Una gran familia

Elisa se quedó en el aula de la escuela dominical después que los demás niños salieran corriendo por la puerta. Abrazada de su Biblia, la niña miró fijamente a su maestra, que estaba guardando libros y papeles.

—¿Te puedo ayudar en algo, Elisa? —preguntó la señorita Rubí.

Una lágrima se escapó del ojo de la niña y rápidamente la secó con la manga de su blusa.

—Señorita Rubí, ¿sabía que Clelia no vino hoy porque está visitando una familia que la quiere adoptar? —preguntó—. Sé que es bueno para ella, pero… después se va a mudar lejos —la voz de Elisa tembló un poco—. No quiero que se vaya. Es mi mejor amiga y me sentiré tan sola sin ella.

La señorita Rubí rodeó a su alumna con su brazo.

—Sé que es difícil cuando una amiga se va a vivir lejos, pero trata de estar feliz por Clelia. A ella ya no le quedaba familia en esta tierra después que su mamá falleció, pero ahora tendrá un hogar con una familia que la ama. Lo mejor de todo es que el pastor Carlos conoce a la familia y me contó que ellos también aman a Jesús.

Elisa asintió.

—Lo sé y estoy feliz por ella. ¡Tendrá una mamá, un papá, un hermano y dos hermanas! Su familia será más grande que la mía, porque yo solo tengo una hermana —la niña suspiró—. ¡Es solo que la echaré tanto de menos cuando se haya ido!

—Sí, pero pueden seguir en contacto. Pueden mandarse mensajes de texto y hacer videollamadas —aseguró la señorita Rubí.

Elisa sonrió un poco.

—Eso será divertido. La adopción es algo bueno, ¿verdad?

—Claro que sí —afirmó la señorita Rubí con una sonrisa—. ¿Sabías que todos los que confían en Jesús también son adoptados? Todos los que Lo conocen como su Salvador son adoptados en la gran familia de Dios, así que son hermanos en Cristo.

Elisa le mostró a su maestra una gran sonrisa.

—Me había olvidado de eso. Le recordaré a Clelia que ella ya ha sido adoptada porque conoce a Jesús, ¡y le diré que también soy adoptada! Eso significa que somos hermanas, ¿verdad?

—Sí, así es —expresó la señorita Rubí—. Y seguirán siendo hermanas aun cuando ella se mude lejos.

Elisa volvió a sonreír.

—Eso me gusta… y a Clelia también le gustará.

BETH ANNE INGRAM

SÉ PARTE DE LA FAMILIA DE DIOS POR ADOPCIÓN

VERSÍCULO CLAVE: 1 JUAN 3:1 (NVI)

¡FÍJENSE QUÉ GRAN AMOR NOS HA DADO EL PADRE, QUE SE NOS LLAME HIJOS DE DIOS!

¿Has sido adoptado por Dios? ¿Tienes muchos hermanos porque eres parte de la gran familia de Dios? Si todavía no has confiado en Jesús como tu Salvador, ¿qué estás esperando? Él quiere que te conviertas en Su hijo o Su hija, para que puedas disfrutar todo lo que reciben quienes son parte de Su familia. Confía en Jesús hoy mismo. (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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