Terror por la noche

Un agudo grito llenó el aire de la medianoche y despertó a todos en la casa.  Mamá saltó fuera de la cama y corrió por el pasillo.  Encendió la luz de la habitación de Patricia y la encontró temblando y llorando.  “¿Tuviste una pesadilla, hijita?”, preguntó su madre.

“¡Había un enorme insecto asqueroso y gigante!”  Patricia abrió los brazos lo más que podía para mostrar el tamaño.  “Y… ¡estaba tratando de comerme!”

La madre abrazó a Patricia.  “Pero no era real”, le consoló mamá.  “Fue solo un sueño”.  Ella siguió abrazándola y la hablaba suavemente.  Le tomó unos minutos, pero la niña finalmente se calmó y se durmió.

A la mañana siguiente, Patricia les contó sobre su pesadilla durante el desayuno.  “Fue un sueño horrible”, aseguró, “sobre un enorme insecto asqueroso”.  La niña se estremeció al pensar en sus antenas y ojos espantosos.

“No debes tener miedo de los insectos”, comentó Tadeo, su hermano mayor.

“Es cierto”, afirmó su hermana, Pierina.  “Especialmente en los sueños.  Los insectos de ese tamaño ni siquiera existen”.

“De todos modos tengo miedo”, expresó Patricia.

“Todos tenemos temor de cosas que no siempre tienen sentido”, señaló su madre, “y parecería que en la noche es cuando salen todos esos miedos”.

Pierina asintió.  “A veces simplemente me da temor la oscuridad”, indicó.  “¿Y a ti, Tadeo?  ¿Qué te asusta?”

El niño se encogió de hombros.  “Veamos… bueno, a veces sí tengo pesadillas”, admitió, “pero tienen cosas más atemorizantes que los insectos”.

“Eso me hace pensar en algo”, declaró su padre.  “Hace mucho tiempo, el salmista escribió en el Salmo 91:5 lo siguiente: ‘No temerás el terror de la noche’”.  Papá escribió las palabras para mostrarles el versículo.

Tadeo rio.  “¡Vaya!  Deberías memorizarlo, Patricia”, sugirió.

“Sería bueno que todos aprendamos este versículo”, dijo el padre.  “Nos recuerda que no debemos tener miedo de nada, ni de día ni de noche, porque Dios nos ama y siempre está con nosotros.  Debido a que conocemos a Jesús como nuestro Salvador, somos Sus Hijos y Él siempre nos cuida.  Podemos dormir plácidamente, porque sabemos que estamos a salvo con Él”.  —  AGNES MADDY

EL AMOR DE DIOS ECHA FUERA EL TEMOR

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 56:3

EL DÍA EN QUE TEMO, YO EN TI CONFÍO.

¿Qué te asusta?  Cuando tienes miedo, ¿confías en Jesús?  ¿Crees en Su promesa de que estará contigo y cuidará de ti?  Recuerda que los hijos de Dios nunca estarán separados de Su amor y cuidado, pase lo que pase.  La próxima vez que sientas temor, habla con Jesús y confía en que Él te cuidará.  Dios jamás se va de tu lado.

Clave de Hoy
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