Los paquetes de la abuela

Alberto y su mamá observaban al autobús que dio un frenazo antes de detenerse.  Un minuto más tarde, la abuela bajó de él.

“Gracias”, expresó a uno de los pasajeros, el cual dejó en el piso la maleta roja de la anciana, junto con varias maletas, antes de volverse a subir al autobús.

“¡Mira todas las maletas de la abuela!  ¿En verdad necesita tantas?”, preguntó Alberto mientras el bus seguía su camino.

“Bueno, no estamos seguros de cuánto tiempo se quedará aquí, así que debe haber venido preparada”, contestó mamá.  El padre de Alberto los había abandonado recientemente, y la abuela venía a quedarse con ellos por un tiempo.

La madre arrastró la maleta grande con ruedas colina arriba, mientras que Alberto y su abuela cargaban los demás bolsos.  “¡Uf!”, exclamó el niño mientras luchaba por subir la colina en el sol abrasador, preguntándose si algún día llegarían a la casa.  “¿Cuántas cosas trajiste, abuela?”

“Bueno, no tenía la certeza de cuánto tiempo me voy a quedar, así que empaqué bastantes cosas”.

Alberto resopló y se quejó mientras subía por la colina y exhaló un suspiro de alivio cuando llegaron a la puerta de la casa.  Sus brazos le dolían, pero puso las maletas en la mesa, mientras su mamá les preparaba algo para comer.

“Qué carga tan pesada.  Gracias por ayudarme”, señaló la abuela antes de morder un bocado de los deliciosos brownies de chocolate que preparó mamá.  “Ahora yo les ayudaré con su pesada carga.  Sé que es un tiempo difícil para ustedes y me quedaré todo el tiempo que me necesiten”.

La anciana abrió sus maletas y sacó una abundancia de regalos: galletas hechas en casa, tartas, pasteles y víveres.  Le dio a Alberto un cuaderno gigante para dibujar y lápices, así como varios rompecabezas.

“Gracias”, declaró la madre, dándole un abrazo a la abuela.

“Sí, gracias, abuela”, afirmó Alberto.  “¡No sabía que esas maletas tan pesadas que cargué estaban llenas con tantos regalos!”

La abuela asintió.  “Espero que recuerdes que Jesús también llena tu vida de regalos y bendiciones, incluso en los tiempos difíciles.  Él murió y resucitó para darte vida eterna y llevará tus cargas y problemas.  No tienes que afrontar las dificultades por tu cuenta”.

“Ya sé de un regalo que Él nos ha dado para ayudarnos con esta carga tan pesada”, declaró Alberto al mismo tiempo que abrazaba a su abuela.  “¡Tú!”.  —  CINDY LEE

DEJA QUE JESÚS LLEVE TUS CARGAS

VERSÍCULO CLAVE: MATEO: 11:28 (NTV)

LUEGO DIJO JESÚS: VENGAN A MÍ TODOS LOS QUE ESTÁN CANSADOS Y LLEVAN CARGAS PESADAS, Y YO LES DARÉ DESCANSO.

¿Hay veces en que te sientes abrumado con los muchos problemas que estás cargando?  Conversa con Jesús y comparte tus problemas con Él.  Jesús llevó el peso de tu pecado cuando murió en la cruz, y llevará tu pesada carga.  Confía en que Él te dará fuerzas y aliento en los momentos difíciles, y comparte Sus regalos con otras personas, cuando estas afronten dificultades en sus vidas.

Clave de Hoy
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