Galletas de Navidad

—Recoge tu mochila, Manuela. Es hora de ir a la casa de los abuelos —gritó su madre.

La niña tomó su mochila y bajó corriendo. Le encantaba pasar la noche en la casa de sus abuelitos. Esa noche iban a hornear galletas de Navidad, mientras mamá y papá iban a hacer las compras navideñas.

Con fuerte voz, Manuela hizo que sus padres cantaran villancicos durante todo el camino y, cuando papá se estacionó frente a la casa, la niña fue la primera en salir del automóvil. La abuelita abrió la puerta y Manuela corrió para darle un gran abrazo.

—¡Cuida tus modales! —le advirtió la madre mientras le daba a su hija un beso en la frente.

—Sí, mamá.

—Nos vemos mañana por la tarde —se despidió papá.

Después de decir adiós, Manuela y su abuelita entraron en la casa.

—¡Ven a darme un abrazo! —le gritó su abuelo desde la sala.

La niña corrió para abrazar con fuerza a su abuelo, y después salió corriendo a la cocina. La abuela estaba ya ocupada, sacando todo lo que iban a necesitar para hacer las galletas. También iban a glasearlas y decorarlas.

—Lávate las manos y podrás comenzar a mezclar —indicó la abuelita.

Después de mezclar los ingredientes, formaron bolitas con la masa y las aplanaron en la bandeja para hornear. Después que las galletas se enfriaron, las glasearon y las decoraron.

Mientras disfrutaban de sus obras de arte, la abuela dijo:

—¿Sabes, Manuela? El glaseado de estas galletas me recuerda a un versículo de la Biblia que dice: «¡Qué dulces son a mi paladar tus palabras! Son más dulces que la miel». La Palabra de Dios tiene un sabor dulce para nuestras almas, así como las galletas saben dulces en nuestras papilas gustativas.

La niña mordió otra galleta.

—La Biblia nos ayuda a saborear la bondad de Dios, ¿verdad?

La abuelita asintió.

—La Palabra de Dios nos muestra lo bueno que es Él y contiene Su sabiduría y verdad. Nos cuenta sobre Jesús, cómo Él nos salva del pecado y está siempre con nosotros. Cuando leemos la Biblia y permitimos que nos ayude a enfocar nuestras mentes en Jesús, encontramos el amor, la paz y el consuelo que solo Él puede darnos —la abuela metió el resto de las galletas en un envase y lo cerró—. Ahora vayamos a la sala para hacer un devocional con tu abuelo.

—Es hora de comer dulces para el alma —agregó Manuela con una sonrisa.

LISA FULLER

LA PALABRA DE DIOS ES DULCE

VERSÍCULO CLAVE: SALMO 119:103 (NTV)

¡QUÉ DULCES SON A MI PALADAR TUS PALABRAS! SON MÁS DULCES QUE LA MIEL.

¿Te gusta el sabor dulce de las galletas? La Biblia nos dice que, así como la miel es dulce al gusto, la Palabra de Dios es dulce al alma. La Biblia nos habla de Jesús y lo que hizo para salvarnos, y nos recuerda quiénes somos en Él. La Escritura tiene palabras de consuelo y aliento para ayudarnos a recordar la bondad de Dios en los tiempos difíciles. Lee lo que Jesús tiene para decirte en Su Palabra, la Biblia, y saborea la dulzura de Su amor, paz y gozo.

Clave de Hoy
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