Sin arrugas
Cuando llegó a casa, después de la escuela, Jason encontró a su mamá en la lavandería de la casa.
—¿Cómo te fue? —le preguntó, levantando la mirada de una camisa que estaba planchando.
—¡Terrible! —contestó Jason—. Reprobé un examen de matemáticas y tengo que darlo otra vez. Después me enteré de que mi maestro favorito se irá a vivir lejos. ¡Y luego derribé por accidente a la hija del director!
—¿La derribaste? ¿Cómo pasó eso?
—Estaba corriendo muy rápidamente y, cuando di vuelta en una esquina, choqué con ella —explicó Jason—. Le pedí perdón, pero seguramente sigue enojada.
—Estoy seguro de que ella sabe que no lo hiciste a propósito.
Jason suspiró.
—Lo dudo. Ella probablemente les dijo a todos sus amigos que soy un perdedor —Jason miró la camisa que su madre estaba planchando—. Esa es mi camisa para la boda de tu prima este fin de semana, ¿verdad?
—Así es —en ese momento sonó el timbre de la puerta y mamá le entregó a su hijo la camisa planchada a medias—. Tómala. ¿Qué te parece si terminas de planchar mientras voy a abrir la puerta?
Cuando su madre regresó, Jason acababa de terminar de planchar la camisa. El niño la sostuvo en alto.
—Mírala —comentó—. ¡Está sin arrugas!
Mamá asintió.
—El calor y la presión de la plancha hizo desaparecer las arrugas —ella apagó la plancha y la desconectó—. A veces así también es como Dios quita las arrugas de nuestras vidas.
—¿Arrugas? —Jason se frotó la frente—. Todavía no tengo ayuda.
Mamá rio.
—Me refiero a las arrugas que se forman en la manera en que pensamos y actuamos, cosas como la impaciencia, el enojo y la autoconmiseración, por nombrar solo algunas. Dios a veces usa el calor y la presión de las dificultades en nuestras vidas para plancharlas.
—Entonces, ¿tú crees que Dios está usando las cosas que pasaron hoy para hacerme más paciente y a no sentir autoconmiseración, para que pueda estar sin arrugas?
—Bueno, nunca estaremos sin arrugas hasta que lleguemos al cielo. Siempre estaremos luchando con alguna cosa, pero Dios sí usa las cosas que pasan en nuestras vidas, aun las que no nos gustan, para hacernos más como Jesús y ayudarnos a amar y cuidar a otros. Además, el Señor estará siempre con nosotros en los problemas que enfrentemos.
Jason asintió.
—Supongo que será mejor que vaya a estudiar para ese examen de matemáticas, ¿verdad?
—Sí —afirmó mamá—. ¡Al menos tienes otra oportunidad para planchar esa arruga!
Barabara J. Westberg
SOPORTA LAS DIFICULTADES CON PACIENCIA
VERSÍCULO CLAVE: 2 Corintios 4:17 (NVI)
PUES LOS SUFRIMIENTOS LIGEROS Y EFÍMEROS QUE AHORA PADECEMOS PRODUCEN UNA GLORIA ETERNA QUE VALE MUCHÍSIMO MÁS QUE TODO SUFRIMIENTO.
¿Alguna vez te has sentido presionado por lo que está pasando en tu vida? Dios a veces usa las circunstancias difíciles para quitarnos las arrugas. Puede que sea incómodo por un momento, pero Él lo está haciendo para hacernos más como Jesús. Sé paciente cuando el Señor te enseñe a confiar en Él y a demostrar Su amor a los demás. Él promete que estará contigo mientras plancha las arrugas de tu vida.
