Vocho 1, 2, 3

—¡Vocho azul, 1, 2, 3! —exclamó Zacarías cuando divisó un Volkswagen azul. Mientras hablaba, le dio un golpe cariñoso a su hermano, Telmo, que estaba sentado a su lado. Los niños estaban jugando su juego favorito de camino a casa, después de la escuela, que era ver quién podría ver primero un Vocho y golpear al otro. Seguían contando para ver quién tenía más.

Violeta suspiró. Ella bajó el espejo de la visera del automóvil y se miró en él.

—Mis pecas se ven terribles —opinó.

—¡Vocho amarillo! —gritó Telmo y golpeó a Zacarías cuando un Volkswagen amarillo pasaba junto a ellos a toda velocidad.

Violeta frunció el ceño.

—Si no puedo hacer algo con estas pecas, creo que voy a tener que vivir escondida.

—Hija, muchas personas tienen pecas. Además, creo que te hacen ver linda —aseguró su madre mientras daba un giro para entrar en la calle de su casa.

—¡Vocho rojo! —ambos niños rieron cuando vieron el mismo Volkswagen al mismo tiempo y se golpearon el uno al otro.

—Me pegaste muy duro —se quejó Telmo—, así que yo recibo el punto. Esa es la regla.

—¡No es verdad! —Zacarías apeló a su madre—. ¿Mamá?

—Niños —dijo mamá, mirándolos por el espejo retrovisor—, ya fueron suficientes Vochos y golpes. Es hora de terminar con el juego.

Violeta se dio la vuelta y miró a sus hermanitos menores.

—Creo que se están inventando todo. Nunca he visto tantos Vochos en un viaje tan corto desde el centro.

—No los estás buscando —indicó Telmo—. Solo ves lo que buscas.

—Eso es verdad, ¿sabes? —dijo su madre, mirando a Violeta—. Es fácil pasar por alto las cosas buenas de la vida, o en otros o incluso en nosotros mismos, cuando constantemente buscamos solo cosas para criticar y quejarnos. Por eso la Biblia dice que busquemos las bendiciones que Dios nos ha dado. Cuando recordamos que Él nos ama tanto que envió a Jesús para salvarnos y promete que estará con nosotros en cualquier dificultad que afrontemos, aun las cosas que no nos gustan ya no nos parecerán tan malas.

Violeta se miró nuevamente en el espejo. Esta vez miró su cabello castaño brillante y sus ojos verdes resplandecientes y, de repente, las pecas ya no le parecían tan malas, después de todo.

Mamá estacionó el automóvil afuera del garaje.

—Tratemos de acordarnos de buscar las cosas buenas que Dios nos ha dado y démosle gracias por todo lo que ha hecho por nosotros.

Barbara J. Westberg

BUSCA LAS COSAS BUENAS

VERSÍCULO CLAVE: Salmo 68:19 (NTV)

¡ALABEN AL SEÑOR; ALABEN A DIOS NUESTRO SALVADOR! PUES CADA DÍA NOS LLEVA EN SUS BRAZOS.

¿Qué ves? ¿Las cosas buenas o las malas? Cuando Moisés envió doce espías para examinar la tierra de Canaán, la mayoría de ellos vieron solo problemas porque no confiaban en Dios. Solo dos pusieron ver las bendiciones que Dios tenía para ellos allí. En lugar de encontrar cosas para criticar, confía en que Jesús cuidará de ti, y busca todas las cosas buenas que Él pone en tu vida cada día.