Exposición

Darío frunció el ceño cuando su hermanito le preguntó si podía llevar unos huevos a la escuela para su exposición en la escuela.  “¿Te refieres a los huevos de mis gallinas araucanas?”, preguntó Darío.  “Voy a vender esos huevos para ganar dinero para el campamento de verano”.

“Pero los niños no me creen cuando les cuento de tus huevos azules”, comentó Erik.  “¡Tengo que mostrarles!”

“Bueno, está bien”, aceptó Darío.  “Son raros.  Puedes tomar unos dos”.  Así que el niño puso con cuidado dos huevos en una caja para que Erik llevara a la escuela.  Al día siguiente, los huevos llegaron sanos y salvos a la escuela y de regreso a la casa.

“Hola, Mauricio”, saludó Darío mientras él y su amigo caminaban a la casa la siguiente semana.  “¿No quieres venir hoy al club bíblico conmigo?”

“No, gracias”, contestó Mauricio.  “Voy a la casa de mi papá.  Además, creo que no sirve de nada ir a la iglesia, de todos modos”.

Esa noche, el líder de Darío les recordó sobre la colecta que harían la semana siguiente para comprar zapatos para los niños pobres en otro país”.

“Cuando sus necesidades son suplidas, con frecuencia están también dispuestos a escuchar el evangelio”, aseguró el señor Ledesma.  “Todos tenemos algo para dar.  Piénsenlo”.

Darío no lo pensó, pero estaba totalmente seguro de que no tenía nada para dar.  Entonces se acordó de sus huevos.  “¡Puedo donarlos!”, pensó.  “Pero es mi dinero para el campamento”.  Se imaginó la diversión que tendría en el campamento, pero luego reflexionó en los niños que no tienen zapatos y ya sabía lo que tenía que hacer.  “Tendré que esperar al próximo año para ir al campamento”, decidió.  “Voy a donar el dinero de mis huevos”.

Cuando Mauricio se enteró de la decisión de Darío, no lo podía creer.  “¿Por qué haces una locura de ese tipo?”

“Supongo que es como la exposición que tenía mi hermano la semana pasada”, respondió Darío.  “Erik les contó a los niños sobre los huevos azules y luego se los mostró.  Yo le digo a la gente que amo y sigo a Jesús, pero decidí que quiero hacer algo para demostrar que lo digo en serio.  Por eso di mi dinero para ayudar a los que tienen menos que yo”.

Mauricio se quedó en silencio.  “Guau, Dios realmente sirve de algo en tu vida”, dijo al fin.  “Tal vez pueda acompañarte a la iglesia un día de estos”.  —  JAN L. HANSEN

MUÉSTRALES A OTROS TU AMOR POR JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: SANTIAGO 2:18

MUÉSTRAME TU FE SIN LAS OBRAS, Y YO TE MOSTRARÉ MI FE POR MIS OBRAS.

¿Solo les dices a las personas que amas a Jesús o también lo demuestras?  Es importante hablar de Él y contar a otras personas que confías en Él y lo sigues, pero tienes que hacer más que solo decirlo.  Obedecer la Palabra de Dios, hacer las cosas con una buena actitud y ayudar a otros son algunas maneras en las que demuestras tu amor por Jesús.  Estas cosas comprueban cómo Él ha cambiado tu vida y ha llenado tu corazón con Su amor.

Clave de Hoy
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