El alfarero y en barro

“¿Cómo te va con el regalo de la abuela?”, le preguntó a Samanta su madre cuando vio a la niña trabajando cuidadosamente con una bola de barro.

Samanta sostuvo en alto lo que había empezado como un globo marrón, pero empezaba a verse como un florero.  “Seguiré trabajando en él hasta que quede bien”.  Ella lo hizo y, cuando el florero quedó tal como quería, lo puso en una repisa para dejarlo secar.

Esa tarde, Ana, la amiga de Samanta, vino a visitarla para jugar.  Las niñas rieron y bromearon con los atuendos que crearon en un juego de disfraces.  Pero después Samanta se enojó.  “¡Oye!  ¡Deja mis cosas en paz!”, gritó cuando Ana trató de caminar en los zapatos de tacón alto que ella había estado usando.  Ana inmediatamente pateó los zapatos, fue por su abrigo y regresó a su casa.

Con un suspiro, Samanta caminó hacia la cocina.  “Mamá, lo hice otra vez.  Me enojé con Ana y le grité”.  La niña se sentó en la mesa y se frotó los ojos con la mano.  “Siempre termino haciendo cosas así.  Nunca seré la persona que Dios quiere que sea.  No tengo remedio”.

Mamá apuntó al florero que Samanta había hecho, que descansaba sobre la repisa.  “Ese florero comenzó como una bola de barro, pero ahora se ve muy bien.  Para eso hizo falta una alfarera, que eras tú, para moldear ese barro y convertirlo en algo lindo.  Y trabajaste hasta que quedara bien, ¿verdad?”  Samanta asintió.  “Bueno, cuando pusiste tu confianza en Jesús, aceptaste permitir que Él moldeara tu vida”, continuó su madre.  “Se requiere tiempo y paciencia, pero Dios puede limar las asperezas que impiden que seas la persona que Él desea”.

“¿Las asperezas son las cosas como mi mal carácter?”, preguntó Samanta. 

“Exactamente”, contestó mamá.  “Jesús sigue trabajando para hacerte cada vez parecida a Él.  El Señor te enseña a alejarte del pecado y demostrar Su amor a los demás.  Es un proceso que dura toda la vida, pero algún día, cuando Él regrese y acabe con el pecado para siempre, tu salvación estará completa y jamás volverás a pecar.  Hasta entonces, confía en que Jesús está obrando en tu vida y llenará tu corazón con Su amor.  Él nunca se da por vencido, ¡y tú tampoco deberías rendirte!  —  KAREN E. COGAN

DIOS ESTÁ TRABAJANDO EN TU VIDA

VERSÍCULO CLAVE: FILIPENSES 1:6

EL QUE COMENZÓ EN USTEDES LA BUENA OBRA, LA PERFECCIONARÁ HASTA EL DÍA DE CRISTO JESÚS.

¿Sientes desánimo porque con frecuencias haces o dices cosas malas?  ¿Sientes que no tienes remedio, a pesar de que te arrepientes por haber hecho lo malo?  Dios no se da por vencido contigo y tú tampoco deberías rendirte.  Sigue Su dirección para tu vida, ya que Él te moldea para hacerte más como Jesús.  Dios comenzó a trabajar en ti el día en que pusiste tu confianza en Él, y no se detendrá hasta que Su obra esté completa.

Clave de Hoy
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