La forma de dar

“¿Crees que Chips estará bien?”, preguntó Samuel a su mamá, preocupado.

“Creo que sí, pero tenemos que esperar para ver qué pasa”, contestó la madre.  El perro de Samuel se había roto la pierna y el veterinario le estaba poniendo un yeso.

“Voy a colaborar con el pago del veterinario”. Ofreció Samuel.  “Puedes usar todo el dinero que he ahorrado en mi alcancía”.

Mamá sonrió.  “Gracias, hijo.  Puedes contribuir un poquito, si así lo deseas, pero nosotros nos encargaremos de la cuenta.  Pero aprecio tu corazón dispuesto”.  La madre se quedó pensativa y luego abrazó a su hijo.  “¿Recuerdas cuando hablamos hace unos días sobre dar dinero para el Señor?”

“Sí, el señor López acababa de pagarme por barrer sus veredas y me recordaste que apartara un poco del dinero para la ofrenda de la iglesia”, respondió Samuel.  “Así lo hice, pero eso no me dejaba suficiente para el juego que quería comprar ese día.  Ahora me alegra no haberlo comprado, porque prefiero usar el dinero para ayudar a Chips”.

Mamá asintió.  “Fue un poco difícil para ti ser un dador alegre en ese momento, pero ahora no dudaste al ofrecer todos tus ahorros para pagar el veterinario”.

Samuel tragó.  “No, pero Chips… Daría lo que fuera para que se sienta mejor, mamá.  Además, sé que últimamente hemos pasado por una situación difícil y la cuenta del veterinario será cara”.

La madre se inclinó para abrazar nuevamente a su hijo.  “Tu disposición para ayudar con el pago me muestra que amas a Chips… y también nos amas a tu papá y a mí”, afirmó.  “Cuando realmente amamos a alguien, damos con alegría.  Así es como Dios quiere que le demos nuestra ofrenda, no por obligación, sino porque Lo amamos mucho”.

Samuel asintió.  “Pero a veces es difícil”, admitió.

“Es cierto”, expresó mamá.  “Pero cuando recordamos todo lo que Jesús nos ha dado, como la salvación y la vida eterna, eso nos hace dadores mucho más alegres”.

En ese momento entró el veterinario a la sala de espera.  “Su perro estará bien”, dijo con una sonrisa.  “Fue una fractura limpia y sanará en poco tiempo”.

“¡Qué bien!”, exclamó Samuel.  El niño sonrió a su mamá.  “Es una cosa más que Dios nos ha dado: la respuesta a la oración”.  —  KAREN R. LOCKLEAR

DA CON ALEGRÍA

VERSÍCULO CLAVE: 2 CORINTIOS 9:7

DIOS AMA AL QUE DA CON ALEGRÍA.

Cuando recibes dinero, ¿le das una parte a Dios?  Él quiere que le entreguemos parte de lo que recibimos, pero desea que lo hagamos con una buena actitud.  Si no todavía no has empezado a dar tu ofrenda, pero te gustaría empezar a hacerlo, detente primero y piensa en todo lo que Jesús ha hecho por ti.  Ora y pregúntale cuánto deberías dar, y después conviértete en un dador alegre.

Clave de Hoy
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