Tobías y el niño nuevo

“Hoy vino un niño nuevo a la escuela”, le contó Tobías a su mamá.  “Su familia acaba de mudarse a Nigeria desde los Estados Unidos?

“¿Es su primera vez en África?”, preguntó la madre.

Tobías negó con la cabeza.  “Había ido antes a Kenia, pero nunca a Nigeria”.

“Todo le debe parecer tan extraño, en comparación con las cosas a las que está acostumbrado”.

“Sí, se refería al fútbol como soccer”, explicó Tobías.  “Tuve que explicarle que el fútbol en África no es como el americano”.

Mamá rio.  “Bueno, espero que hayas sido amable al decírselo.  Las diferencias culturales pueden ser muy confusas”.

Tobías frunció el ceño.  “La señora Dada me pidió que le mostrara la escuela durante el receso.  Casi no me eligen para el equipo de fútbol por eso.  Él piensa que todo es raro, ¡incluso nuestros pupitres!  Espero que no me toque andar con él mañana”.

Su madre levantó una ceja.  “No pareces tú.  Normalmente te gusta conocer personas nuevas.  ¿Hay algo que te molesta de este niño?”

Tobías se encogió de hombros.  “Es que es tan diferente.  No entiendo cómo puede tener un nombre nigeriano como Sola, si no sabe nada sobre su país natal”.

“Tobías”, le dijo mamá con delicadeza, “¿te has olvidado del programa de intercambio que hiciste en Inglaterra el verano pasado?  ¿Recuerdas lo mal que te sentiste porque alunas personas te dijeron que hablabas raro?  ¿Y cómo todo te parecía confuso?”

“¡Eso era distinto!”, protestó Tobías.  “Allá yo era un extranjero y no todos se portaban amables”.

“No es distinto de lo que sientes con Sola.  A pesar de que es nigeriano de nacimiento, es un extranjero porque ha vivido en otro país toda su vida.  Cuando los israelitas entraron en la tierra prometida, Dios les dijo que sean bondadosos con los extranjeros que vivían entre ellos, porque ellos mismos habían sido extranjeros en Egipto y sabían lo que se sentía.  Los israelitas nos recuerdan cómo todos somos extranjeros, separados de Dios por nuestro pecado, pero Jesús murió para poder recibirnos en Su familia.  Como Sus hijos, debemos recordar que Dios ama a todos y cuidar de los que nos rodean y no se sienten en casa”.

Tobías bajó la cabeza.  “Tienes razón, mamá.  Espero que la señora Dada me vuelva a emparejar con Sola mañana.  ¡Tengo muchas cosas que enseñarle!”  – REMI OYEDELE

DA LA BIENVENIDA A OTRAS PERSONAS

VERSÍCULO CLAVE: EFESIOS 2:19

USTEDES YA NO SON EXTRAÑOS NI EXTRANJEROS, SINO QUE SON CONCIUDADANOS DE LOS SANTOS Y SON DE LA FAMILIA DE DIOS.

¿Eres de los que dan la bienvenida a las personas nuevas?  ¿Les explicas las cosas y les ayudas a sentirse en casa?  Ya sea un niño nuevo en la escuela o una familia de otro país que acaba de mudarse a tu vecindario, Jesús quiere que le des la bienvenida, del mismo modo que Él te ha recibido en Su familia.  Comparte el amor de Dios y Su bondad con aquellos que son nuevos.

Clave de Hoy
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