Parecidos

“Te ves igual que tu padre cuando haces eso”, dijo la abuela a Luis. 

“¿Cuando hago qué?”, preguntó el niño.

“Cuando te ríes como acabas de hacerlo”, contestó su abuela.  “Te ves y suenas igual que él”.

“¿En serio?”  Luis dio un brinco y salió corriendo al baño para verse en el espejo.  Estudió su reflejo de cada ángulo y trató de repetir la risa que llamó la atención de su abuela.

“No funciona”, indicó cuando regresó unos momentos después.  “No puedo reír así a propósito.  Además, aun cuando no me estoy riendo, la gente siempre me dice que me parezco a mi papá”.

“Sí te pareces”, aseguró la abuela, “pero cuando haces ciertos gestos, el parecido es mucho más fuerte”.  La anciana sonrió mientras se sentaba en el sofá.  “Todos deberíamos parecernos a nuestro Padre”.

“¡Oye!”  La hermana de Luis, Sandra, frunció el ceño.  “Todos me dicen que me parezco a mamá.  ¿Qué tiene eso de malo?”

La abuela rio.  “Eso también es bueno, pero estaba hablando de nuestro Padre celestial.  La Biblia dice que fuimos creados a la imagen de Dios, pero nos parecemos mucho más a Él cuando hacemos algunas cosas en particular”.

“¿Como cuando hacemos cosas buenas?”, preguntó Sandra.

“¿Y cuando somos amables con todos y ayudamos a otros?”, agregó Luis.

“Exactamente”, afirmó la abuela.  “Nuestro parecido con nuestro Padre celestial es más fuerte cuando seguimos el ejemplo de Su Hijo, Jesús, quien es la personificación del carácter de Dios.  Cuando confiamos en Él para que nos salve del pecado, el Espíritu Santo obra en nuestras vidas para hacernos santos, para que los demás puedan ver que pertenecemos a Dios.  Él nos ayuda a amar y a tratar a los demás como lo hizo Jesús”.

Luis miró a su hermana.  “No te preocupes, Sandra.  Creo que te pareces mucho a mamá y también a nuestro Padre celestial”.  La niña miró sorprendida a su hermano y él rio.

“Ahí está”, señaló la abuela.  “¡Lo volviste a hacer!”

“¿Hacer qué?”

“A reírte igual que tu padre”.

Luis sonrió.  “¿A cuál?  ¿A Dios o a papá?”

La abuela parpadeó.  “A ambos”.  — BOB HOSTETLER

DEMUESTRA QUE ERES UN HIJO DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: 1 PEDRO 1:15-16

ASÍ COMO AQUÉL QUE LOS LLAMÓ ES SANTO, ASÍ TAMBIÉN SEAN USTEDES SANTOS EN TODA SU MANERA DE VIVIR. PORQUE ESCRITO ESTÁ: “SEAN SANTOS, PORQUE YO SOY SANTO”.

¿Crees que la gente diría que te pareces a tu Padre, o sea, a tu Padre celestial?  Te pareces a Él cuando sigues el ejemplo de Su Hijo, Jesús.  Si eres cristiano, el Espíritu Santo está obrando en tu vida para ayudarte a tratar a otros con el amor y la bondad que Jesús demostró a todos.  ¿Qué puedes hacer hoy para mostrar a otros que eres una hija o un hijo de Dios?

Clave de Hoy
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