Haití o la calle donde vives

—Quisiera poder ir también —expresó Evita mientras observaba cómo su hermana mayor avanzaba en la fila de los filtros de seguridad del aeropuerto.  Silvana estaba en camino, junto con otros jóvenes de su iglesia, para pasar una semana ayudando a misioneros en Haití, con su ministerio con niños.  Su familia la había acompañado al aeropuerto para despedirla.

Cuando Evita y sus padres regresaban a casa, la niña estaba muy callada.

—¿Qué sucede, hijita? —preguntó papá—.  ¿Estás extrañando ya a Silvana?

—No.  Solo quisiera… quisiera ser misionera —declaró Evita—.  Creo que tal vez quisiera servir en misiones algún día, pero también quisiera hacerlo ahora.  Desearía haber ido a Haití con los demás.

—Bueno, hija, cuando pensamos en los misioneros, generalmente nos vienen a la mente personas que llevan el evangelio a otros países u otras culturas donde hay mucha gente que no ha oído las Buenas Nuevas de Jesús —explicó su padre—.  Pero en el sentido más amplio de la palabra, un misionero es una persona que está en una misión, la misión de ayudar a que más personas conozcas a Jesús como su Salvador.  En ese sentido, ya eres una misionera.  Has llevado a tu amiga, Dani, a la iglesia.  Ella incluso irá contigo al campamento bíblico en las vacaciones.

—Bueno, sí, pero… —Evita estaba llena de dudas.

—¿Y qué me dices de los niños que acaban de mudarse a la casa de al lado? —agregó su madre—.  Has sido muy amable y los has recibido con los brazos abiertos.  El otro día te oí hablar con ellos sobre Jesús.

Evita suspiró.

—Lo sé, pero quiero ser una misionera de verdad.

—Hija —le dijo papá con dulzura—, si Dios quiere que vayas algún día a otro país, sin duda tendrás la oportunidad de hacerlo.  Pero todos los cristianos tienen la oportunidad de compartir las Buenas Nuevas de Jesús con quienes los rodean, sin importar dónde estén.  Eso es lo más importante y, en ese sentido, eres ya una misionera de verdad.

Evita sonrió.

—¿En serio?

Su padre asintió.

—Silvana se acaba de ir a servir a Dios en Haití por una semana, y tú Lo sirves aquí, en casa, ¡en la calle donde vives!

—Jesús quiere que las personas en Haití sepan que Él las ama —aseguró mamá—, pero además quiere que los que viven cerca de nuestra casa sepan que Él también los ama.

—Está bien —afirmó Evita—.  Hablaré de Jesús cada vez que pueda.  —  LENORA MCWHORTEN

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VERSÍCULO CLAVE:  2 TIMOTEO 4:2

PREDICA LA PALABRA. INSISTE A TIEMPO Y FUERA DE TIEMPO.

¿Alguna vez has querido ir a otro país para ser misionero?  Es genial que quieras hacer eso, pero no tienes que viajar lejos para ser un misionero.  Puedes serlo donde estés, en este momento.  No esperes para compartir las Buenas Nuevas de Jesús con otros.  La gente en la calle donde vives y en tu escuela necesita saber que Jesús los ama y murió por ellos, y tal vez serás tú quien se los diga.

Clave de Hoy
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