¿Por qué?

—¡Mamá, dile a Hugo que me deje en paz! —exclamó Alissa mientras empujaba a su hermanito hasta la cocina y se daba vuelta para salir.

Los ojos de Hugo se llenaron de lágrimas.

—¡Yo no hice nada!

—¿Cuál es el problema, hija? —preguntó su madre.

—Él me sigue todo el tiempo y me pregunta por qué una y otra vez —declaró Alissa—.  También quiere saber cómo y qué.  Estoy cansada de tratar de responderle.

—Ya veo —expresó mamá—.  Veo que él hace preguntas, como tú solías hacerlo.

—¿Yo?  ¿Qué preguntas? —inquirió Alissa, sorprendida.

—Oh, cosas como: «¿Por qué los perritos son tan lindos? ¿Dónde duermen los pájaros?  ¿Quién cuida de las mofetas?  ¿Cuándo caerá nieve? ¿Por qué los árboles son altos?» —su madre sonrió—.  Ahora Hugo está aprendiendo por medio de preguntas, al igual que tú, y eso está bien.  Un escritor famoso llamado Rudyard Kipling escribió un poema que dice: «Seis honrados servidores me enseñaron cuanto sé. Sus nombres son cómo, cuándo, dónde, qué, quién y por qué».

Alissa suspiró.

—Bueno, espero que Hugo aprenda rápido.  ¡Todas esas preguntas me tienen fastidiada!

—Te entiendo —aseguró mamá—.  Pero ¿sabes?  Incluso Jesús hizo preguntas cuando era niño.  Esta mañana leí en mi Biblia de cómo, cuando Jesús tenía doce años, sus padres lo perdieron en Jerusalén.  Cuando finalmente lo encontraron, Él estaba en el templo, escuchando a los maestros y haciéndoles preguntas.

—Pero ¿por qué Jesús tendría que hacer preguntas? —Alissa tenía curiosidad—.  ¡Creí que Él ya sabía todo!

—Sí, Dios lo sabe todo, pero no te olvides que Jesús se hizo humano para salvarnos y, por esa razón, tuvo que aprender y crecer tal como lo hacemos todos los niños humanos.  Sin embargo, creo que la enseñanza de la historia sobre Jesús en el templo es que Él hacía preguntas para demostrar Su conocimiento de las Escrituras y ayudar a las personas a entender lo que Dios quería que ellos sepan.  Jesús se preocupaba por ellos y también se preocupa por nosotros.  Por eso Él siempre recibe nuestras preguntas con los brazos abiertos, para que también podamos entender las cosas.

—Supongo que eso significa que debo ser más paciente con las preguntas de Hugo y ayudarlo a entender las cosas —dijo Alissa, mientras le ofrecía la mano a su hermanito—.  Vamos, Hugo.  Regresemos afuera.

El niño caminó contento.  Justo antes que la puerta se cerrara, mamá oyó la voz de Hugo:

—Alissa, ¿qué es un templo? —  ROSE GOBLE

APRENDE AL HACER PREGUNTAS

VERSÍCULO CLAVE: PROVERBIOS 1:5

EL SABIO OIRÁ Y CRECERÁ EN CONOCIMIENTO.

¿Pierdes la paciencia con alguien que te hace muchas preguntas?  ¿Haces tú demasiadas preguntas?  Dios recibe con los brazos abiertos las preguntas honestas.  Es una manera natural de aprender.  Confía en que Dios te ayudará a escuchar con paciencia y a ser un buen maestro cuando otros te hagan preguntas.  Y no dudes en hacer tus propias preguntas cuando no entiendas algo.  Aprende de los maestros que Dios te ha provisto.

Clave de Hoy
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