Chocolate sin azúcar

—Adela me ignoró completamente en la fiesta de nuestra clase —le contó Elena a su amiga, Carla—.  ¡Qué creída!

—Sí —afirmó Keyla—.  Muchas veces ella tampoco me habla… a menos que quiera que le ayude con matemáticas o algo así.  ¡Tiene dos caras!  Pero ¿quién necesita a la Señorita Presumida? —Keyla miró el reloj—.  Oh, se está haciendo tarde.  Tengo que irme.

Después que Keyla se fue, Elena fue a la cocina.

—¿Estás haciendo brownies? —le preguntó a su mamá.

—Sí —respondió la madre mientras medía el azúcar.

—¡Qué rico! —Elena tomó una cuchara que todavía tenía un poco de chocolate y se la metió en la boca antes que su mamá pudiera detenerla—.  ¡Guácala! —se quejó la niña, haciendo una mueca—.  ¡Esto sabe horrible, mamá!  ¿Qué pasa con este chocolate?

—No pasa nada con el chocolate; simplemente no tiene azúcar.  No está endulzado —explicó su madre—.  Te lo iba a advertir, pero fue demasiado tarde—.  Mamá se puso pensativa y agregó: —No pude evitar escuchar tu conversación con Keyla.  Y se parecía mucho a ese chocolate.

—¿A qué te refieres? —preguntó Elena, sorprendida.

—Bueno, el chocolate sin azúcar es amargo, ¿verdad?  Las cosas que decimos también pueden ser amargas… y me parece que lo que ustedes estaban diciendo eran así, amargas, sin nada de dulzura.

—Pero lo único que dijimos fue que Adela es creída, ¡y es verdad!  No somos malas con ella.  Siempre le ayudamos con las tareas y otras cosas.

—Puede ser, pero sus palabras no combinan con sus acciones, y no podemos demostrar amor a los demás con lo uno sin lo otro.  Tanto nuestras palabras como nuestras acciones deben ser llenas de bondad y compasión, para mostrar a otros el amor de Jesús.  Puede que Adela no sea perfecta, pero ustedes tampoco lo son.  Sin embargo, Jesús te demuestra Su amor tanto con Sus palabras como con Sus acciones.  La Biblia habla de Su amor por nosotros y Él lo demostró al morir en la cruz por nuestros pecados, para que podamos ser salvos.

Elena suspiró.

—Pero Adela ni siquiera nos oyó.

—Eso me alegra, pero la Biblia dice que nuestras palabras deberían «ser de bendición para quienes escuchan».  Yo oí lo que dijeron y no encontré ninguna bendición.  El chocolate debe estar endulzado para tener un buen sabor, y nuestras acciones y palabras deben ser dulces también… endulzadas con amor.  —  IRENE C. STROBEL

HAZ TODO CON AMOR

VERSÍCULO CLAVE: EFESIOS 4:29 (NIV)

EVITEN TODA CONVERSACIÓN OBSCENA. POR EL CONTRARIO, QUE SUS PALABRAS CONTRIBUYAN A LA NECESARIA EDIFICACIÓN Y SEAN DE BENDICIÓN PARA QUIENES ESCUCHAN.

¿Las palabras que dices están endulzadas con amor?  ¿O están llenas de amargura?  No es suficiente que seas paciente y ayudes cuando alguien te pide algo, pero después hablas mal de esa persona a sus espaldas.  La Biblia nos dice que demostremos amor tanto con nuestras palabras como con nuestras acciones.  Usa tus palabras para edificar a otros y bendecir a quienes las oyen.

Clave de Hoy
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