No es suficiente

“Vamos después a la Tormenta de Medianoche”, gritó Fernando a sus hermanos.  Teo y Alex estuvieron de acuerdo y fueron corriendo a la fila de personas que esperaban su turno para subir a la enorme montaña rusa.

Estaban a punto de llegar al torno de seguridad cuando un asistente los detuvo.  “Espera ahí, amiguito.  Veamos qué tan alto eres”.  Fernando miró nervioso a sus hermanos mayores mientras caminaba hacia un letrero que tenía una línea grande.  El niño se estiró para parecer lo más alto posible mientras el asistente revisaba su altura.  “Lo siento”, dijo el joven, “pero te faltan unos tres centímetros para subir en esta atracción”.

“¡Pero está tan cerca!  ¿No le puede dejar pasar?”, preguntó Teo.

El asistente negó con la cabeza.  “No es suficientemente alto.  Por razones de seguridad, todos los usuarios deben medir por lo menos un metro con veinte centímetros”.

Fernando se sintió muy decepcionado, pero animó a sus hermanos para que subieran a la montaña rusa sin él.  “Yo los espero aquí”, aseguró.

Esa noche, la familia platicó de la diversión que tuvieron en el parque.  “Pero ¿no creen que debieron haberme dejado subir en la Tormenta de Medianoche?”, preguntó Fernando.

“Sí”, opinó Teo.  “O sea, ¡solo te faltaban tres centímetros!  Eso debería ser suficiente”.

Su padre movió la cabeza para decir que no.  “Cuando falta algo, no es suficiente.  Las respuestas de matemáticas deben ser exactamente correctas, y las palabras en los exámenes de ortografía no pueden tener una sola letra equivocada.  Eso me recuerda a otra área en la que estar muy cerca no es suficiente”.

“¿Cuál?”, preguntó Alex.

“Podríamos pensar que, si tenemos una buena vida según los estándares de la gente, eso nos hace lo suficientemente buenos como para ir al cielo”, explicó papá.  “Pero ante los ojos de Dios, todavía no alcanzamos el estándar.  Todos somos pecadores y hacemos lo malo, y nada de lo que podamos lograr puede hacernos lo suficientemente buenos como para estar en la presencia de Dios”.

“Por eso necesitamos a Jesús”, afirmó Teo. 

El padre asintió.  “Al ser el Hijo perfecto de Dios, solo Él alcanza el estándar de Dios.  Cuando confiamos en Jesús, Él quita nuestro pecado y a cambio nos da Su justicia o bondad.  Entonces sí alcanzamos la altura requerida ante los ojos de Dios”.

Fernando sonrió.  “Comparado con eso, la Tormenta de Medianoche no parece la gran cosa.  Supongo que puedo esperar hasta el próximo año para subir en la montaña rusa”.  —  LISA D. COWMAN

JESÚS NOS DA SU JUSTICIA

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 3:23

POR CUANTO TODOS PECARON Y NO ALCANZAN LA GLORIA DE DIOS.

¿Haces muchas cosas buenas?  ¿Obedeces a tus padres, ayudas en la casa, respetas a tus maestros, tratas bien a las demás personas y, en general, tratas de tener una buena vida?  Eso es genial; es probable que la gente incluso te vea como una buena persona. Pero Dios dice que eres un pecador.  La única manera de alcanzar su estándar es si recibes la justicia de Su Hijo, Jesús.  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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