La trampa para la amargura

Cuando Reyna bajó a la cocina, mamá estaba poniendo los últimos toques en su pastel de cumpleaños.  “Parece que las hormigas decidieron venir a tu fiesta de cumpleaños”, comentó su mamá.

“¿Las amigas Diana y Margarita?”, preguntó Reyna.

La madre se rio.  “¡No dije amigas, dije hormigas!”, exclamó, señalando al piso, donde varias hormigas corrían en una línea recta.  “¿Qué tal si me traes una trama del armario?”

Cuando Reyna se agachó para poner la trampa en el piso, comenzó a llorar.  Su mamá puso el pastel a un lado.  “¿Qué pasó, hijita?”

“¡Todo!”, dijo Reyna entre sollozos.  “Odio esta vieja casa.  Melody tiene una casa bonita y ayer, que salió de compras, recibió más cosas de lo que voy a recibir por mi cumpleaños”.  Reyna trató de parar de llorar.  “Y ella tiene un papá, y su mamá no tiene que trabajar como tú.  ¡No es justo!  A veces…”  La niña titubeó.  “A veces me parece que odio a Melody.  Trato de no sentirme así porque sé que está mal, pero no puedo evitarlo”.

La madre puso su brazo alrededor de Reyna.  “Puede ser doloroso ver a otras personas con algo que quisiéramos tener, pero es importante no permitir que esos sentimientos se conviertan en amargura y envidia”.  Mamá apuntó con su dedo el cuadradito de plástico que estaba en el piso.  “¿Sabes cómo funciona esa trampa para matar a las hormigas?”

“Tiene veneno adentro y las hormigas creen que es comida.  Se la llevan a su casa para que todas las hormigas coman y eso las mata”.  Reyna frunció el ceño.  “Pero ¿qué tiene que ver eso con la amargura y la envidia?”

“Bueno, se parecen mucho a las hormigas.  Tratar de no tener esos sentimientos es como intentar matar a las hormigas, una por una, ¡pero simplemente vendrán más!  Sin embargo, un espíritu agradecido funciona como una trampa para hormigas: mata la amargura en la fuente.  Después que tu papá se fue, yo estaba llena de amargura.  Pero cuando puse mis ojos en Jesús y recordé que Él me salvó, cuando vi todas Sus bendiciones en mi vida, como tú, como mi salud, como mi iglesia, como mi familia, esa amargura se convirtió en agradecimiento.  A pesar de que todavía me siento triste, puedo recordar que Jesús que ama… y también ama a tu papá”.

Reyna asintió y secó sus lágrimas.  “Voy a poner una trampa para la amargura en este momento, dándole gracias a Jesús por todos los amigos que vendrán a mi fiesta, especialmente por Melody”.BARBARA WESTBERG

JESÚS TE HACE LIBRE DE LA AMARGURA

VERSÍCULO CLAVE: COLOSENSES 3:15

QUE LA PAZ DE CRISTO REINE EN SUS CORAZONES… Y SEAN AGRADECIDOS.

¿Tienes envidia de las personas que tienen más cosas que tú?  ¿Sientes amargura porque tu vida no es igual a la de alguna otra persona?  La amargura y la envidia son venenosas y pueden carcomerte desde adentro hacia afuera.  Cuando sientas que empiezan a filtrarse en tu corazón, corre hacia Jesús.  Pídele que te recuerde todo lo que Él te ha dado y ha hecho por ti.  Dale las gracias y confía en que Él está contigo para hacerte libre de la amargura.

Clave de Hoy
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