Una niña llamada Mia

Mia pateó sus botas de caucho antes de entrar a la casa.  Era su turno de poner la mesa, así que debía apurarse.

“Mia, ¿qué estabas haciendo?”, le preguntó su abuela.  La niña había olvidado que su abuela estaba invitada a cenar con ellos.  Bajó la mirada para ver sus pies, que estaban ligeramente sucios con el agua de los charcos, luego se encogió de hombros y fue a lavarse las manos en el lavabo de la cocina.

La abuela hizo un gesto con su cabeza.  “¿Quién iba a imaginar que me tocaría semejante marimacho como nieta?”

“Me gusta la naturaleza, abuela”, respondió Mia.  “Y sigo siendo una niña”, se dijo furiosa para sus adentros.

Al día siguiente, Mia se dirigía a su entrenamiento de softball.  Sentía muy pesado el guante en sus manos al recordar las palabras de otra estudiante, unas horas atrás.  En la cafetería, la niña descubrió los aretes que había comprado durante el fin de semana.  Luego le preguntó a Mia si tenía perforadas sus orejas.  Cuando Mia contestó que nunca había querido perforárselas, su compañera de clase exclamó: “¿Acaso eres un marimacho?”

La otra niña volvió a su sándwich, pero Mia había perdido su apetito.  Mientras caminaba al campo de softball para practicar su bateo, recordó que era muy buena para este deporte.  Se sentía muy bien ser buena para algo.  “Incluso si algunas personas creen que no soy tan buena en actuar como una niña”. 

Mia trató de enfocar sus pensamientos en la verdad de Dios: que Él la ama tal como es.  “Si Jesús murió por mí, si realmente me ama lo suficiente como para morir por mí, debe tener buenos planes para mi vida.  Eso significa que Dios me creó mujer con un propósito, aun si Su propósito no siempre encaja con las expectativas de los demás”.  Mia se sintió alegre por saber que Dios tenía un propósito para ella.  Solo quería saber cuál sería ese propósito.

“¡Mia, es tu turno!”, le llamó su entrenadora al momento que la niña tomaba el bate.  Mia se puso frente al lanzador.  La primera pelota pasó zumbando a su lado.  Falló.  En el segundo lanzamiento, Mia se imaginó que la bola era un arete gigantesco.  “Uno que jamás usaré”.

¡Pum! Mia envió la pelota por los aires.

“¡Buen tiro!”, exclamó su entrenadora.  Mia tocó el bate con sus zapatos.  “No sé cuáles son los planes que Dios tiene para mí”, pensó, “pero sé que me ayudará a ser la niña que Él tenía en mente cuando me creó”.

Hoy era la niña que jugaba softball.  —  ALLISON WILSON LEE

DIOS TE CREÓ CON UN PROPÓSITO

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 139:14

TE DARÉ GRACIAS, PORQUE ASOMBROSA Y MARAVILLOSAMENTE HE SIDO HECHO.

¿Te comparas con otras personas y sientes que no das la talla?  Quizá los demás esperan que sean algo que no eres.  Dios te creó con un propósito y te ama.  Jesús murió en la cruz por tus pecados para que le pertenezcas a Él.  Confía en que Dios te mostrará cómo convertirte en esa persona única que Él quiere que seas, mientras caminas de cerca con Jesús.

Clave de Hoy
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