a su lugar favorito, vio que otro niño ya estaba sentado ahí.  Santiago dudó y después decidió quedarse en ese lugar de todos modos.  “¿Has atrapado algo?”, preguntó cuando el niño sacó su hilo del agua por completo.

El muchacho levantó la vista.  “No.  Este no es un buen lugar”.

Santiago no podía creer lo que oía.  ¡Ese era el mejor lugar en todo el río!

“He estado sentado aquí toda la mañana y ningún pez ha mordido el anzuelo”, se quejó el niño mientras volvía a halar su caña de pescar.

“Bueno, tienes que ser paciente”, expresó Santiago.  “¿Cuántas veces sacas el hilo del agua así?”

El muchacho se encogió de hombros.  “Cuando pasan un par de minutos.  Solo quiero revisar si algún pez se ha comido ya el gusano”.  Él frunció el ceño.  “Y nunca sucede”.

“¿Sales mucho de pesca?”, preguntó Santiago, seguro de que ya sabía la respuesta.

El niño negó con la cabeza.  “No, es mi primera vez”.

“¿Cómo te llamas?”, preguntó Santiago.

“Pedro Pescador”.  El niño sonrió.  “Se supone que cualquiera que tenga el apellido Pescador debería aprender a pescar”.

Santiago se sentó.  “Pedro”, le dijo, “tenemos que hablar”.  Después de poner la carnada en el anzuelo, Santiago arrojó el hilo al río y procedió a compartir con Pedro algunos consejos sobre cómo pescar.

Esa noche, durante la cena, Santiago contó a su familia acerca de Pedro.  “Todavía saca el hilo del agua demasiadas veces, pero está mejorando.  Voy a ayudarlo”.

“Qué bien”, afirmó su padre.  “Su nombre me recuerda a Pedro de la Biblia.  Él también era pescador.  Un día Jesús se acercó a Pedro y le dijo: ‘¡Ven, sígueme y yo te mostraré cómo ser pescador de personas!  Hijo, tienes la oportunidad perfecta de ‘pescar’ con Pedro”.

“No voy a pescar con él”, explicó Santiago.  “Voy a enseñarle cómo pescar para que pueda atrapar peces por su cuenta”.

Papá rio.  “Lo que quiero decir es que puedes pescar a la manera de Jesús.  Puedes ayudar a Pedro a conocer más sobre Jesús y lo que Él ha hecho para salvarnos.  Tal vez Dios te use para pescar el alma de Pedro para Él”.  — LYNN HANSEN

SÉ UN PESCADOR DE PERSONAS

VERSÍCULO CLAVE: MATEO 4:19 (NTV)

JESÚS LOS LLAMÓ: «VENGAN, SÍGANME, ¡Y YO LES ENSEÑARÉ CÓMO PESCAR PERSONAS!».

¿Te has ido de pesca?  Si eres seguidor de Jesús, Él te ha hecho un pescador de personas.  Ese tipo de pesca no requiere de gusanos ni peces.  Se necesita solo amar a los demás y darles tu amistad.  Se requiere oración y la disposición de contarles a las personas lo que Jesús ha hecho por ti.  Y es mucho más satisfactorio que la pesca normal.  Sé un pescador de personas a traer a otros a Jesús.