Primero las semillas

—Parece que los tomates estarán perfectos para la feria de la próxima semana —le dijo su madre a Clarisa—.  Sin duda has trabajado muy duro en este huerto.

Clarisa sonrió.

—Fue divertido la mayor parte del tiempo —comentó mientras movía la manguera—.  Me pregunto cómo le estará yendo a Penélope con el edredón de retazos que estaba cosiendo para la exhibición de costura.

—Me gustaría verlo uno de estos días —afirmó mamá al omento que arrancaba una mala hierba del huerto—.  Es una niña tan dulce.  ¿Le gustó venir a la iglesia con nosotros?

—Creo que sí —Clarisa suspiró—.  Creo que si Penélope hubiera oído a la señora Cruz hablar sobre Jesús y explicar cómo murió por nuestros pecados y resucitó, ella confiaría en Él como su Salvador, pero todavía no la ha escuchado.

—La Biblia dice que cada vez que hablamos a una persona sobre Jesús, es como sembrar una semilla —respondió su madre—.  ¿Recuerdas cuando sembramos las semillas de los vegetales y después tuvimos que esperar a que empezaran a crecer?

Clarisa asintió.

—Algunas semillas brotaron casi enseguida, pero otras no salieron por días… ¡incluso semanas!  Empecé a preguntarme si algún día crecerían.

—Pero no dejaste de regarlas, ¿o sí? —preguntó mamá.

La niña negó con la cabeza.

—¡Para nada!  ¡Después de todo el trabajo de sembrarlas no iba a darme por vencida!  Pero sí tomó mucho tiempo para algunas plantitas.

—Es igual cuando sembramos la semilla del evangelio —le dijo su madre—.  A veces vemos que las personas reciben a Jesús casi enseguida.  Otras veces no sucede tan rápidamente.  Nuestra tarea es seguir regando esas semillas del evangelio y seguir compartieron las Buenas Nuevas de Jesús con nuestros amigos que todavía no son salvos… y seguir orando por ellos y demostrándoles el  amor de Dios.

—¿Estás hablando de personas… como Penélope?  Tenemos que seguir orando por ella, hablándole de Jesús y llevándole a la iglesia, ¿verdad?

—Correcto —indicó mamá—.  Solo Dios puede usar las semillas del evangelio que han sido sembradas en su vida para que con el tiempo broten y crezcan.

Clarisa asintió.

—Está bien —señaló—.  No me di por vencida con las semillas del huerto, ¡y tampoco me rendiré con Penélope! —  DEANA ROGERS

SIGUE COMPARTIENDO DE JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: 1 CORINTIOS 3:6

YO [PABLO] PLANTÉ, APOLOS REGÓ, PERO DIOS HA DADO EL CRECIMIENTO.

¿Alguna vez has compartido las Buenas Nuevas de Jesús con alguien?  ¿Te has desanimado porque esa persona todavía no Lo ha recibido como su Salvador?  ¡No te rindas!  Siembra y riega las semillas del evangelio; sigue hablando sobre Jesús.  Ora por esta persona y haz todo lo posible por demostrarle el amor de Dios.  Confía en que el Señor hará que las semillas que has sembrado crezcan en Su tiempo.

Clave de Hoy
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