Casi

David apagó su reloj despertador y se desperezó.  El mensaje del domingo seguía molestándolo.  El pastor Vintimilla había enfatizado que todas las personas necesitan confiar en Jesús como su Salvador, y David casi había decidido hablar con el pastor o con su papá sobre eso.  «Tal vez debí haberlo hecho», pensó, «pero… oh, bueno, de todos modos estoy casi seguro de que ya soy salvo».  El niño sacudió los pensamientos de su mente.  En ese momento tenía otras cosas en qué pensar… como el béisbol, por ejemplo.  David era el parador en corto para los Leones, y ese día jugaban con los Osos para ver quién ganaría el campeonato de la ciudad.

El partido comenzó poco tiempo después y ambos equipos estaban ansioso por ganar.  Mientras el juego avanzaba, era obvio que los rivales estaban a la misma altura.  Primero los Leones estuvieron arriba en el marcador, pero después los Osos los superaron.  Luego los Leones se recuperaron nuevamente.  Lamentablemente para David y sus compañeros de equipo, los Osos metieron dos carreras en los últimos minutos y ganaron el campeonato.

—¡Qué buen partido! —opinó su padre mientras regresaban a la casa—.  Jugaste muy bien.

—¿Buen partido? —David negó con la cabeza—.  ¡Perdimos!

—Terminaron en segundo lugar en toda la ciudad.  Deberías sentirte bien por eso —aseguró papá.

—Sí —afirmó su hermana—.  ¡Casi ganan!

—Bueno, ¡casi no es suficiente! —respondió David—.  Igual perdimos.

—Creo que puedo entender cómo te sientes —comentó su padre con una mirada pensativa—.  De hecho, tu partido me recuerda al mensaje que oímos el domingo.

—¿En serio?  ¿Cómo? —preguntó David con curiosidad, ya que había estado pensando en el sermón del pastor Vintimilla esa mañana.

—Me vino a la mente la respuesta que le dio el rey Agripa al apóstol Pablo en la historia bíblica que leyó el pastor Vintimilla.  Cuando Pablo le contó que Jesús murió y resucitó para que pudiéramos ser salvos, el rey Agripa respondió: «Casi me persuades a hacerme cristiano».  Y tienes razón, David.  Casi no es suficiente… ni para ganar partidos de béisbol ni para la salvación.

David se quedó perplejo.  Estaba casi seguro de que era salvo, pero… ¿y si no lo era?  Había pensado en platicar con alguien sobre eso el domingo.  Ahora sabía que ya no podía postergarlo más.  Estar casi seguro de que era cristiano no era suficiente.

—Eh, ¿papá?  ¿Podemos conversar cuando lleguemos a la casa? —preguntó—.  Tengo que asegurarme de algo.  —  LUCINDA J. ROLLINGS

CONFÍA EN JESÚS HOY MISMO

VERSÍCULO CLAVE: HECHOS 26:28 (RVR1960)

ENTONCES AGRIPA DIJO A PABLO: POR POCO ME PERSUADES A SER CRISTIANO.

¿Estás casi seguro de que eres cristiano?  Casi no es suficiente.  Asegúrate ahora mismo.  Revisa la página de «¿Has oído las Buenas Nuevas?».  Si necesitas ayuda para entender lo que significa confiar en Jesús como tu Salvador, conversa con uno de tus padres, un maestro u otro adulto cristiano.  No esperes más.  Confía en Jesús hoy mismo para que sepas que en verdad tienes la salvación.