Un regalo para mamá

Daniel se tiró en la primera grada y puso mala cara.  Su hermana, Nidia, lo encontró ahí.  “Mañana es el Día de la Madre y todavía no tenemos un regalo para mamá”, le dijo.  “Vamos a ver qué podemos encontrar”.

“No puedo”, replicó Daniel.  “Mamá dice que no puedo salir.  No limpié mi habitación enseguida, como ella me dijo, pero cuando ya la limpié, no estaba satisfecha.  Le dije que era mi habitación y que para mí estaba bien.  ¡No me importa lo que ella piense!”

Nidia se asustó.  “¡Daniel!”

“Ya sé”, rezongó Daniel, “no estuvo bien decirle eso.  Ella me castigó y luego me hizo volver a limpiar mi habitación”.

“Genial, ¿ahora cómo voy a poder conseguir un regalo para ella?”, preguntó Nidia.  “Quizá si yo se lo pido, mamá te dejará ir a la tienda conmigo”.

Nidia fue donde su madre para hacer su pedido, pero cuando ella dijo que no, Nidia se enojó y le respondió, así que mamá la castigó también.

Después de la cena, al día siguiente, Daniel y Nidia se sentían mal porque no tenían un regalo para su madre.  “Queríamos comprarte algo ayer”, explicó Nidia, “pero no nos dejaste ir a la tienda”.

El papá levantó sus cejas.  “Entonces, ¿es culpa de su mamá que no tengan un regalo para ella?”

“Bueno… no”, contestó Daniel en voz baja.

“Díganme”, continuó su padre, “¿por qué querían darle un regalo a su mamá?”

“Porque es el Día de la Madre y queríamos demostrarle que le amamos”, respondió Nidia.

“¿Y cuál es la mejor manera de demostrar su amor?”, preguntó el papá.

“Bueno, ah… dar regalos y cosas es una manera”, afirmó Daniel.

“Y también demostramos a las personas que les amamos por la forma en que nos comportamos con ellas”, expresó Nidia con tristeza y suspiró.  “Ayer no nos comportamos como si te amáramos.  Mamá, perdóname, yo te respondí mal”.

“Yo también, mamá”, dijo Daniel.  “Perdóname, no te obedecí enseguida”.

“Les perdono a ambos”, exclamó la madre.

“Y Jesús también los perdonará”, señaló su papá.  “También lo desobedecemos a Él cuando no obedecemos a nuestros padres, pero Él siempre nos perdonará y nos enseñará a hacer lo que es correcto”.

Mamá asintió.  “Cuando me obedecen a mí, ¡también le dan un regalo a Jesús!” AGNES LIVEZEY

OBEDECE A TUS PADRES

VERSÍCULO CLAVE: EFESIOS 6:1

HIJOS, OBEDEZCAN A SUS PADRES EN EL SEÑOR, PORQUE ESTO ES JUSTO.

¿Les dices a tus padres que los amas, no solo con las palabras o dándoles regalos, sino al obedecerlos?  ¿O te quejas, refunfuñas y a veces les respondes mal cuando te piden que hagas algo?  Cuando obedeces a tus padres, es como darles un regalo de amor… y lo mismo pasa cuando obedeces a Jesús.  Obedécelo a Él al obedecer a tus padres.

Clave de Hoy
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