La bujía

Cuando la familia de Miqueas llegó a la casa, después de la iglesia, y se sentaron para cenar, el niño no dijo una palabra.

—Has estado callado —comentó su madre—. ¿Pasó algo hoy en la iglesia?

Miqueas suspiró.

—Hoy nos asignaron los papeles para la obra de teatro de la iglesia y no me dieron ninguno.

Su hermano mayor, Estuardo, se metió en la conversación:

—¿No te dieron un papel?

—Bueno, ¡no me dieron el que quería! Estoy a cargo de la decoración del escenario. El señor Rivera me dijo que realmente me necesita en el equipo de decoración. Pero yo esperaba tener un papel mucho más importante —Miqueas suspiró otra vez—. Solo quisiera ser bueno para otra cosa.

Estuardo se quedó pensando un momento.

—Hermano, ¿por qué no sales conmigo al garaje, después de la cena? He estado trabajando en el automóvil de mamá y hay algo que quiero mostrarte.

Después de limpiar la mesa, los niños salieron al garaje y Estuardo levantó el capó del automóvil de su madre.

—El carro de mamá estaba con problemas, así que me pidió que le echara un vistazo —contó el hermano mayor—. Una de sus partes se había averiado. ¿Puedes adivinar cuál era?

Miqueas no sabía tanto de automóviles como su hermano, pero apuntó una caja grande que se veía muy importante.

—¿Esta parte? —trató de adivinar.

Estuardo sonrió.

—¡No! —él se estiró y sacó una piecita diminuta, no mucho más grande que su dedo—. Esta es una bujía —explicó—. Sin estos aparatitos, todo el automóvil deja de funcionar bien.

Miqueas sostuvo la pieza en su mano.

—Guau —expresó—. ¡Pero es tan pequeña!

—¿Sabes? —indicó Estuardo—. Las bujías me recuerdan a la forma en que Dios usa a las personas. La Biblia nos dice que la gente se sorprendió cuando vio la valentía de los discípulos de Jesús, porque eran hombres comunes y sin educación. ¡Pero Dios los usó de todas maneras para hacer cosas increíbles! Ya que somos seguidores de Jesús que hemos recibido el Espíritu Santo, no se trata de los talentos o habilidades que tengamos para ofrecer, sino de lo que Jesús puede lograr a través de nosotros cuando confiamos en Él para que use los dones que nos haya dado. Los dones en sí no son tan importantes como confiar en Jesús para que Él los use para Su gloria.

EMILY TENTER

JESÚS PUEDE USAR A CUALQUIER PERSONA

VERSÍCULO CLAVE: 1 CORINTIOS 1:27

DIOS HA ESCOGIDO LO NECIO DEL MUNDO PARA AVERGONZAR A LOS SABIOS; Y DIOS HA ESCOGIDO LO DÉBIL DEL MUNDO PARA AVERGONZAR A LO QUE ES FUERTE.

¿Alguna vez has sentido que eres muy joven o pequeño como para que Dios te use? La Biblia está llena de historias de personas que probablemente se sintieron igual. ¡Pero aun así Dios decidió usarlas para hacer cosas poderosas! El Señor quiere usarte también. No importa cuáles sean los dones que tengas para ofrecer, Jesús puede usarlos para hacer brillar la luz de Su amor y Su verdad en las vidas de otras personas y guiarlas hacia Él.