La cantante silenciosa

Mientras sentía cómo los zapatos le apretaban los pies, Shavonda tenía su mirada fija en el auditorio.  Jamás se había sentido más aliviada por haber terminado de cantar una canción.  Al mismo tiempo, nunca había estado más enojada.  Era el Día del Niño en la iglesia, lo que significaba que todos los niños se habían involucrado de manera especial en el culto.  La amiga de Shavonda, Bianca, la había invitado a cantar un dueto para la ocasión.

—No estoy segura —le indicó Shavonda.

—¡Por favor! —le rogó Bianca—.  ¡Podemos hacerlo juntas!

El entusiasmo de Bianca convenció a Shavonda y al final estuvo de acuerdo.  Después de algunas horas de práctica, ambas niñas se sentían preparadas.

Pero cuando llegó el momento de la presentación en el culto de la iglesia, el pánico escénico de Bianca hizo que se quedara en silencio.  Shavonda se quedó perpleja, pero siguió cantando hasta el final.  Lo que había empezado como un dúo terminó como un solo. 

La congregación aplaudió y las niñas tomaron sus asientos con los otros niños que ya se habían presentado.  Pero, para Shavonda, esto no había terminado.  Después que finalizó el servicio, la niña salió furiosa.  Su abuela la detuvo cuando iba de camino al estacionamiento.

—Tu participación estuvo maravillosa, hija —declaró su abuelita.  Entonces notó la expresión de Shavonda.  —¿Qué pasa, corazón? —le preguntó.

—Yo ni siquiera quería cantar esa canción, pero Bianca me convenció para hacerlo… ¡y todo para que ni siquiera cantara!  Me dejó ahí parada, haciendo el ridículo.  ¡Ella sabe que no me gusta cantar frente a mucha gente! —refunfuñó Shavonda.

—No hiciste el ridículo… elevaste un cántico de júbilo para el Señor.  Pero entiendo por qué estás molesta.  A veces las personas nos decepcionan, hija.  Y creo que Bianca también se siente muy decepcionada de sí misma.

Shavonda se veía confundida.

—¿Tú crees? —preguntó y su abuela asintió—.  Yo sé que a Bianca le fascina cantar.  Probablemente se sienta mal —afirmó Shavonda.

La anciana sonrió.  —Hoy cantaste acerca del amor de Dios, chiquita.  Tenemos ese amor en nuestros corazones a causa de lo que Jesús ha hecho por nosotros. Podemos demostrarlo al tener misericordia… y al perdonar a otros cuando nos fallan.

Shavonda notó que Bianca caminaba hacia donde estaban.  Todavía se sentía avergonzada por la presentación, pero también le preocupaba su amiga.

—¡Bianca! —le llamó Shavona, lista para consolar a su amiga con un abrazo.  —  ALLISON WILSON LEE

PERDONA CON MISERICORDIA

VERSÍCULO CLAVE: EFESIOS 4:32

SEAN MÁS BIEN AMABLES UNOS CON OTROS, MISERICORDIOSOS, PERDONÁNDOSE UNOS A OTROS, ASÍ COMO TAMBIÉN DIOS LOS PERDONÓ EN CRISTO.

¿Hay alguien que hizo algo que te hirió o te avergonzó?  A veces nuestros amigos y seres queridos nos decepcionan, incluso sin quererlo.  ¿Te cuesta perdonar?  Recordar que Jesús siempre es misericordioso con nosotros puede ayudarnos a ser amables con otros, aun cuando nos fallan.  Podemos perdonar a otros cuando consideramos cuánto Dios nos ha perdonado.  Confía en que Él te ayudará a mostrar a otros perdón y misericordia.

Clave de Hoy
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