La prueba de la mochila

“¡Niños!  ¿Están listos para la escuela?  ¡En un minuto tenemos que salir volando de aquí!”, gritó mamá desde la cocina, apurándose para hacer las loncheras de sus hijos.  Catalina y Benjamín se ataban los zapatos junto a la puerta.

“¿Necesitas ayuda con tu mochila, Catalina?  Yo te ayudo”, ofreció Benjamín, quien dio un brinco y sostuvo la mochila de su hermana menor, para que pudiera deslizar sus brazos.

“Gracias”, expresó Catalina, al momento que levantaba los brazos hacia atrás.

“¡Ay!”, gritó Benjamín.  “¡Me clavaste el dedo en el ojo!”

Su madre vino corriendo con las dos loncheras en sus manos.  “¿Qué pasó?”, preguntó.

“¡Ella me clavó el ojo con el dedo!”, se quejó Benjamín.

“¡Fue un accidente!”, indicó Catalina.  “Él me estaba ayudando a ponerme mi mochila.  Discúlpame, Benjamín.  ¿Me perdonas?”

“¡No!”, contestó Benjamín.  “Todavía me duele”.

Mamá suspiró y puso una mano en el hombro de su hijo.  “Acabas de sufrir por hacer el bien, ¿verdad?”  Benjamín asintió y frunció el ceño.  “¿Sabías que eso es justo lo que le pasó a Jesús?”, preguntó su madre.  “Él sufrió para hacer por nosotros el bien supremo, al tomar el castigo por nuestro pecado”.

“Y no solo sufrió”, agregó Catalina.  “¡Él murió!”

“Así es”, comentó mamá.  “Él sufrió y murió para que podamos ser perdonados por nuestros pecados, y quiere que mostremos Su amor y bondad a otros al perdonarles cuando nos hacen daño.  Dios nos dice que no deben sorprendernos estas pruebas.  Al contrario, debemos recordar cómo Jesús manejó la prueba del sufrimiento y seguir su ejemplo”.

Catalina se sacudió.  “Pero yo no quiero sufrir”.

“Nadie quiere sufrir, corazón”, explicó su madre.  “Pero nuestro sufrimiento es temporal.  Debido a que Jesús sufrió una vez por nuestros pecados, ahora podemos esperar ansiosamente el gozo de estar con Él en el cielo para siempre.  Y podemos seguir Su ejemplo al mostrar a otros bondad y perdón, incluso si nos hacen daño en el proceso”.

Benjamín suspiró y miró a su hermana.  “Catalina, discúlpame por decirte que no te iba a perdonar.  Yo sé que fue un accidente.  Mi ojo está bien”.

“Me alegra que estés bien”, dijo Catalina.

Benjamín asintió.  “No es nada, ¡comparado con lo que Jesús sufrió por nosotros!”  –
PEARL ALLARD

SIGUE EL EJEMPLO DE JESÚS EN EL SUFRIMIENTO

VERSÍCULO CLAVE: HEBREOS 12:3

CONSIDEREN, PUES, A AQUEL QUE SOPORTÓ TAL HOSTILIDAD DE LOS PECADORES CONTRA ÉL MISMO, PARA QUE NO SE CANSEN NI SE DESANIMEN EN SU CORAZÓN.

¿Has sufrido por seguir a Jesús?  ¿Has hecho alguna nueva amistad en la escuela, solo para que te dejen tan pronto como se hacen amigos de otra persona más popular?  ¿Se han burlado de ti por orar antes de comer?  ¿Has sacrificado tu tiempo por alguien que no lo apreció?  Cuando Dios te prueba con el sufrimiento, recuerda lo que Jesús sufrió para que puedas recibir el perdón.  Luego sigue Su ejemplo y sigue mostrando Su amor a otros.

Clave de Hoy
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