No es normal

“¡Yupi!”, gritó Jared.  “¡Fuera de mi camino!  Mi caballo está galopando”.

Danika rio mientras el niño de cuatro años pasaba a toda velocidad en su triciclo, con un sombrero de vaquero en su cabeza y su camisa de cuadros.

“¡Se está divirtiendo!”, aseguró su madre desde el lugar en que ella y Danika arrancaban las hierbas malas. 

La mirada de Danika se nubló.  “Quisiera ser una niña chiquita que va a toda velocidad en el triciclo, en lugar de arrancar maleza… ¡o estudiar!”

“Bueno, todos necesitamos un tiempo para relajarnos y divertirnos”, señaló mamá.  “Pero estás en una etapa diferente de tu vida.  Jared es chiquito, así que necesita pasar mucho tiempo jugando para aprender y madurar.  Pero a tu edad tienes la oportunidad de aprender al estudiar y asumir más responsabilidades”.

Danika haló un puñado de maleza y frunció el ceño.  “¡Pero la escuela es un fastidio!  Los quehaceres también.  No veo para qué sirven”.

Su madre tomó el azadón y empezó a dar brincos por el jardín.  “¡Ajúa!”, chilló.  “¿Ves mi caballo?  ¡Es un corcel negro!”

“¡Mamá!”, exclamó Danika, poniéndose de pie de un salto.  “¿Qué estás haciendo?  ¡Los vecinos van a creer que perdiste la cabeza!”

La madre trotó hasta donde estaba su hija.  “¿Por qué te avergüenzas de mí, pero no de Jared?”

“Porque él es un niño pequeño”, explicó Danika.  “Es normal que él haga cosas así.  Pero tú eres mi mamá, ¡y eso no es normal!”

Su madre soltó el azadón.  “Pero acabas de decir que querías quedarte en el nivel de Jared toda tu vida”.

“¡Yo no dije eso!”, balbuceó Danika.

“De cierta manera, sí”, afirmó mamá.  “Es normal que uno tenga pocas responsabilidades a la edad de Jared, pero a tu edad ya no es normal.  Si pasaras todo el día jugando y divirtiéndote, si no fueras a la escuela ni trabajaras en tus quehaceres, ¿cómo podrías madurar más allá del nivel de Jared?  En tu etapa de la vida, aun Jesús pasó tiempo aprendiendo y creciendo para estar preparado para hacer la voluntad de Dios y sacrificar Su vida por nosotros.  Confía en que Él te ayudará a aprender y a crecer, para que también puedas hacer Su voluntad”.

Danika se limpió las manos en sus pantalones.  “Está bien.  Ya entiendo”.  Entonces sonrió y tomó el azadón.  “Voy a guardar tu corcel negro antes que decidas volver a montarlo”.  —  JESSICA DORFSMITH

CRECE Y APRENDE  

VERSÍCULO CLAVE: 2 PEDRO 3:18

CREZCAN EN LA GRACIA Y EL CONOCIMIENTO DE NUESTRO SEÑOR Y SALVADOR JESUCRISTO.

¿Alguna vez te has quejado por las tareas de la escuela, los quehaceres u otras responsabilidades?  Dios te creó para que aprendieras y crecieras a través de las diferentes etapas de la vida.  Mientras te haces mayor, Él usará las cosas que aprendas para ayudarte a conocerlo mejor y dirigir a otros hacia Él.  Pídele a Dios que te ayude a aprovechar al máximo cada oportunidad que tengas para aprender.

Clave de Hoy
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