No es una dispensadora de chicles

Aurelio puso una moneda en la dispensadora de chicles que había en el supermercado. Las bolitas de colores en la máquina empezaron a moverse.  Entonces el niño oyó un golpetazo cuando un chicle amarillo cayó en la ranura.  Aurelio lo recogió, se lo metió en la boca y caminó con su madre al automóvil.

De vuelta a casa, Aurelio miró el gran hospital que había en el camino.  “Mamá, ¿podemos parar en el hospital para visitar a la abuela?”

“Iremos esta tarde”, contestó su madre.

Aurelio suspiró.  “La abuela ha estado enferma por mucho tiempo.  He estado orando y orando por ella, pero supongo que Dio son me oye.  ¡Cómo quisiera que la sane!”

“Sé que es difícil, hijito”, afirmó mamá, “pero Dios no siempre contesta las oraciones como queremos, o en el momento que quisiéramos.  Tenemos que confiar en que Él hará lo que es mejor para nosotros y para la abuela.  Dios nos ama y también ama a tu abuelita”.

Cuando llegaron a casa, Aurelio ayudó a su mamá a descargar las compras de la cajuela del automóvil.  Después se sentaron en la mesa de la cocina.  “¿Por qué Dios no responde las oraciones como queremos?”, preguntó el niño, que no dejaba de pensar en su abuela.  “Si te soy sincero, ni siquiera me dan ganas de seguir orando.  De todas maneras, Dios no hace lo que le pido, entonces, ¿para qué pierdo mi tiempo?”

“¿Te refieres a que Dios no es una dispensadora de chicles?”, preguntó su madre.  “¿Te molesta que no puedes ponerle una moneda, o hacer una oración, para que Él automáticamente te dé un chicle?  ¿O la respuesta que quieres?”  Aurelio sonrió con la idea de que Dios entregue chicles. 

“No podemos ver a Dios como una máquina contestadora de oraciones”, agregó mamá.  “Él está a cargo, no nosotros.  Dios no siempre responderá nuestras oraciones como queremos, pero siempre las contestará de la mejor manera porque nos ama.  Cuando Él no responde como queremos, tenemos que recordar que le pertenecemos a Jesús y confiar en que Él nos ayudará con las respuestas difíciles”.

Por unos momentos, Aurelio reflexionó en lo que su madre acababa de decir.  Luego asintió.  “Gracias, mamá.  Seguiré orando por la abuela y confiaré en Jesús.  Sé que Él ama a mi abuelita, y a mí también, pase lo que pase”.  —  HOLLY F. CEPEDA

CONFÍA EN LA RESPUESTA DE DIOS A LA ORACIÓN

VERSÍCULO CLAVE: 1 CRÓNICAS 5:20 (NTV)

CLAMARON A DIOS DURANTE LA BATALLA, Y ÉL CONTESTÓ SU ORACIÓN PORQUE CONFIARON EN ÉL.

¿Alguna vez has orado por alguien o por algo por mucho tiempo, sin resultados?  ¿O quizá has visto resultados, pero no son lo que querías?  No dejes de acudir a Dios valientemente para presentarle tus peticiones, sin olvidar que eres Su hijo, Su hija, y él te ama.  Confía en que Dios hará lo que sabe que es mejor, incluso cuando no sea lo que esperabas.  Cuando Sus respuestas sean difíciles, Dios estará contigo y te ayudará.

Clave de Hoy
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