Las herramientas correctas

—Hola —saludó papá mientras Hazel entraba al garaje montando su bicicleta—.  Estoy listo para pintar los muebles del patio.  ¿Qué tal si te vistes con ropa vieja y vienes a ayudarme?

—Está bien —afirmó Hazel.  La niña entró en la casa y regresó en pocos minutos vestida con unos pantalones viejos y una camiseta—.  A ver, ¿qué tenemos que hacer?

—Te lo voy a mostrar —indicó su padre, entregándole una brocha.  Ambos se pusieron a trabajar y, mientras pintaban, papá notó que su hija estaba demasiado callada, lo cual no era normal—.  ¿Te está molestando algo, chiquita?

Hazel suspiró.

—Alicia Parques no ha ido a la escuela por varios días.  Su mamá está enferma y algunos niños dicen que morirá.  Somos buenas amigas y supongo que debería ir a visitarla, pero no sabría qué decir —una lágrima corrió por su mejilla.

Su padre mojó la brocha con pintura blanca y dio un pincelazo al brazo de una silla.

—Entiendo cómo te sientes, pero creo que deberías ir.  Estoy seguro de que Alicia te necesita ahora.  En situaciones como esta, lo mejor es no decir mucho.  Solo tienes que estar ahí y escuchar.

—Sí, pero… no puedo hacerlo, papá.  Solo soy una niña.

—Lo sé.  Eso es lo que dijo el profeta Jeremías cuando Dios le ordenó que predicara, pero el Señor dijo que esa no era excusa y que Él le daría al profeta palabras para decir —su padre apuntó a la silla que su hija estaba pintando—.  Cuando te pedí que me ayudaras a pintar, te di las herramientas y la pintura para que hicieras el trabajo.  Cuando Dios tiene una tarea para nosotros, Él también nos da lo que necesitemos para hacerlo.  Jesús siempre está contigo y te ayudará a saber qué decirle a Alicia.  Además, te mostrará cuando sea el momento de solo escuchar.  El Señor sabe exactamente lo que Alicia está pasando y te usará para mostrarle Su amor y cuidado a tu amiga.

Hazel todavía se veía con dudas.

—Me ayudaría mucho si me acompañaras.

Esa noche, Hazel y sus padres fueron a casa de los Parques y mamá llevó pan fresco, horneado en casa.  Después de una visita corta, regresaron a su casa.  La niña sonrió al ver la luna que se asomaba entre los árboles.

—Tenías razón, papá.  Alicia y su familia nos necesitan.  Estoy feliz de que hayamos ido.

BARBARA J. WESTBERG

DIOS TE AYUDA CUANDO LO NECESITAS

VERSÍCULO CLAVE: HEBREOS 13:6

DECIMOS CONFIADAMENTE: «EL SEÑOR ES EL QUE ME AYUDA; NO TEMERÉ».

¿Hay algo que sientes que Dios quiere que hagas, como visitar a alguna persona enferma, hablarle a un amigo sobre Jesús o entablar una amistad con un niño que está solo?  ¿Has dicho: «Pero solo soy un niño, no puedo hacer eso»?  Si Dios quiere que hagas algo, Él te dará las herramientas que necesitas para manejarlo.  El Señor siempre está contigo y te dará las palabras apropiadas; Él te mostrará qué hacer.  Confía en que Dios te ayudará a hacer lo que te pida.

Clave de Hoy
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