Sin vergüenza

—¡Hola, Josué! —gritó Rodrigo mientras pasaba por ahí en su bicicleta—. ¿Dónde estabas en la mañana? Vine a tu casa a ver si querías lanzar canastas en el parque, pero no te econtré.

—Oh… este… salí —balbuceó Josué. No quería contarle a Rodrigo que había asistido a la escuela bíblica de vacaciones en su iglesia. A Josué le encantaba, pero no estaba seguro de que Rodrigo entendería, y creyó que a lo mejor se burlaría de él.

—¿Estás libre mañana? —preguntó Rodrigo—. Mi mamá me dijo que nos puede llevar a la playa.

—Bueno… eh… mañana también tengo algo que hacer —tartamudeó Josué. La escuela bíblica de vacaciones duraba toda la semana y él iba a ir todos los días.

—Está bien. ¿Y el miércoles? —preguntó Rodrigo otra vez.

—Ah… eh… —Josué tosió—. Estoy… estoy ocupado toda la semana.

Rodrigo frunció el ceño.

—¿Todos los días? ¡Nadie sale tanto! ¿Cómo puedes estar tan ocupado?

Josué vaciló nuevamente. Se imaginó la respuesta de su amigo a la noticia de que iría a la iglesia todos los días. Entonces pensó en algo: «Se supone que estoy yendo a un programa vacacional en mi iglesia que tiene el propósito de ayudarnos a alcanzar a los niños que no conocen a Jesús, ¡pero ni siquiera tengo la valentía de admitir con uno de mis mejores amigos que estoy yendo a la iglesia!». Josué sabía que algo andaba mal en esta situación. «Jesús estuvo dispuesto a sufrir y morir en la cruz por mí», pensó, «pero yo ni siquiera me arriesgo a que se rían de mí por Él?».

Josué respiró profundamente. Sabía lo que tenía que hacer.

—Rodrigo —comenzó—, lo que pasa es que… tenemos una escuela bíblica de vacaciones en mi iglesia esta semana. Por eso estoy ocupado.

Rodrigo lo miró fijamente.

—¿Estás yendo a una escuela… en la iglesia… en las vacaciones? —el niño frunció el ceño—. ¿Y no te molesta?

—No, ¡me gusta! —respondió Josué—. No es como la escuela normal. Tenemos juegos, cantamos y oímos historias de la Biblia sobre Jesús. Creo que también te gustaría. ¿Qué te parece? ¿Quieres venir mañana conmigo?

—Eh… —Rodrigo se encogió de hombros—. Claro, ¿por qué no? Solo tengo que pedirle permiso a mi mamá.

—¡Genial! —Josué sonrió—. En verdad espero que puedas venir.

LINDA WEDDLE

CUENTA A OTROS SOBRE JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 1:16 (NTV)

NO ME AVERGÜENZO DE LA BUENA NOTICIA ACERCA DE CRISTO, PORQUE ES PODER DE DIOS EN ACCIÓN PARA SALVAR A TODOS LOS QUE CREEN.

¿Tus amigos saben que vas a la iglesia? ¿Les hablas de Jesús? ¿O tienes miedo de que sepan en qué crees? Jesús fue voluntariamente a la iglesia para tomar el castigo por nuestros pecados, para que podamos tener vida eterna con Él. La gente necesita conocer las Buenas Nuevas de Jesús para que puedan recibir la salvación. No tengas vergüenza de hablar del Señor. Busca las oportunidades para contarles a tus amigos sobre tu relación con Jesús.

Clave de Hoy
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