¡Vamos, equipo!

“Papá, ¿por qué vamos tanto a la iglesia?”, preguntó Donato un domingo, mientras la familia se subía en el automóvil.  “Vamos más que cualquiera de mis amigos.  ¿Por qué lo hacemos tan a menudo?”

“Para adorar a Dios”, fue la respuesta del hermano de Donato, Agustín.  “Y para aprender más sobre Jesús”.

“Esas son buenas razones”, acordó su padre, “pero también hay otra.  Hijo, ¿recuerdas el trimestre pasado, cuando tu entrenador de fútbol desafió al equipo del octavo grado a un partido en contra de tu equipo?”

“Claro”, respondió Donato.  “Fue divertido”.

“¿Qué pasó en el partido?”

El niño rio.  “¡Ganamos!  A pesar de que esos chicos eran mayores y más grandes que nosotros, ¡los hicimos pedazos!”

“¿Y por qué les ganaron?”

“Bueno, la mayoría de los muchachos de octavo grado eran buenos atletas y habían jugado fútbol anteriormente, pero nuestro equipo empezó a entrenar varias semanas antes que el suyo.  Ellos no habían tenido mucho tiempo de práctica antes del juego, así que no estaban acostumbrados a trabajar juntos”.

“¿Y por qué tu entrenador armó ese equipo?”, preguntó su padre.

“El entrenador dijo que era para mostrarnos la importancia de la preparación en quipo”, contestó Donato.  “Comentó que, aunque cada jugador esté en buena forma, todos en el equipo todavía tienen que entrenar juntos para ganar.  Creo que el juego demostró que él tiene razón

“También lo creo”, afirmó papá mientras maniobraba en el automóvil para entrar en un puesto del estacionamiento de la iglesia.  “Como cristianos somos miembros del equipo de Dios.  Pasar tiempo con Jesús en nuestro propio tiempo de oración personal y estudio bíblico es importante, pero reunirnos con otros cristianos nos desafía, nos une y nos alienta.  Nos fortalece como el cuerpo de Cristo, es decir, el equipo de personas de Dios que demuestran Su amor al mundo, y nos ayuda a prepararnos para servirlo juntos en Su obra”.

“Entonces, ir a la iglesia es como tener un entrenamiento con el equipo”, opinó Agustín. 

Donato meditó en ello y luego asintió.  “Está bien, tienes razón.  ¡Es una buena razón para estar aquí!”  —  KAREN R. LOCKLEAR

ASISTE FIELMENTE A LA IGLESIA

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 122:1

ME ALEGRÉ CUANDO ME DIJERON: «VAYAMOS A LA CASA DEL SEÑOR».

¿Qué tan a menudo vas a la iglesia?  ¿Asistes al culto y escuchas el mensaje del pastor?  Esa es una excelente manera de aprender más acerca de Jesús.  ¿Vas a la escuela dominical con otros niños de tu edad?  Esa es una buena manera de conocer a otros niños cristianos para que se animen unos a otros.  Cuando te reúnes con otros cristianos para adorar a Dios, eso te la oportunidad de disfrutar del compañerismo con ellos y unirse como el equipo de Dios.