¿A quién le hace daño? (Parte 2)

—¡Trajeron mi juego de mesa favorito! —exclamó el tío de Azucena y Cleo, cuando fueron a visitarlo al hospital. Las niñas lo armaron muy contentas y se pusieron a jugar, cuando un hombre entró en la habitación —Hola, Carlos —saludó alegre el tío Damián—. Azucena, Cleo, les presento a Carlos Torres —las niñas sonrieron y saludaron con la mano—. Carlos viene a verme todos los días y leemos la Biblia juntos —les explicó su tío.

—No dejes que te interrumpa —expresó Carlos—. Tengo que hacer algunas diligencias. Volveré en un rato.

—Está bien —contestó el tío Damián—. ¡No lo olvides!

—¡Jamás! —gritó Carlos cuando iba de salida.

Las niñas se quedaron en silencio por un momento.

—Carlos Torres —murmuró Azucena, y frunció el ceño—. ¡Conozco ese nombre! Es el hombre que causó tu accidente, ¿verdad? —ella miró a su tío—. ¿Por qué eres amigo de ese hombre? ¡Es su culpa que no puedas caminar!

—Después del accidente estuve realmente enojado —admitió el tío Damián—. Entonces un día leí Colosenses 3:13 durante mi devocional —él tomó su Biblia de la mesita de noche—. Cleo, toma. ¿Podrías encontrar ese versículo en mi Biblia?

La niña encontró rápidamente el versículo.

—«Soportándose unos a otros y perdonándose unos a otros, si alguien tiene queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo ustedes».

—No mucho tiempo después de leer ese versículo, Carlos vino a mi habitación —les contó el tío Damián—. ¡En verdad tenía mucho resentimiento hacia él! Pero me pidió perdón —el tío se aclaró la garganta—. Dios me ayudó a hacerlo y usó el accidente para ayudarnos a ambos, a Carlos y a mí, a crecer en nuestra relación con Jesús —dijo en voz baja.

Azucena tenía lágrimas en los ojos.

—Creo que no puedo perdonar a Carlos —declaró—. ¿Hay algo malo conmigo, tío Damián?

—Nada que Dios no pueda curar —le aseguró su tío—. Tú me amas y no te gusta verme herido, eso es natural. Perdonar no siempre es fácil, pero podemos depender de Jesús para que nos ayude. Él nos perdonó por todos nuestros pecados, y nos da el poder para perdonar a otros, aun cuando es difícil —el tío Damián sonrió—. Ya sé… ¿Qué tal si se quedan para mi estudio bíblico con Carlos? Me gustaría que lo conozcan mejor.

Las niñas se miraron la una a la otra.

—Bueno… está bien —dijo Azucena, y Cleo asintió.

ALYSSA LILJEQUIS

PERDONA A LOS DEMÁS COMO CRISTO TE PERDONÓ

VERSÍCULO CLAVE: COLOSENSES 3:13

SOPORTÁNDOSE UNOS A OTROS Y PERDONÁNDOSE UNOS A OTROS, SI ALGUIEN TIENE QUEJA CONTRA OTRO. COMO CRISTO LOS PERDONÓ, ASÍ TAMBIÉN HÁGANLO USTEDES.

¿Alguien te ha herido tanto que sientes que no lo puedes perdonar?* Recuerda que también has hecho cosas malas, pero si confías en Jesús como tu Salvador, Él te ha perdonado, a pesar de que no lo merecías. Muestra a otros el perdón que viene de Jesús al perdonarlos cuando te hacen daño.

*Si estás luchando con el dolor que alguien te ha causado, conversa con un adulto de confianza.