Un gran bravucón

Telmo entró corriendo a su aula cuando vio que Julián venía por el pasillo de la escuela.  “Él es un bravucón”, pensó el niño.  “¡Siempre es malo conmigo!

Telmo tenía razón.  Un día, Julián se burló de él por su corte de cabello.  “¡Pareces un perro despeinado!”  Al día siguiente fue por su camiseta.  “Yo también solía ponerme ropa así… cuando era un bebé”.  Incluso se burló del almuerzo de Telmo.  “Qué tierno, tu mamita puso galletas de ositos en tu lonchera.  Qué lindo”.  Telmo trató de ignorarlo, pero era difícil.  “Tal vez debería contarle a mi madre que Julián es tan malo conmigo”, pensó.  “Ella sabrá qué hacer”.  El niño decidió contarle a su mamá sobre Julián ese mismo día.

Más tarde, Telmo y Julián tuvieron que sentarse juntos para trabajar en una tarea de historia.  Telmo quería salir corriendo a esconderse.  Miró de lejos a Julián.  Para su sorpresa, él también se veía nervioso.  “¿Cuál es su problema?”, se preguntó Telmo, mientras tomaba su libro de historia y caminaba hacia el escritorio de Julián.

“Primero lean por turnos los párrafos de la página 172 en voz alta”, indicó su maestra a la clase.  “Luego contesten las preguntas que están en su hoja de trabajo”.

Telmo leyó el primer párrafo, que hablaba de la industria pesquera.  Cuando llegó el turno para que Julián leyera, su cara se puso roja y miró de reojo a la maestra que estaba sentada a pocos metros.  Los ojos de Telmo se abrieron por la sorpresa cuando Julián comenzó a leer.  “La pe-pe-pe…”, empezó.  Se detuvo y comenzó de nuevo.  “La pe-pe-pe…”  Julián se detuvo nuevamente y Telmo sonrió.  “¡Eso hora de la venganza!”, pensó.  “¡No sabía que Julián no puede leer!”  Mientras Julián seguía luchando con la palabra, Telmo abrió su boca para burlarse de él, pero entonces vino a su mente algo que había aprendido en la iglesia: “Jesús nos dice que amemos a nuestros enemigos y a aquellos que nos hacen daño, porque Él murió para salvarlos también a ellos”.  Julián continuaba en su esfuerzo por leer las palabras, pero ya no tenía una apariencia de maldad ni daba miedo.  Se veía como Telmo se había sentido últimamente: asustado.

“Sigue así, Julián”, le animó Telmo en silencio.  “Mantén el sonido de la ‘p’ y fíjate en la ‘s’ antes de la ‘c’.  Yo te ayudo a pronunciar las palabras”.  El niño no podía creer lo que sucedió después.  Julián lo miró, ¡y sonrió! —  MICHAEL LICHTY

SÉ AMABLE CON TODOS

VERSÍCULO CLAVE: 1 TESALONICENSES 5:15

MIREN QUE NINGUNO DEVUELVA A OTRO MAL POR MAL, SINO QUE PROCUREN SIEMPRE LO BUENO LOS UNOS PARA CON LOS OTROS, Y PARA CON TODOS.

¿Alguna vez te ha costado llevarte con alguien en la escuela?  Si alguna persona te está acosando, cuéntale a un adulto de confianza en seguida, para que te ayuden.  Pero no te olvides de que Jesús dice que debemos amar a nuestros enemigos y orar por ellos.  Él murió para salvarlos a ellos también del pecado, así como murió por ti.  No busques la forma de vengarte.  En vez de eso, busca las oportunidades para compartir el amor de Jesús

Clave de Hoy
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