La vista de halcón

—¡Rápido! Métete detrás de ese arbusto —le dijo el abuelo a Julián, dándole un empujoncito—.  Tenemos que ver estos.

Protegidos por el arbusto, ambos observaron cómo un halcón bajaba en picada desde el cielo con la velocidad de un rayo.  El ave se abalanzó al suelo y volvió a elevarse en los aires, con un ratoncito colgado de sus fuertes talones.

Julián estaba boquiabierto por la sorpresa.

—¿Cómo pudo el halcón ver a ese ratoncito tan chiquito?

—Los halcones tienen una vista extremadamente aguda —explicó el abuelo—.  De ahí sale la expresión «vista de halcón».  Esta ave pudo ver al ratoncito que corría en el pasto, así que atrapó su cena.

—¡También tiene una excelente puntería! —Julián sonrió—.  Estoy seguro de que soy muy grande para ser la cena de un halcón.

—Sí, demasiado grande, diría yo —el abuelo rio, pero después se puso serio—.  Pero sí tenemos un enemigo que está buscando devorarnos a los humanos.  Así que como el halcón busca animales más débiles para cazar, Satanás se fija en todos nuestros puntos débiles y nos ataca justo ahí.

—¿Puntos débiles como cuáles? —preguntó Julián.

—Cualquier área de nuestras vidas en la que seamos vulnerables al temor o la tentación —contestó el anciano—.  Por ejemplo, si una persona lucha con el enojo, Satanás podría atacar a esa persona a través de su estado de ánimo y usarla para hacer daño a otros.  O, si alguien se preocupa fácilmente, el enemigo podría tratar de llenar su mente con cosas de las cuales preocuparse, para que se enfoque en esas cosas, en vez de pensar en la paz y las promesas de Jesús.

—Supongo que mentir o querer caer bien a todos podría ser un punto débil también, ¿verdad? —preguntó Julián.

Su abuelo asintió.

—Sí, y muchas cosas más… algunas grandes, otras pequeñas.

Julián miró al abuelo.

—Tú no tienes ningún punto débil.

—¡Por supuesto que sí!  Todos tenemos puntos débiles —el anciano sonrió—.  Te voy a decir cuál es uno de mis puntos débiles, hijo: es que no me gustan los quehaceres de la casa y no le ayudo lo suficiente a tu abuela, especialmente cuando le molesta su artritis.  A veces veo que la descuido.  Entonces le pido perdón a Jesús y confío en que Él me ayudará a ser más colaborador.  Satanás puede observarme como un halcón, pero no le servirá de nada si estoy dependiendo de Dios como se debe.

Julián se quedó pensando en eso.

—Creo que pelear con mi hermana es un punto débil para mí.  Voy a confiar en Jesús para que me ayude a ser más amoroso con ella.

CAROLYN E. YOST

RESISTE A SATANÁS

VERSÍCULO CLAVE: 1 PEDRO 5:8-9

SU ADVERSARIO, EL DIABLO, ANDA AL ACECHO COMO LEÓN RUGIENTE, BUSCANDO A QUIEN DEVORAR. PERO RESÍSTANLO FIRMES EN LA FE. 

¿Cuál es tu punto débil?  ¿Peleas? ¿Preocupaciones? ¿Seguir lo que hacen las demás personas?  Todos tenemos distintas áreas en nuestras vidas en las que debemos tener cuidado.  Pídele al Señor que te ayude a reconocer tu punto débil para que puedas estar listo frente a los ataques de Satanás.  No necesitas ceder ante el miedo o la tentación; si conoces a Jesús, tienes Su paz y el poder para alejarte del pecado.  Resiste los ataques de Satanás por medio de enfocarte siempre en Jesús.

Clave de Hoy
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