Una carga demasiado pesada

Castigada y aburrida, Pierina se encorvó en la silla mientras observaba cómo su hermana menor jugaba.  La pequeña Alexa, cansándose de sus bloques, se acercó a la mochila de Pierina que se apoyaba con todo su peso en la pared de ladrillos.  Alexa tomó las tiras y trató de levantar la mochila de su hermana, una tarea imposible, puesto que la niña a duras penas podía caminar sola.

Cuando Alexa comenzó a llorar por la frustración, Pierina se puso de rodillas para ayudarle.  Después de sacar los libros de su mochila, Pierina creyó que su hermana se sentiría aliviada, pero, en lugar de eso, se enojó más.  Lloró con más fuerza y trató de volver a poner los libros en su lugar.

Irritada con su hermanita, Pierina refunfuñó.  “¡No puedes levantarla, Alexa!”  La niña le quitó la mochila, lo cual solo produjo un berrinche en el que Alexa puso todas sus fuerzas.

Su madre entró corriendo a la habitación.  “¿Qué pasó ahora, Pierina?”

“¿Y por qué es mi culpa?”, preguntó la niña.  “Solo quería ayudar”.

Mamá cargó a Alexa para cargarla y le hizo señas a Pierina para sentarse con ellas.

Una vez que Alexa se calmó, Pierina levantó su voz.  “No quiero causar problemas, mamá, pero siempre los causo.  Incluso cuando estoy tratando de ayudar, termino metida en problemas”.

La madre sentó a Alexa para que siguiera jugando y se volvió para mirar a Pierina.  “A veces te echo la culpa cuando no la tienes, hija, y te pido perdón.  Yo también me equivoco”.

Pierina suspiró.  “Solo quiero ser buena para que tú y Jesús y todos los demás estén felices conmigo, pero no sé cómo hacer que eso suceda”.

“Oh, Pierina”, expresó su madre.  “Cada vez que tratas de ser buena por tu cuenta, estás tratando de levantar una carga que nunca podrás llevar”.

Pierina miró su mochila y se imaginó como una bebé que trataba de levantarla.  “¿Como cuando Alexa trataba de levantar la mochila llena de libros?”, preguntó.

La madre asintió.  “Cuando confiaste en que Jesús te salvó, Él te llenó de bondad.  Cuando ponemos nuestra fe en Él, ya no debemos tratar de ser buenos.  Al contrario, la bondad proviene de un lugar de descanso porque sabemos que Él ya nos ha dado todo lo que necesitamos.  Por causa de Él, siempre somos lo suficientemente buenos”.  – MAGGIE J. SIFUENTES

JESÚS TE HACE LO SUFICIENTEMENTE BUENO

VERSÍCULO CLAVE: MATEO 11:28

VENGAN A MÍ, TODOS LOS QUE ESTÁN CANSADOS Y CARGADOS, Y YO LOS HARÉ DESCANSAR.

¿Alguna vez has sentido que nunca eres lo suficientemente bueno?  ¿Te parece que no puedes evitar meterte en problemas?  Quizá sientas que es una carga demasiado pesada para llevar.  Deja que Jesús cargue el peso por ti.  Cuando pones tu confianza en Jesús, Él te da Su bondad a cambio de tu pecado.  Entonces tus esfuerzos para ayudar y servir serán un gozo, no una carga.  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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