Amor que se desborda

Jacob y su hermanito, Daniel, salpicaban y chapoteaban en el lodo frío con los pies descalzos.  “¡Suena como ese aparato en el dentista que succiona la saliva!”, exclamó Danielito, entre risas.  El pequeño sacó su pie del lodo y lo volvió a meter con un chapoteo satisfactorio.

“No me hagas acuerdo”, indicó Jacob.  “Mañana es mi cita.  Detesto el dentista”.  El niño se alejó unos pasos del enorme charco de lodo en su jardín y luego corrió directo hacia él.  “¡El dentista puede quedarse con esto!”, gritó al memento que se lanzaba sobre su vientre para deslizarse en el lodo, pasando junto a Daniel.  Entonces ambos hermanos empezaron a deslizarse en el lodo, jugando a que competían en algún evento olímpico.

Varios minutos más tarde, mamá llamó a los niños adentro para que se limpiaran.  Jacob se duchó primero.  Luego mamá preparó una bañera para Danielito.  Mientras corría el agua, la madre señaló: “Jacob, por favor, cuídale a tu hermanito.  Ya regreso”.

Al ver que Danielito jugaba recogiendo un poco de agua y volviéndola a verter, Jacob tuvo una idea.  “Mira esto, Dani”, dijo Jacob y metió un recipiente bajo el grifo.  Daniel observaba, fascinado, cómo el agua llenaba con un ruido el contenedor y se derramaba en la bañera como una fuente.

“Este grifo se parece a Dios”, afirmó Jacob.

“¿Cómo?”, preguntó Danielito, con los ojos bien abiertos.

“¡Dios nos llena con Su amor y luego estamos tan llenos que el amor se desborda!”, explicó Jacob.  “Aprendí un versículo que dice que amamos porque Dios nos amó primero.  ¡Ahora voy a recordar ese versículo cada vez que vea un grifo!”

“¿Y el chorro del dentista cuenta como un grifo?”, preguntó su madre al momento que entró con una pila de toallas frescas.

Jacob gimió.  “¿Tenías que recordármelo?  Al fin me había olvidado”.

“Olvidar nuestros problemas no los resuelve.  ¿Qué tal si mejor recuerdas lo que le contaste a Danielito en vez de eso?”

 “¿Dónde el dentista?  ¡Mamá!  ¡El amor de Dios es en lo último que pienso ahí!  Algunas personas son imposibles de amar”.

“Tal vez tengas que acercarte al grifo”, sugirió su madre.  “Jesús nos mostró Su amor cuando murió en la cruz por nuestros pecados.  Mientras más recibimos de Su amor, a través de Sus Palabras en la Biblia y de Su pueblo en la iglesia, más preparados estaremos para desbordar con Su amor a los demás”.  Mamá sonrió y despeinó el cabello de su hijo.  “Aun al dentista”.  –  PEARL ALLARD

DESBORDA CON EL AMOR DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: 1 JUAN 4:19

NOSOTROS AMAMOS PORQUE ÉL NOS AMÓ PRIMERO.

¿Quién es la persona que es imposible de amar para ti?  La Biblia dice que amamos porque Dios nos amó primero.  No puedes amar bien a nadie hasta que estés lleno del amor de Dios para ti.  Así que permite que Dios te llene con Su amor.  Pasa tiempo hablando con Él, aprendiendo más sobre Él en Su Palabra y pasando tiempo con Su pueblo, es decir, con otros cristianos.  ¡Esas son buenas maneras de recordar cuánto Dios te ama!

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