Una de decisión peluda

Megan se sentó en la silla de la peluquera.  Sharon, la estilista de su madre, sonrió y envolvió los hombros de la niña con una capa.  “¿Qué vamos a hacer hoy, Megan?”

“Quiero donar mi cabello para ayudar a hacer una peluca para los niños con cáncer”, contestó Megan.

Sharon miró a Megan y a su mamá.  “Te has dejado crecer el cabello por mucho tiempo.  ¿Estás segura de que eso es lo que quieres hacer?”

Megan asintió.  “Florencia, mi mejor amiga, tiene cáncer.  Durante sus tratamientos perderá todo su cabello, pero conseguirá una peluca para usarla mientras su pelo vuelve a crecer.  Su mamá nos contó que algunas fundaciones proveen pelucas gratuitas a los niños que pierden el cabello durante los tratamientos para el cáncer.  Sé que no hay suficiente tiempo para que Florencia tenga mi cabello, pero algún otro niño lo podrá tener algún día”.

“Qué gran bendición le estás dando a alguien”, opinó Sharon.  “¿Qué tan corto quieres el cabello?”

“A la altura de los hombros estaría bien”, respondió Megan.

“Necesitas al menos 30 centímetros para donar.  Parece que sí alcanza, pero debemos estar seguras”.

Sharon midió el cabello de Megan y le faltaban tres centímetros para que este quedara a la altura de los hombros.

“¿Qué deseas hacer, hija?”, preguntó su madre.

Megan se quedó mirando el espejo y respiró profundamente.  “Podría esperar a que mi cabello crezca un poquito más”.  La niña hizo una pausa.  “Pero no lo haré.  Córtalo a la altura que sea necesario para que pueda donarlo ahora”.

Sharon lavó, secó, volvió a medir y cortó coletas del cabello de Megan.  Envolvieron cuidadosamente el pelo en papel y lo prepararon para donarlo.

“Antes de entregar mi cabello, quiero orar por el niño que usará la peluca con mi pelo”, indicó Megan.

“Excelente idea”, aseguró Sharon.

Todas pusieron sus manos en el paquete y oraron juntas.  Entonces Sharon se puso a trabajar en el nuevo peinado de Megan.

La niña giró la silla y vio su nuevo corte en los espejos.  “¡Me encanta!  Y lo mejor de todo es que mi cabello ayudará a alguien que lo necesita”.

Su madre asintió.  “Lo que hiciste me recuerda de lo que Jesús hizo por nosotros.  Él se sacrificó para hacernos completas y, cuando un niño que padezca cáncer tenga la peluca con tu cabello, estoy seguro de que se sentirá un poquito más completo”.  —  LYNDA BOUCHER

DA PARA AYUDAR A OTROS

VERSÍCULO CLAVE: HECHOS 20:35 (NVI)

HAY MÁS DICHA EN DAR QUE EN RECIBIR.

¿Has ayudado a alguien que tenía una necesidad?  A lo mejor simplemente le prestaste a un compañero de clase un lápiz.  O quizá fue algo más grande, que requirió más sacrificio.  Cualquier cosa que haya sido, tu disposición para entregar tu tiempo, dinero o algo más que poseías para ayudar a alguien en necesidad demuestra el amor de Jesús.  ¿Cómo puedes ser una bendición para alguien en este día?

Clave de Hoy
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