Se necesita disciplina

Tristán lanzó la puerta de la casa y tiró su mochila en el sillón.  Su madre levantó la vista del libro que estaba leyendo.  “Vaya, Tristán.  Esa sí que fue una entrada distinta”.

“Lo siento, mamá”, contestó Tristán mientras se dejaba caer en una silla.  “Tuve un día terrible en la escuela.  La señora Estévez se enojó conmigo y con algunos de los chicos con los que estaba sentado en el almuerzo”.

Mamá cerró su libro.  “¿De veras?  Ella es tu maestra favorita.  ¿Qué sucedió?”

“Oh, se molestó porque dejamos nuestras bandejas del almuerzo en la mesa”, respondió Tristán.  “Ella nos hizo regresar y ayudar a limpiar la cafetería durante la mayor parte de nuestro receso.  ¡No es justo!”

“Pero ¿qué tal si todos dejaran sus bandejas en las mesas?”, preguntó mamá.  “Sería un desastre que los trabajadores de la cafetería tendrían que limpiar, ¿no lo crees?”

“Yo sé pero hay otros niños que suelen dejar ahí las bandejas”, explicó Tristán.  “Nunca he visto que ellos se metan en problemas”.  El niño suspiró y se reclinó en la silla.  “Siempre pensé que la señorita Estévez me quería, pero supongo que no, o no se hubiera enojado tanto.  Tenía su mirada fija en mí cuando nos dijo que debíamos regresar y limpiar”.

“Bueno, creo que la señorita Estévez los quiere mucho a todos, hijo”, aseguró su madre.  “Me parece que ella se enojó porque tú le importas, y también los otros niños.  Ella sabe que dejar las bandejas del almuerzo no es un acto de amor o respeto, y ella está esforzándose por ayudarlos a que crezcan para convertirse en personas sensibles y cuidadosas”.

Tristán se encogió de hombros.  “Si tú lo dices”.

“Sí”, afirmó mamá, “porque Dios hace lo mismo.  Cuando lo desobedecemos, a veces envía a personas para corregir nuestro comportamiento, porque nos ama.  Jesús nos hizo nuevas criaturas y quiere que vivamos de ese modo, amando a otros.  Él nos disciplina, pero no es porque quiere hacernos daño.  Lo hace por amor”.

Después de un momento, Tristán asintió.  “Mañana le pediré perdón a la señorita Estévez”, expresó.  “Y de hoy en adelante voy a tener cuidado de llevar mi bandeja del almuerzo”.  KATHERINE LAY

ESCUCHA Y ACEPTA LA CORRECCIÓN

VERSÍCULO CLAVE: PROVERBIOS 3:12  

PORQUE EL SEÑOR AMA A QUIEN REPRENDE, COMO UN PADRE AL HIJO EN QUIEN SE DELEITA. 

¿Te enoja o te hace sentir mal cuando te castigan?  ¿O te das cuenta de que, si te dejan hacer algo malo, realmente no te están mostrando amor?  Dios disciplina a Sus hijos porque Él los ama y quiere que crezcan para llegar a ser más como Jesús.  Escucha lo que te dicen tus padres y otras autoridades, y obedéceles.  Por sobre todas las cosas, escucha lo que Dios dice y obedécele, sabiendo que Él te ama y quiere lo mejor para ti.

Clave de Hoy
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