El rompecabezas

“¿Sigues aquí?”, preguntó papá, descendiendo por las gradas del sótano para ver a su hijo sentado en el piso, rodeado por las piezas de un rompecabezas.  “¿No deberías estar jugando baloncesto?”

“No quiero jugar”, respondió Juan.  “Ya no es un juego justo.  Mis amigos son cada vez más altos, pero yo sigo del mismo porte.  Prefiero hacer este rompecabezas”.

“Me parece que ya has hecho algunas conexiones”, notó el padre, señalando algunos grupos en medio de las piezas sueltas.  “¿Puedo ayudarte?”

Juan asintió y movió las piezas para que papá tuviera dónde sentarse.  “Así es como debe verse”.  Juan volteó la tapa de la caja para mostrarle a su padre el paisaje bajo el agua, lleno de animales marinos.  “Solo tengo la estrella de mar y un poco de algas”.

Papá examinó un pedazo con piezas verdes.  “¿Te parece que esas algas se miran bien?”

“Las piezas casi encajaban, así que las forcé para que calzaran”, admitió Juan.

“¿Qué crees que pasará si juntas las piezas equivocadas?”, preguntó papá. 

“Mi imagen no será la misma que la de la caja”.

“Correcto.  Cada pieza tiene su propio lugar, para que la imagen pueda tener sentido”.  Su padre desarmó las piezas mal puestas y sostuvo en alto una de ellas.  “Esta pieza del rompecabezas me hace acuerdo de ti, ¡porque eres único!  Así como esta pieza tiene una forma especial, Dios te hizo de un modo especial, con talentos que solo son tuyos.  Él diseñó tu altura a propósito, pero tú quieres ser más alto, en lugar de abrazar y aceptar la forma en que Dios te creó”.

“Eso es como forzar dos piezas del rompecabezas para que encajen”, indicó Juan.  El niño liberó algunas formas que no encajaban del todo entre sí.

“Exactamente.  Cada pieza tiene un papel para enfocar todo el cuadro y todo lo que tú eres encaja en el cuadro que Dios ha planeado.  Él nos creó diferentes a cada uno de nosotros, para que juntos podamos reflejar una clara imagen de Jesús a aquellos que no lo conocen.  Quizá crezcas y te hagas más alto y puedas cumplir tu sueño de jugar baloncesto.  Si no, no te preocupes.  Pídele a Jesús que te ayude a descubrir tus fortalezas, para que puedas ayudar a enfocar Su imagen”.

“Está bien”, dijo Juan.  “Comenzaré a orar por eso en la noche… ¡Y no me voy a dar por vencido con el baloncesto!”

El papá despeinó cariñosamente a su hijo.  “Ahora que hemos resuelto tus problemas de baloncesto, ¡armemos bien este rompecabezas!”  —  ELENA DEE

ERES UNA PERSONA ÚNICA

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 139:14

TE DARÉ GRACIAS, PORQUE ASOMBROSA Y MARAVILLOSAMENTE HE SIDO HECHO.

¿Sientes confianza con ser la persona que eres?  ¿O actúas de un modo diferente para encajar con tus amigos, para que te acepten?  Jesús te ama y te acepta tal y como eres, ¡así que debes aceptarte también!  Él te creó con tu propia personalidad y te dio talentos específicos, por lo que encajas perfectamente en el cuadro que Él ha planeado.  Confía en que Jesús te guiará y usará tus talentos únicos para Él.

Clave de Hoy
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