La fuerza de Dios (Parte 1)

Andrés miró nerviosamente por la ventana de la escuela. «El cielo ha estado con nubes negras todo el día», pensó. «Espero que no haya otra alerta de tornado». El niño suspiró y trató de concentrarse en su clase de matemáticas.

Cuando Andrés empezó a trabajar en el primer problema, sonó una alarma.

—Tomen un libro grande y con calma hagan una fila para salir al pasillo —indicó la señorita Gómez a la clase.

Los niños obedecieron rápidamente; tomaron sus lugares en el pasillo de la escuela y sostuvieron los libros encima de sus cabezas, como lo habían hecho antes en los simulacros de tornados. Pero algo parecía diferente esta vez. Andrés podía oír una sirena que sonaba en la estación de bomberos. Era la señal para que todos en la ciudad supieran que había un tornado cercano.

Andrés nunca había tenido tanto miedo, pero mientras se sentaba, temblando, recordó algo que su padre le había dicho una semana antes. Habían ido a nadar y, cuando papá caminó hacia las aguas profundas, el hermanito menor de Andrés, Lionel, se aferró a los hombros de su padre.

—¿Tienes miedo del agua profunda, Lionel? —preguntó su hermano.

El pequeño negó con la cabeza.

—No, papá me está cargando.

El padre rio.

—¡Buen chico! Yo tengo el control aquí y me alegra mucho que confíes en tu padre —y después agregó—: Espero que los dos recuerden que también pueden confiar siempre en su Padre celestial. Él tiene control de todo, aun cuando suceden cosas malas que no entendemos. Solo necesitamos confiar en Él y recordar que, pase lo que pase, tenemos vida eterna a través de Jesús.

Al recordar esas palabras, Andrés se sintió mejor. Unos minutos más tarde, escuchó un fuerte ruido, como el de un relámpago. Comenzó muy tranquilo, pero cada vez se hizo más fuerte. «¿Es un tren?», se preguntó Andrés. «Estamos muy lejos de los rieles». Entonces recordó que leyó que los tornados suenan como cuando pasa un tren. «Todavía tengo miedo», pensó el niño, «pero Dios es mi Padre celestial y Él tiene el control. Puedo confiar en Él, incluso si nos golpea un tornado».

Finalmente oyeron la sirena que anunciaba que el peligro había pasado y los niños regresaron al aula.

—Un tornado pasó cerca de nuestra escuela —anunció el director por el intercomunicador pocos minutos después—. Hizo mucho daño, pero gracias a Dios nadie resultó herido.

Andrés sonrió y en silencio dio gracias a su Padre celestial por cuidar de todos en la escuela.

HAZEL W. MARETT

DIOS TIENE EL CONTROL

VERSÍCULO CLAVE: MARCOS 4:41

¡AUN EL VIENTO Y EL MAR LE OBEDECEN!

¿Tienes miedo de las tormentas? Pueden asustarnos mucho, ¿verdad? Es porque son poderosas y pueden causar mucho daño. pero Dios es mucho más poderoso. Cuando caigan los relámpagos, cuando rujan los truenos y el viento silbe en los árboles, recuerda que Dios tiene el control de todas esas cosas… y piensa además en que Él te salvó y siempre está contigo, aun cuando te deja pasar por experiencias difíciles. Confía en el Señor.

Clave de Hoy
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