Termina la carrera

Tiana estaba entrenando para su primera carrera 5K con su padre.  Este era un corredor experimentado y había corrido con su hija un poquito más cada día para desarrollar su resistencia.  Hoy iban a tratar de correr todos los cinco kilómetros.

Trotaron por el vecindario y luego dieron vueltas alrededor del parque, dirigiéndose a la casa en su último tramo de la corrida.  Tiana comenzó a sentir un dolor en su costado y sus piernas se sentían como gelatina.  “No creo… que… pueda… lograrlo”, resopló la niña, colapsando en una banca del parque.

“Sé que puedes hacerlo, hija”, aseguró papá.  “Caminemos unos minutos.  No estamos tan lejos de la casa”.

Tiana se quejó: “Oh, ¡me rindo!  Creo que nunca voy a poder correr toda la distancia.  No quiero ir a la carrera si voy a tener que caminar la mitad del camino”.

“Hija, sé que has estado trabajando muy duro para prepararte para esta carrera.  ¡No puedes darte por vencida!  Sé que puedes terminar”, aseguró papá.  “Esto me recuerda de la lección que enseñé en la clase de escuela dominical de tu hermano hace unas semanas.  El apóstol Pablo estaba animando a los cristianos en Corinto a terminar la carrera, pero no se refería a una maratón.  Estaba comparando la vida cristiana con una carrera.  Podemos comenzar con un sentimiento de emoción por conocer y servir a Jesús, pero entonces la vida se pone difícil y sentimos ganas de darnos por vencidos de ser cristianos.  No creemos que valgan la pena todos los sacrificios que tendríamos que hacer.  Pablo les recordaba a los corintios que no se rindieran cuando las cosas se pusieran difíciles”.

“Creo que no quiero darme por vencida en verdad”, admitió Tiana.  “Es solo que me cansé mucho y perdí el aliento.  No podía seguir corriendo”.

“¿Sabes?  A veces incluso en nuestro camino como cristianos podemos sentirnos exhaustos, especialmente después de haber pasado por algo muy difícil”, explicó su padre.  “En vez de dejar de servir a Jesús, solo tenemos que descansar y quizá tomarnos un descanso de ciertas actividades o responsabilidades por un tiempo… como si caminamos a casa, en vez de correr”.

“Tienes razón”, afirmó Tiana.  “Es mejor terminar caminando a casa que no llegar nunca”.

“Así es”, dijo papá.  “Como corredores y como cristianos”.  —  KENDRA ANGLE

TERMINA LA CARRERA CRISTIANA

VERSÍCULO CLAVE: 2 TIMOTEO 4:7

HE PELEADO LA BUENA BATALLA, HE TERMINADO LA CARRERA, HE GUARDADO LA FE.

Cuando la vida se pone difícil, ¿has sentido ganas de rendirte y dejar de ser cristiano?  Muchas carreras entregan premios a los corredores que terminan más rápido, ¡pero nuestro premio, como cristianos, es pasar la eternidad con Jesús!  Definitivamente esto hace que valga la pena cualquier dificultad o problema que enfrentemos como seguidores de Jesús en esta vida.  Cuando sientas ganas de rendirte, recuerda que le perteneces a Jesús y mantén tus ojos en Él.

Clave de Hoy
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