Parte de la familia

“¡Cuidado!”

Carolina se esquivó cuando una pelota de fútbol pasó volando por encima de su cabeza.  Su primo mayor, Jacob, corrió junto a ella para recuperar la bola.  “Lo siento”, expresó mientras la recogía.

Carolina rio.  “No hay problema.  ¡No me llegó!”

“¿Quieres jugar con nosotros?”, preguntó Jacob cuando regresaba a su juego con los demás niños.

“Tal vez luego.  Ahora Laura fue a traer una cuerda para saltar”.

Carolina estaba pasándola muy bien en su reunión familiar.  Había gente por todos lados, adultos, jóvenes, gente que reía, personas en silencio, tías y tíos, y muchos primos.  A la niña le encantaba.  Siempre había alguien con quién hablar o jugar.

Después del almuerzo, Carolina y otra prima jugaron con los niños más pequeños mientras sus padres limpiaban las mesas.  Más tarde, cuando se llevaron a los chiquitines para que tomaran sus siestas, Carolina miró a su alrededor, tratando de decidir qué hacer después.  Vio que su tía Sara se acercaba.  “Vi unas flores silvestres al final de este sendero”, comentó la tía.  “¿Quieres acompañarme a mirarlas más de cerca?”  Carolina respondió que sí con la cabeza.  Estaba emocionada.

La tía Sara vivía lejos y no iba a visitarlos con frecuencia.  Pero mientras caminaban y platicaban, Carolina descubrió que ella y su tía disfrutaban muchas de las mismas cosas.  “Esta reunión familiar es tan genial”, opinó la niña.  “Siembre hay alguien con quién hablar o jugar”.

“Es divertido reunir a toda la familia, ¿verdad?”, afirmó la tía Sara.  “Eso me recuerda a otra familia de la que somos parte.  La familia de Dios está compuesta de todos los que ponen su confianza en Jesús, y hay muchos de nosotros en todo el mundo”.

“¡Demasiados para una reunión familiar!”, exclamó Carolina con una carcajada.

La tía Sara sonrió.  “Tal vez, pero un día todos estaremos juntos con Jesús en el cielo.  ¡Imagina lo divertido que será!  Y hasta eso, podemos disfrutar también el estar aquí con otros cristianos”.

“¿Te refieres a ir a la iglesia?”, preguntó Carolina.

La tía Sara asintió.  “Esta reunión me recuerda cuán especial es pasar tiempo juntos, como familia, y eso hacemos cada semana cuando vamos a la iglesia y adoramos juntos a Jesús.  No importa cuál es nuestra edad o dónde vivimos, estamos unidos por el amor de Dios”.  —  MYRINA D. MCCULLOUGH

PASA TIEMPO CON LA FAMILIA DE DIOS

VERSÍCULO CLAVE: HEBREOS 2:11 (NTV)

JESÚS Y LOS QUE ÉL HACE SANTOS TIENEN EL MISMO PADRE. POR ESA RAZÓN, JESÚS NO SE AVERGÜENZA DE LLAMARLOS SUS HERMANOS.

¿Disfrutas cuando pasas tiempo con tu familia?  Es divertido reunirse con la familia extendida que no ves con tanta frecuencia.  Si confías en Jesús, eres también parte de otra familia: ¡la familia de Dios!  A pesar de que no podremos estar todos juntos hasta que lleguemos al cielo, podemos disfrutar el estar juntos en grupos más pequeños en la iglesia.  Dedica tiempo para conocer a otros miembros de la familia de Dios.

Clave de Hoy
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