La Palabra enlatada

“¡Qué verano tan interesante tuvimos!”, dijo Doménica.  “Cuando nos mudamos al campo, pensé que estaría montando a caballo y andando por el agua del arroyo.  Pero últimamente parece que lo único que hago es desenvainar frijoles, pelar mazorcas, pelar guisantes y ahora pelar duraznos para enlatarlos y congelarlos”.

Su madre sonrió.  “Creo que también has tenido mucho tiempo para actividades divertidas, y cuando venga el invierno, te alegrará que hayamos preservado todos estos alimentos”.

Doménica se encogió de hombros.  “Quizá”, contestó, “¡pero ahora ya estoy harta de todo esto!”

Unos meses después, poco después de Navidad, se inició una tormenta de nieve.  En pocas horas, Doménica y su familia quedaron atrapados por la nieve.

“Oh, mamá, ¿qué vamos a hacer ahora?”, preguntó Doménica mientras miraba los remolinos de nieve por la ventana.  “¡Podrían pasar días antes de que podamos salir!”

La madre dibujó una sonrisa.  “Bueno, tenemos mucha madera para la chimenea, y el congelador está lleno de carne.  También tenemos bastante comida enlatada en casa”.

“¡Es verdad!”, exclamó Doménica.  “No corremos el peligro de quedarnos con hambre, ¿verdad?”  La niña suspiró.  “¡Pero estoy tan aburrida!  Hace demasiado viento y frío como para salir a jugar afuera.  ¿Qué puedo hacer que sea divertido?”

Mamá rio.  “Tienes muchos libros, juegos y rompecabezas”, señaló.  “Además, podrías memorizar tus versículos para la iglesia”.

Sí, pero no veo la razón por la que tengamos que aprender tantos versículos”, opinó Doménica.  “Tenemos muchas Biblias… tú y papá incluso tienen Biblias en sus teléfonos.  Cada vez que necesitemos un versículo, podemos simplemente buscarlo”.

“¿Recuerdas cómo te quejabas por tener que enlatar y congelar los alimentos durante el verano?”, preguntó su madre.  “Ahora nos sobrevino una tormenta y estamos atrapados en la nieve.  No podemos ir al supermercado, pero estamos contentos porque tenemos mucha comida guardada, ¿verdad?”

“Claro”, respondió Doménica.

“Bueno, en la vida nunca sabes cuándo llegarán los tiempos de tormenta.  Puede que haya ocasiones en las que afrontes tentaciones y tendrás que recordar el amor de Dios por ti o tendrás la oportunidad de contar a otros sobre Jesús, pero no siempre te será posible o conveniente buscar versículos en la Biblia o en un teléfono.  ¡Entonces te alegrarás por tener esos versículos guardados en tu corazón, para que puedas deleitarte con el festín de la Palabra de Dios en cualquier momento!”

“Entonces, ¿tengo que ‘enlatar’ esos versículos?”, preguntó Doménica con una sonrisa.  “Está bien, ¡lo haré!” –
BARBARA J. WESTBERG

MEMORIZA VERSÍCULOS DE LA BIBLIA

VERSÍCULO CLAVE: 2 TIMOTEO 3:16

TODA ESCRITURA ES INSPIRADA POR DIOS Y ÚTIL PARA ENSEÑAR, PARA REPRENDER, PARA CORREGIR, PARA INSTRUIR EN JUSTICIA.

¿Memorizas la Palabra de Dios?  La Biblia nos cuenta todo acerca de Jesús y memorizarla es una excelente estrategia que te ayudará a recordar Su verdad y compartirla con otros.  Los versículos que has aprendido pueden ser de ayuda, ánimo y consuelo para ti.  Piensa en lo que significa cada versículo mientras lo memorizas.  Luego guárdalo en tu corazón, para que lo tengas a mano cada vez que lo necesites.

 

Clave de Hoy
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