Ora por tus enemigos

“¡No, no Amy!  ¡Ahora sí vamos a perder!”

Todo el equipo suspiró al unísono, mientras Amy se acercaba al plato para esperar que le lancen la pelota.  La niña no se había sentido bien toda la mañana, y ahora el peso de la repulsión de sus compañeros de equipo parecía hacer que sus entrañas se retorcieran aún más.  En el momento que la maestra estaba a punto de lanzar la pelota, Amy gritó sin aliento: “¡Señora Arévalo!  Tengo que…”

Era muy tarde.  Amy vomitó y ensució el plato, mientras ambos equipos gritaban y se apartaban del lugar.  Las lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas.  Amy corrió y llegó al baño a tropezones, mientras la señora Arévalo trataba de reunir a sus alumnos inquietos.

Debido a que nadie estaba libre para ir a retirar a Amy, ella tuvo que esperar para regresar a casa en el autobús.  Nadie quiso sentarse con ella.  Mientras miraba por la ventana, en su mente repetía una y otra vez las palabras de sus compañeros.

“Amy va a hacer que perdamos”.

“Pero ¿quién la eligió a ella?”

“¿O sea que te vas a quedar aquí todo el día y nos vas a contagiar a los demás?”

Amy sabía que estaba mal, pero una parte de ella quería ver que algo malo les pase.  Se imaginó a algunos de los niños más crueles vomitando encima del director y siendo expulsados por ello.

La niña sacudió su cabeza, tratando de deshacerse de sus sentimientos de venganza.  Pero, en vez de eso, algunos recuerdos inundaron su mente, recuerdos de todas las veces que sus compañeros la habían ignorado o humillado a propósito.

“Jesús”, susurró Amy, “quiero perdonarlos.  Pero a ellos ni siquiera les importa que me hirieron.  ¿Cómo puedo amar a las personas que les gusta verme triste?”

Inmediatamente le vino a la mente el versículo bíblico que había leído esa mañana.  Ora por ellos.

Amy tragó en seco.  “¿En serio, Jesús?  ¿Acabas de pedirme que ore por ellos?”

El versículo seguía repitiéndose en su mente.  Ora por ellos.

Aunque todavía estaba enojada, Amy apoyó su frente en el vidrío frío de la ventana y cerró sus ojos con fuerza.  “Querido Jesús, por favor, bendice a mis compañeros.  Ayúdales para que les vaya bien en sus exámenes y en los deportas.  Por favor, no permitas que ninguno de ellos se enferme.  Ayúdame a perdonarlos, así como Tú me has perdonado a mí, para que pueda mostrarles Tu amor.  En Tu nombre.  Amén”.

Amy abrió sus ojos y sonrió.  Se sentía mejor de lo que se había sentido en todo el día.
REBEKAH  LOVE DORRIS

ORA POR TUS ENEMIGOS

VERSÍCULO CLAVE: MATEO 5:44

PERO YO LES DIGO: AMEN A SUS ENEMIGOS Y OREN POR LOS QUE LOS PERSIGUEN.

¿Alguna vez te has preguntado cómo perdonar a las personas que no parecen estar arrepentidos por haberte hecho daño?  El perdón no es un sentimiento, es una acción.  Una de las mejores maneras de comenzar a perdonar a otros es orando por ellos.  Trata de orar por tus enemigos las mismas cosas que quisieras que alguien ore por ti.  Luego dale gracias a Jesús por perdonarte tus pecados y por darte la capacidad de perdonar a otros.

Clave de Hoy
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