Un castillo o una jaula

—¡Qué genial quedará esto! —exclamó Alberto mientras trabajaba en la caja en la que había llegado su nuevo refrigerador.  El niño cortó una ventana y una ventana, después metió una vieja alfombra y se trepó para entrar en la caja.  Su hermano menor, Joselito, también se coló.

Cuando su madre escuchó llorar a Joselito unos minutos después, fue a investigar.

—¡Mami! —lloriqueó el pequeño—.  ¡Alberto ya no med eja jugar en su castillo!

—Es que él desordena la alfombra —se defendió Alberto—.  Además, es demasiado pequeño para ambos.

—¿Por qué no vas a jugar un rato con tu nuevo camión, Joselito? —sugirió la madre, y el hermanito menor salió corriendo—.  A ver, Alberto —expresó mamá—.  Puedes disfrutar tu castillo a solas por un momento, pero después quiero que lo compartas con Joselito.

Las cosas estuvieron en paz por un rato, pero luego la madre oyó llorar a Joselito otra vez.  Lo encontró agachado dentro de la caja, espiando por la ventana.

—¡Alberto no me deja salir de esta jaula! —se lamentó.

—¡Alberto! —reprendió mamá.

Avergonzado, el niño movió la silla que obstruía la puerta y Joselito pudo salir.

—Él insistía en entrar, así que pensé que, si lo dejaba ahí adentro por un rato, se cansaría —explicó el hermano mayor—.  ¡Y funcionó!  Primero Joselito estaba llorando para entrar en mi castillo, pero cuando lo convertí en una jaula, ¡se moría por salir!

Joselito frunció el ceño.

—Alberto dijo que soy un mono enjaulado.  No quiero ser un mono.

Mamá no se aguantó las ganas de sonreír.

—Sigue siendo la misma caja, pero Joselito no la vio del mismo modo —aseguró—.  ¿Saben?  Así es como yo veía antes el cristianismo.

—¿De verdad? —preguntó Alberto—.  ¿A qué te refieres?

—Antes de ser cristiana, pensaba que seguir a Jesús solo significaba obedecer un montón de reglas, reglas que, según yo, no me dejarían divertirme y disfrutar de la vida.  Veía el cristianismo como una jaula.  Pero Jesús me ayudó a entender que la vida con Él era como vivir en un castillo.  ¡Él quería liberarme del pecado y convertirme en la hija del Rey!  La vida con Jesús no se trata de seguir reglas, aunque Él nos ayudará a obedecerlo y a ser más como Él.  Es una vida de gozo y libertad con Jesús.

Alberto asintió. 

—¡El castillo de Jesús es el mejor lugar de todos!

SHERRY L. KUYT

ENCUENTRA TU GOZO EN JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 40:8

ME DELEITO EN HACER TU VOLUNTAD, DIOS MÍO.

¿Crees que ser cristiano significa tener que seguir reglas sobre lo que puedes o no puedes hacer?  La vida con Jesús no es una jaula de reglas… ¡es un castillo lleno de libertad y de la bondad de Dios!  Jesús quiere liberarte del pecado y llenar tu vida con Su amor, gozo y paz.  Él quiere que pases la eternidad a Su lado, como hijo o hija del Rey.  Confía en Jesús y Él te dará un lugar en su castillo.  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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