Sin arrugas

Jairo arrojó sus libros en la mesa y bajó por el pasillo a la lavandería.  “¿Qué tal estuvo tu día?”, preguntó su mamá, levantando la vista mientras planchaba una camisa.

“¡Terrible!”, exclamó Jairo.  “Reprobé un examen de matemáticas y ahora tengo que volverlo a tomar.  Luego me enteré de que mi maestro favorito se irá a vivir en otra ciudad.  ¡Y después derribé accidentalmente a la hija del director!”

“¿La derribaste?  ¿Cómo pasó?”

“Di la vuelta a una esquina a toda velocidad y me choqué con ella”, narró Jairo.  “Le pedí perdón, pero probablemente todavía esté enojada”.

“Estoy segura de que ella sabe que no lo hiciste a propósito”, afirmó la madre.

“Lo dudo.  A lo mejor ya les contó a todos sus amigos que soy un fracasado”.  Jairo observó la camisa que su mamá estaba planchando.  “Ese es mi uniforme de béisbol, ¿verdad?”

“Así es”, contestó mamá.  En ese momento sonó el timbre y ella le entregó la camisa planchada en parte.  “Toma.  ¿Qué tal si terminas de planchar tu uniforme mientras voy a ver quién está en la puerta?”

Cuando su madre regresó, Jairo acababa de terminar de planchar su camisa y la sostuvo en alto.  “Mira, mamá”, dijo emocionado.  “¡No tiene arrugas!”

Su madre asintió.  “El calor y la presión de la plancha hizo desaparecer las arrugas”.  Ella apagó la plancha y la desconectó.  “A veces es así como Dios hace desaparecer nuestras arrugas”.

“¿Arrugas?”  Jairo se frotó la frente.  “Todavía no tengo arrugas”.

Mamá rio.  “Estoy pensando en las arrugas que tenemos en nuestra forma de actuar y de pensar, cosas como la impaciencia, el enojo y la autocompasión, por nombrar algunas.  Dios usa a veces el calor y la presión de los problemas o las dificultades en nuestras vidas para planchar esas cosas”.

“Entonces, ¿crees que Dios está usando lo que me pasó hoy para hacerme más paciente y no sentir autocompasión, para que ya no tenga arrugas?”

“Nunca estaremos sin arrugas hasta que lleguemos al cielo.  Siempre tendremos áreas en las que vamos a luchar.  Pero Dios sí usa lo que pasa en nuestras vidas, incluso las cosas que no nos gustan, para ayudarnos a crecer y hacernos más como Jesús.  Y Él nos ayudará en el camino”.

Jairo tomó su camisa.  “Supongo que lo mejor será que me ponga a estudiar para el examen de matemáticas, ¿cierto?”

“Sí”, respondió la madre.  “¡Al menos tienes otra oportunidad para planchar esa arruga!”
BARABARA WESTBERG

SOPORTA LAS DIFICULTADES CON PACIENCIA

VERSÍCULO CLAVE: 2 CORINTIOS 4:17

PUES ESTA AFLICCIÓN LEVE Y PASAJERA NOS PRODUCE UN ETERNO PESO DE GLORIA QUE SOBREPASA TODA COMPARACIÓN.

¿Alguna vez te has sentido bajo la presión de algo que está pasando en tu vida?  Dios a veces utiliza las circunstancias difíciles para alisar las arrugas en nosotros.  Puede que sea incómodo por un momento, pero Él nos está haciendo más como Jesús.  Sé paciente cuando Dios te enseñe a confiar en Él y a mostrar Su amor a otros.  Dios promete estar contigo mientras plancha las arrugas de tu vida.

Clave de Hoy
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