Rescatado (Parte 2)

Cuando Milo y Teresa llegaron a casa con su nueva mascota, su mamá forró una caja con una vieja cobija muy suave, para hacerle una cama.  “Ven acá, Pequeñín”, llamó Milo con gentileza.  “Ese es el nombre que Teresa y yo le dimos, Pequeñín”.  El perrito vino corriendo y se puso a olfatear su nueva cama.  Luego se acurrucó en ella y cerró sus ojos.

“Debe estar cansado.  Ha sido un día fuerte para él”, aseguró mamá.  “Dejaremos que duerma mientras almorzamos”.

Cuando terminaron de comer, Milo y Teresa regresaron donde estaba su nueva mascota.  “Apuesto a que Pequeñín tiene hambre”, aseguró Milo.  “¿Qué podemos darle para comer?”

“Vamos a tener que ir a comprar comida para perros”, indicó su madre, “pero, por ahora, pueden darle un poco de lo que sobró del pollo de la cena.  Solo asegúrense de no darle ningún hueso”.

Teresa y Milo rápidamente prepararon un plato con pollo y lo pusieron en el piso.  Pequeñín empezó a comer vorazmente.  “Oh, ¡todavía hay un pedazo de hueso ahí!”, exclamó la niña.

“Quítaselo, ¡o puede quedarse atorado en su garganta!”, advirtió papá.

Cuando Milo estiró su mano para tomar el hueso, Pequeñín gruñó y le mordió la mano.  “¡Ay!”, gritó el niño.  “¡Me mordió!  ¡Yo solo quería ayudarlo!”  El padre logró sacar el hueso, mientras mamá examinaba la mano de su hijo.

“Confía en nosotros, Pequeñín”, susurró Milo, acariciando la cabeza del perro unos minutos más tarde.  “No te haremos daño ni te quitaremos lo que sea bueno para ti.  ¿Por qué haríamos algo así después de todo lo que hicimos para salvar tu vida y hacerte feliz?”

Papá sonrió.  “Pequeñín nos recordó que necesitamos que Jesús nos rescate y ahora me recuerda a los cristianos, como yo.  Su perro todavía no ha aprendido a confiar completamente en ustedes, y a veces yo no confío completamente en Dios.  Me comporto como si Él quisiera quitarme algo que amo o como si Él quisiera hacerme infeliz cuando paso por momentos difíciles”.

Mamá asintió.  “Todos debemos recordar que Dios nos rescató, en primer lugar.  ¡Esa debería ser la prueba suficiente de que Él solo quiere lo mejor para nosotros!”

Teresa sonrió.  “Pequeñín nos ayudará a recordarlo”.  —  SHERRY L. KUYT

PODEMOS CONFIAR EN DIOS

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 8:32

EL QUE NO NEGÓ NI A SU PROPIO HIJO, SINO QUE LO ENTREGÓ POR TODOS NOSOTROS, ¿CÓMO NO NOS DARÁ TAMBIÉN JUNTO CON ÉL TODAS LAS COSAS?

¿Eres cristiano, pero tienes miedo de confiar completamente en Dios?  ¡No tengas miedo!  Él envió a Su propio Hijo para salvarte.  Puedes confiar en que Él hará lo mejor para tu vida.  Eso no significa que todo siempre será lindo o que no pasarás por circunstancias difíciles, pero puedes confiar en que Dios usará todo para tu bien.  Siempre recuerda que Jesús está contigo y quiere lo mejor para ti.

Clave de Hoy
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