La esperanza de Esi

Esi estaba de pie junto a su mamá y temblaba por el llanto.  Fue el día más difícil de su vida.  Eric era su hermano, pero también había sido su mejor amigo.  ¿Por qué tuvo que morir?  ¿Era verdad que nunca más lo volvería a ver?

“Eric, Eric, Eric”, era todo lo que podía clamar con la cara hundida en el vestido rojo de su madre.  Sus ropas funerarias rojas y negras demostraban a los que pasaban por las calles de Ghana, en África, que estaban de luto.  Esi observó a algunas personas que caminaban por el lugar, preguntándose si podrían ver el dolor de sus corazones.

La madre de Esi la abrazó, respiró profundamente, y dejó salir un largo suspiro.  “Él está con Jesús”, expresó.  Lloraron juntas y Esi sentía que nunca iba a dejar de llorar.

El pastor predicó de cómo Jesús es la resurrección y la vida.  Esi abrió su Biblia en el libro de Juan y siguió con la vista mientras el pastor leía la historia de cuando Jesús resucitó a Lázaro de entre los muertos.  En esa página había palabras que no se esperaba.  “Tu hermano resucitará”.  La niña siguió leyendo.  “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque muera, vivirá”.  Ella sonrió, a pesar de las lágrimas.  Llegará el día en que Jesús resucitará de entre los muertos a todos los que han confiado en Él, así como lo hizo con Lázaro, y todos vivirán con Él para siempre.  Esa era la esperanza de Eric y ahora era también la suya.

Varios días después del funeral, la madre de Esi señaló: “Mañana sembraré tomates.  Eran los favoritos de Eric”.  Ella sonrió a su hija.  “¿Quisieras ayudarme?”

Esi asintió, aunque sabía que se pondría a llorar si decía alguna palabra. 

Al día siguiente, con lágrimas en sus ojos, Esi escribió: “Mi hermano resucitará”, en una hoja de papel.  Puso la nota en la puerta, para verla cada vez que saliera de su habitación. 

La niña se unió a su madre en el jardín y en silencio sembraron juntas las semillas amarillentas en la tierra.  Después de eso, todos los días Esi salía y regaba las semillas.  Lentamente comenzaron a crecer unas plantitas.  Tenían un color verde claro y hermoso, y cada vez que Esi las veía, recordaba que algún día volvería a ver a su hermano.  —  BECKY ELIE

JESÚS NOS RESUCITARÁ DE ENTRE LOS MUERTOS

VERSÍCULO CLAVE: JUAN 11:25

JESÚS LE CONTESTÓ: “YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA; EL QUE CREE EN MÍ, AUNQUE MUERA, VIVIRÁ”.

¿Has perdido a algún ser querido?  ¿Te ha parecido imposible dejar de llorar?  Jesús sabe lo que se siente estar de luto.  Él estuvo ahí cuando Su amigo Lázaro murió.  ¡Pero luego lo resucitó y lo devolvió a la vida!  Jesús promete que hará lo mismo con todos los que confían en Él.  A pesar de que afrontamos la muerte en este mundo caído, tenemos la esperanza de la vida eterna con Jesús.

Clave de Hoy
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