Tesoro escondido

“¿Un tesoro escondido?” Alejandro miró fijamente a su padre.  “¿En nuestro patio trasero?”

“Es posible”.  Papá abrió el cierre de una bolsa de lona.  “Este es un detector de metales que me prestó un amigo.  Lo agitas encima del piso y pita cuando detecta los metales enterrados, como monedas o joyas”.

“Qué genial.  ¡Probémoslo!”  Alejandro tomó una pala mientras su padre pasaba el detector por encima del pasto.  Bip, bip.  Papá dio un grito de alegría y sostuvo el detector encima de un lugar.  Alejandro sonrió.  “¡Encontramos algo!”

“¡Empieza a cavar!”  El padre se oía tan emocionado como su hijo.  “¿Sabes?  Eso me recuerda de cómo encontraron el buque de vapor Arabia”, comentó papá mientras Alejandro empezaba a cavar.

Entonces el niño divisó una moneda.  “¡Es una moneda de 25 centavos!”  Alejandro se la entregó a su padre.  “¿Dijiste algo de un buque de vapor?”

Papá guardó el detector de metales y empezó a limpiar la moneda de 25 centavos.  “En 1988, la gente utilizó viejos mapas y un detector de metales para encontrar al buque de vapor Arabia, ¡que estaba enterrado en un maizal!”

“¡No puede ser!  ¿Un buque de vapor enterrado en tierra seca?”

El padre asintió.  “En los años 1800, los buques de vapor viajaban por el río Misuri para entregar mercancía a las tiendas de las aldeas rurales.  A veces los árboles caían al río y flotaban por debajo de la superficie, donde los capitanes no podían verlos.  El Arabia chocó con uno de esos árboles y se hundió hasta el fondo.  Con el paso del tiempo, el río cambió de curso.  El Arabia estaba lleno de lodo, que eventualmente se convirtió en tierra seca que fue usada para sembrar maíz.  Ellos encontraron el buque y todo su cargamento, que se convirtió en una colección de antigüedades que actualmente forma parte de un museo”.

“Guau”, exclamó Alejandro.  “Creo que sería tan emocionante encontrar un gran tesoro”.

Papá le entregó la moneda limpia de 25 centavos.  “En realidad, ya lo encontraste”.

Alejandro arrugó la nariz.  “¿Una moneda de 25 centavos?”

“No”.  El padre rio.  “Me refiero a nuestra salvación, que es el mayor tesoro de todos.  El perdón de los pecados.  La vida eterna con Jesús…”.

“Y todos pueden encontrarlo”, aseguró Alejandro.  “¡La gente no tiene que ensuciarse para desenterrar ese tesoro!  Jesús lo ofrece gratuitamente para todos”.

“Encontrar el Arabia sin duda fue hallar un tesoro”, afirmó papá.  “Pero nada en este mundo se compara con el regalo de la salvación.  Es en verdad el tesoro entre los tesoros”.

Alejandro asintió y observó detenidamente el patio trasero.  “¿Crees que haya más tesoros ahí?”

Su padre tomó el detector de metales.  “¡Solo hay una forma de saberlo!”  — MATT SHOEMAKER

LA SALVACIÓN ES EL VERDADERO TESORO

VERSÍCULO CLAVE: MATEO 13:44

EL REINO DE LOS CIELOS ES SEMEJANTE A UN TESORO ESCONDIDO EN EL CAMPO, QUE AL ENCONTRARLO… VA, VENDE TODO LO QUE TIENE Y COMPRA AQUEL CAMPO.

¿Has encontrado el mayor tesoro que existe?  No tienes que cavar para hallarlo.  Jesús te lo ofrece en este momento.  Cuando aceptas Su regalo de la salvación, recibes el perdón y la vida eterna.  ¡No permitas que nada te impida disfrutar la paz de Dios y todas las cosas maravillosas que vienen con la salvación! (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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