El ramillete humano

“¡Me encantan las flores!  Y tú haces ramilletes y centros de mesa tan hermosos, mamá”, comentó Estela mientras ella y su madre trabajaban en su jardín de flores, seleccionando y cortando flores para hacer ramilletes.  “Es divertido ayudarte con tu negocio de florista”, agregó la niña.  “Eres tan creativa”.

Mamá sonrió.  “Gracias, hijita”, expresó mientras observaba la gran variedad de flores en el jardín.  “Me alegra que te gusten mis arreglos y creas que soy creativa, pero…”  Su madre hizo una pausa y señaló los lechos de flores que las rodeaban.  “En creatividad no le llego ni a los talones a Dios.  Mira todas las clases de flores que Él creó”.

“Lo sé”, afirmó Estela.  “Hay tantos colores, ¡y todas son tan hermosas!  Margaritas blancas y amarillas, dalias rojas y rosadas… y los claveles, las petunias y los lirios que vienen en todo tipo de colores bonitos”.

“Así es”, dijo mamá, “y no solo los colores son diferentes.  Los pétalos también lo son.  Los lirios tienen forma de trompetas; los pétalos de las margaritas parecen lágrimas; la gypsophila parece un conjunto de estrellas; y los pétalos de gladiolo son todos arrugados”.  Ella sonrió.  “Dios también hizo así a las personas”.

“¿Cómo?  ¿Arrugadas?”, bromeó Estela.

La madre rio.  “No, pero sí creó a las personas con diferentes colores de piel, cabello y ojos.  Incluso las formas de los cuerpos son diferentes, las personas pueden ser altas o bajitas, redondas o delgadas.  Su cabello podría ser lacio, ondulado o rizado”.

Estela sonrió.  “Eso las hace más interesante que si todas fueran iguales”.

“Opino lo mismo.  Me alegra que no seamos todos exactamente iguales a los demás”, aseguró mamá.  “Para nuestros ramilletes reunimos una variedad de flores y la Biblia dice que Dios reunirá a los creyentes de toda nación, tribu, pueblo e idioma para adorarlo en el cielo.  ¿No crees que será maravilloso alabar al Señor con los creyentes de todo el mundo?”

Los ojos de Estela se abrieron de la emoción.  “¡Como un ramillete humano!”

“Esa es una idea muy linda, hija”, dijo su madre con una gran sonrisa.  “¡Un hermoso ramillete humano!  Dios nos creó a todos a Su propia imagen y Jesús murió por todos nosotros.  Juntos reflejamos la belleza de Su amor y de Su gracia”.  —  EMILY C. KING

DISFRUTA LA VARIEDAD DE PERSONAS QUE DIOS CREÓ

VERSÍCULO CLAVE: APOCALIPSIS 7:9

VI UNA GRAN MULTITUD, QUE NADIE PODÍA CONTAR, DE TODAS LAS NACIONES, TRIBUS, PUEBLOS, Y LENGUAS, DE PIE DELANTE DEL TRONO Y DELANTE DEL CORDERO [JESÚS].

¿Te preguntas cómo sería adorar a Dios con gente de todo el mundo?  En el cielo habrá creyentes de toda nación, tribu e idioma.  ¡Qué maravilloso será ese momento!  Pero no esperes hasta llegar al cielo para apreciar a las personas que son diferentes a ti.  Toda la gente fue creada a la imagen de Dios y Él ama profundamente a todos.  Disfruta de la belleza de Dios en la gran variedad de personas que Él creó.