Mentiras de lagartos

Joel se mordió la uña.  Detestaba escribir; nunca surgía nada valioso de su lápiz.  Pero tenía como tarea escribir una historia de la vida real sobre una mascota y prepararse para leérsela a la clase.  La única mascota que Joel había tenido era Flash, un aburrido pez dorado.  “Los peces no hacen trucos ni juegan a la pelotita”, pensó.  “Entonces, ¿qué voy a escribir?

En el aula hacía calor insoportable y Joel dejó salir un suspiro.  “Supongo que tendré que inventarme una historia”, decidió.  “¿Qué tal si escribo de una mascota lagarto?”  El niño se imaginó las miradas de envidia de sus compañeros cuando leyera su historia sobre el reptil, así que garabateó LAGARTO en la parte de arriba de su papel y se quedó mirando la palabra, mientras se mordía otra uña.  Pero ni siquiera los lagartos podían sacudir su imaginación.  Joel se retorció en su asiento y después se levantó para sacarle punta a su lápiz.

Cuando Joel traté de escribir una vez más, algunas palabras parecían flotar en su hoja.  “Por tanto, dejando a un lado la falsedad, hablen verdad cada cual con su prójimo”.  El niño parpadeó.  Esas palabras no habían estado en realidad en su papel, sino que pertenecían a un versículo de la Biblia que había memorizado.  Joel suspiró.  ¿Sería posible que Dios le estuviera diciendo que su historia sobre un lagarto hubiera sido mentir?

El niño miró fijamente su título y después volteó su lápiz para borrar la palabra LAGARTO y reemplazarla con PEZ DORADO.  “Escribiré una historia verdadera, aun si los demás niños se ríen”, decidió.

Esta vez las palabras fluyeron.  Joel escribió sobre cómo se había ganado el pececito en la feria y le puso de nombre Flash.  Contó cómo cuidó de su pez y lo mal que se sintió cuando Flash murió.  Después escribió su nombre en la parte de arriba del papel y suspiró, esta vez con alivio.  “A lo mejor es una historia absurda, pero es verdad”.  Cuando el señor Ruiz lo llamó, Joel se paró erguido mientras leía su relato en voz alta.

Después de la clase, Eduardo vino corriendo para caminar con Joel.  “Una vez tuve una gatita”, comentó el amigo.  “Le puse de nombre Luna”.  El niño miró al piso.  “Un auto la atropelló…  y murió”.

“Qué terrible”, expresó Joel.

Eduardo asintió.  “Normalmente no me gusta hablar de esto”.  Él miró a Joel.  “¿Fue difícil para ti contar tu historia sobre Flash?”

“Sí”, afirmó Joel.  “Al principio, sí”.  El niño respondió la sonrisa de su amigo, feliz de haber dicho la verdad en vez de una mentira de lagartos.  —  SKINNER

DI LA VERDAD

VERSÍCULO CLAVE: EFESIOS 4:25

POR TANTO, DEJANDO A UN LADO LA FALSEDAD, HABLEN VERDAD CADA CUAL CON SU PRÓJIMO.

¿Has sentido la tentación de mentir para que otras personas te admiren?  ¿O para salir de una situación desagradable?  La lectura bíblica de hoy es un relato de las severas consecuencias inmediatas de la mentira.  Esta nos muestra lo grave que es mentir.  Contar mentiras destruye la confianza que te tienen los demás.  ¿Cómo puedes mostrar a las personas el amor de Jesús si no confían en ti?  Cuando dices la verdad, diriges a los demás a la verdad de Jesús.

Clave de Hoy
0 replies

Leave a Reply

Want to join the discussion?
Feel free to contribute!

Leave a Reply

Your email address will not be published.