¡Rescatado!

Susana estaba sentada en la mesa de la cocina, haciendo sus deberes de la escuela, cuando oyó que su madre gritaba desde el patio trasero.  “¡Hija!  ¡Aquí hay un pajarito que necesita ser rescatado!”

La niña dejó caer su lápiz y corrió afuera.  Mamá apuntó al centro de la pista de patinaje en hielo que su padre había construido en el invierno.  Ahí se encontraba en un bebé pavo diminuto, que piaba escandalosamente y trataba de saltar para salir del espacio que ahora estaba lleno de pasto.

“Oh, ¡es adorable!  ¿Cómo quedó atrapado ahí?”

La madre negó con la cabeza.  “Todavía estoy tratando de descubrirlo.  ¿Ves que la mamá y sus hermanitos están allá, en el bosque?  Los vi brincar en la pista y salir sin problemas, pero este pequeñín no pudo salir.  Me preocupa porque parece que la mamá no se da cuenta y sigue alejándose”.

Con mucho cuidado, Susana se arrodilló junto al pavito asustado y con delicadeza lo tomó en sus manos.  “Vamos, Milagro.  Te llevaré otra vez con tu familia”.  La niña caminó sigilosa por el jardín y puso al bebé cerca de sus hermanitos.  Madre e hija observaron cómo Milagro salía corriendo hacia donde estaba su familia y se ubicó en la fila para avanzar al bosque.

“Milagro es el nombre perfecto para ese pavito bebé”, comentó mamá con una sonrisa.  “Eres tan buena para encargarte de los críos que no pueden cuidarse a sí mismos”.

Susana sonrió.  “Gracias.  Me encantan los animales, así que cada vez que veo uno en problemas, ¡salgo al rescate!”  La niña tocó el borde de la pista de patinaje con su pie.  “¿Sabes, mamá?  Mientras sostenía a Milagro, me puse a pensar en cómo Dios nos rescató al enviar a Su Hijo, Jesús.  No podíamos ayudarnos a nosotros mismos, nada de lo que pudiéramos hacer era lo suficientemente bueno como para que tengamos una relación cercana con Dios e ir al cielo algún día.  Necesitamos ser rescatados de nuestro pecado y, ya que Jesús es perfecto, Su sacrificio en la cruz por nuestros pecados fue el único rescate que podía funcionar”.

Los ojos de mamá se llenaron de lágrimas de alegría.  “¡Por supuesto!  Estoy tan agradecida porque Dios nos amo tanto como para enviar a Jesús para rescatarnos de nuestra oscuridad y traernos a Su luz”. 

Susana y su madre rieron al escuchar a un pavo que graznaba con fuerza en la distancia.  “Mamá, ¡creo que están de acuerdo!”  —  SAVANNAH COLEMAN

JESÚS ES QUIEN NOS RESCATA

VERSÍCULO CLAVE: COLOSENSES 1:13

PORQUE ÉL NOS LIBRÓ DEL DOMINIO DE LAS TINIEBLAS Y NOS TRASLADÓ AL REINO DE SU HIJO AMAD.

¿Sabías que Dios envió a Su Hijo a rescatarte?  Jesús murió por los pecados de todo el mundo.  No tenemos que seguir una serie de reglas ni tratar de llegar al cielo por nuestras propias fuerzas, porque Jesús ya ha pagado el precio por nuestra salvación en la cruz.  Él es quien nos rescata.  Confía en Él y serás salvo.  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Jesús tiene para ti).

Clave de Hoy
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