Un nuevo vecindario

Las lágrimas bajaban por las mejillas de Sofía.  “Quiero que mi abuelito regrese”, balbuceó.  La niña sabía que su abuelo estaba con Jesús, pero lo echaba mucho de menos.  Ella recordaba los buenos momentos que habían tenido cuando él le leía historias, cuando salían a caminar o cuando hacían juegos.

Su madre la abrazó.  “Es difícil perder a un ser querido y está bien que nos pongamos tristes y lloremos”, dijo suavemente, “pero recordemos cuánto está disfrutando el abuelo al estar con Jesús en el cielo.  E imagínate qué maravilloso será cuando todos nos unamos a él, algún día.  ¡Será más maravilloso de lo que podemos imaginarnos!”

“Lo sé”, admitió Sofía, “pero al abuelo le encantaba estar aquí con nosotros.  Apuesto a que también nos echa de menos”.

Mamá se quedó en silencio por un momento.  “¿Recuerdas el vecindario en el que solíamos vivir?”, preguntó.

“¿En Indiana?”, preguntó Sofía.  “claro”.

“Te gustaban los amigos que tenías ahí”, comentó su madre.  “¿Quisieras que volvamos a vivir allá?”

“No, realmente”, indicó Sofía.  “También me gustan mis nuevos amigos de aquí.  Y esta casa es más grande…  ¡hasta tengo mi propia habitación!  Y el clima aquí es tan cálido que podemos jugar afuera todo el año”.  La niña levantó la mirada, con ansiedad.  “No vamos a mudarnos otra vez allá, ¿verdad?”

Mamá rio.  “No, no volveremos allá, y el abuelo tampoco querría regresar a esta tierra, después de haber experimentado el cielo.  El abuelo ya no tiene tristeza ni dolor, y lo mejor de todo es que ahora puede ver a Jesús cara a cara”.

“Entonces… él no querría regresar, ¿verdad?”, declaró Sofía.

Su madre negó con la cabeza.  “Ahora está con Jesús, y puesto que tú y yo conocemos a Jesús como nuestro Salvador, algún día lo veremos también cara a cara, ya sea en el cielo después de morir o cuando Él regrese a la tierra para hacer nuevas todas las cosas”.

Sofía asintió, pensativo.  “Sería lindo si mis viejos amigos podrían mudarse a este vecindario.  Sé que eso no sucederá, pero sí nos vamos a mudra al nuevo vecindario del abuelo algún día.  ¡Entonces todos viviremos con Jesús para siempre!”

Mamá se limpió una lágrima y asintió.  “La muerte es algo triste, pero recordemos que el abuelo está con Jesús, y que Jesús también está con nosotras en nuestra tristeza, aunque no podamos verlo”.

Sofía se secó también una lágrima que cayó al pensar en su abuelo, quien estaba ya frente a Jesús.  —  KAREN E. COGAN

EL CIELO ES UN LUGAR MARAVILLOSO

VERSÍCULO CLAVE: JUAN 14:2-3

VOY A PREPARAR UN LUGAR PARA USTEDES… PARA QUE DONDE YO ESTÉ, ALLÍ ESTÉN USTEDES TAMBIÉN.

¿Ha fallecido alguien que amas y se ha ido para estar con Jesús en el cielo?  La Biblia dice que Jesús está preparando un lugar en el cielo para todos quienes Lo aman, un lugar que es mucho mejor que cualquier cosa que podamos imaginar.  Está bien que echemos de menos a nuestros seres queridos y que lloremos, pero no te olvides de que ahora están en el cielo con Jesús, donde no hay pena ni dolor, y que algún día tú también estarás con Él.

Clave de Hoy
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