No es comida para gatos

“¡Frijoles!  ¿Qué estás haciendo?”  El gato de Samanta estaba haciendo su mejor esfuerzo por abrir una botella de comida para peces que estaba en el mesón.  “Eres mala”, exclamó Samanta mientras cargaba al gato rechoncho.  “¿Por qué te desesperas por esa comida?  No es para ti”.

Samanta dejó a Frijoles en el piso y ahí vio sus zapatillas de fútbol que estaban en el suelo, junto a la puerta.  La niña dejó salir un suspiro, pero se distrajo cuando Frijoles volvió a subirse de un brinco al mesón y empezó a mordisquear la tapa de la botella.

“¡Qué salto!”  La hermana mayor de Samanta, Alexis, acababa de entrar a su habitación.  “Deberíamos llamarlo Frijoles Saltarines”.

Samanta cargó al gato y suspiró otra vez.

“Bueno, a mí me pareció gracioso”, opinó Alexis al acercarse para rascar las orejas de Frijoles.  “Oye, ¿estás bien?”

“Me sacaron del equipo de fútbol”, balbuceó Samanta.

“Lo siento, Sam”, expresó Alexis, apretando cariñosamente el hombro de su hermana.  “Sé que realmente querías jugar este año”.

Samanta sintió que las lágrimas saltaban a sus ojos.  “Entrené tanto.  Y oré con tantas fuerzas para que Dios me ayude.  ¿Por qué Él dejó que me sacaran?”

“No sé”, contestó Alexis.  Samanta secó sus ojos.  “¿Por qué no dejas que Frijoles se coma el alimento para los peces?”, preguntó la hermana mayor.

Samanta la miró fijamente.  “¡Porque es para peces, no para gatos!  Él tiene que comer el alimento que le damos”.

“Pero él en verdad quiere la comida de los peces”.

“Sí, pero él no sabe que es mala para él.  ¿Verdad, gato bobo?”

Alexis sonrió cuando Frijoles empezó a ronronear.  “Tal vez tú estás en una situación similar”.  Entonces ella tomó el frasco y lo guardó en la alacena que había encima de la pecera.  “A veces creo que Dios tiene que quitarnos las cosas que queremos porque Él sabe que necesitamos otra cosa”.

Samanta dejó a Frijoles en el mesón vacío.  El gato miró a su alrededor y se puso a maullar.

“Frijoles no entiende por qué no puede tener lo que desea”, continuó Alexis.  “Y puede que nunca sepas por qué te sacaron del equipo.  Pero a pesar de que te sientes decepcionada, recuerda que Dios sabe lo que es mejor para ti, así como sabemos lo que Frijoles necesita.  Dios te ama y promete que todo obrará para tu bien.  Confía en Él, aun cuando estés decepcionada”.

Alexis tomó la bolsa de galletas para gato y la sacudió.  Samanta no pudo contener una sonrisa cuando Frijoles salió corriendo para sentarse junto a Alexis.  —KATELYN VAN KOOTEN

CONFÍA EN DIOS EN LAS DECEPCIONES

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 8:28

Y SABEMOS QUE PARA LOS QUE AMAN A DIOS, TODAS LAS COSAS COOPERAN PARA BIEN, ESTO ES, PARA LOS QUE SON LLAMADOS CONFORME A SU PROPÓSITO.

¿Te preguntas por qué las cosas no salen como las planificas, aún cuando oras por algo?  La Biblia dice que Dios es tu buen Padre.  Él sabe lo que es mejor para ti, mucho más que tú.  Dios es quien te creó, te salvó y promete hacer que todo coopere para bien en tu vida.  Cuando ocurran cosas tristes y decepcionantes, puedes seguir confiando en Él.

Clave de Hoy
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