La fe de un tenedor

Leer: Salmo 46

“¡Uno más!  ¡Uno más!”  Mientras Natán le hacía porras, Darío cuidadosamente ubicó otro tenedor encima de la pirámide.  ¡Lo logró! 

Todo comenzó como una fila de tenedores en la mesa de la cocina, con los dientes hacia abajo.  Luego los hermanos pusieron otra fila de cubiertos encima, haciendo que los dientes encajaran con los de los tenedores que estaban abajo.  Después añadieron otra fila arriba y así sucesivamente, ¡hasta que la pirámide de tenedores alcanzó los seis pisos!  Se veía como un enorme insecto de metal con antenas puntiagudas y una larga cola plateada.

Al entrar a la cocina, papá sostuvo en alto un papel amarillo.  “Muy bien, niños, el técnico terminó de instalar nuestra nueva conexión a Internet por cable”.  Fue ahí que se fijó en la mesa de la cocina.  “¿Qué es esto?”

Natán sonrió.  “Oh, hola, papá.  Estábamos aburridos sin Internet”. 

Darío asintió.  “Recordamos que vimos un video con esta genial idea de amontonar los tenedores y decidimos intentarlo.  ¿Qué te parece?”

Natán tomó otro tenedor y se acercó a la mesa.  “Voy a comenzar el siguiente piso”.

“Ten cuidado”, advirtió Darío.  “Debes quedarte muy quieto…”

Las manos de Natán temblaron y el tenedor cayó en medio de la estructura.  Entre golpes y tintineos, todos los tenedores se desmoronaron y desparramaron por la mesa hasta caer en el piso.

Natán hizo una mueca.  “Ups, lo siento, papá.  No fue mi intención”.

Su padre rio.  “Está bien.  De hecho, creo que esa ‘fortaleza de tenedores’ nos enseña una lección importante”.

Darío preguntó: “¿Qué lección, papá?”

“Que nos quedemos quietos.  El Salmo 46:10 dice: ‘Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios’.  A veces nos cuesta quedarnos quietos en este mundo tan ocupado y lleno de distracciones, pero lo que hicieron hoy es un buen recordatorio de que debemos hacer una pausa para pasar tiempo con Jesús.  Cuando nos quedamos sin Internet, en lugar de sentirse aburridos o inquietos, construyeron su castillo de tenedores.  Y todos los días debemos hacer una pausa de lo que estemos haciendo para recordar que Dios es nuestra fortaleza.  Debido a que Jesús ya peleó y ganó la guerra contra el pecado al morir en la cruz y resucitar, ahora podemos descansar y saber que estamos a salvo con Él”.

“¡Qué genial!”  Darío miró a su papá.  “Entonces, ¿cuál es la nueva contraseña del Wi-Fi?”

El padre soltó una carcajada.  “Es ‘recojan esos tenedores’”.  —  JOHN LEATHERMAN

PASA TIEMPO CON JESÚS

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 46:10

ESTÉN QUIETOS, Y SEPAN QUE YO SOY DIOS.

¿Alguna vez has tomado un respiro de todas las cosas geniales que tienes para ver o jugar, para pasar tiempo con Jesús?  Estar con Él nunca es aburrido.  Él es tu fortaleza, el lugar seguro al que siempre puedes acudir para alejarte de las ocupaciones de la vida.  Recuerda todo lo que Él ha hecho por ti.  Toma tiempo cada día para estar en quietud y escuchar la voz de Jesús.

Clave de Hoy
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