Falsos amigos

Nota del editor: El tema de esta historia podría no ser apropiado para los niños más pequeños

 

No es justo”, escribió Fernanda en su teléfono.  “Mamá deja que Juliana salga con sus amigos después de la escuela todo el tiempo”.

Los tres puntitos flotaban en la burbuja celeste, mientras Benjamín tecleaba su respuesta.  “Ella no quiere admitir que ya tienes la edad suficiente como para tomar tus propias decisiones”.

Fernanda miró fijamente la foto de perfil de Benjamín.  Sus ojos azules le sonreían.  Todavía no se habían conocido en persona, pero le daba la impresión de que él la entendía mejor que nadie en el mundo.  ¿Qué importaba si tenía la edad de su hermana mayor?  Él era amable y gracioso.  Además, a él le gustaba.  Se lo había dicho más de una vez.

Entonces, ¿ya lo decidiste?”  El corazón de Fernanda comenzó a latir a mil por hora cuando leyó el siguiente mensaje de Benjamín.  “Solo es en el parque.  Estarás en casa antes de que tu mamá pueda darse cuenta”.

Tiene razón”, pensó Fernanda.  “Mamá me está tratando como a una niña chiquita”.  Comenzó a escribir que sí, cuando un versículo que había memorizado irrumpió en su cerebro.

Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor, porque esto es justo”.

Fernanda se detuvo.  Era como si alguien hubiera dicho esas palabras en voz alta.  La semana anterior, el líder del grupo de jóvenes le había recordado que su mamá era una bendición de Dios.  El Señor puso a la madre en su vida para protegerla y ayudarle a aprender a obedecer, para que llegue a ser más como Jesús.  Esa es la razón por la que Dios deseaba que obedeciera las reglas de su mamá, no para arruinar su diversión.

Pero ¿qué tan malo podría ser este encuentro?

Otra idea le vino a la mente.  Sus amigos tampoco conocían a Benjamín.  Él le envió una solicitud de amistad y ella lo dejó entrar en su vida, sin cuestionamientos.  Había estado hablando con un extraño y mintiendo a todos durante dos meses, porque él le había pedido que mantuviera esa amistad en secreto.

Al principio, era emocionante.  Ahora, tenía miedo.  La mano de Fernanda temblaba mientras tipeaba: “No puedo”.

Benjamín respondió: “Pensé que éramos amigos”.

A Fernanda se le cayó el alma a los pies, y contestó: “Los amigos no piden a sus amigas que mientan a sus padres”.

Las siguientes palabras de Benjamín no fueron para nada amigables.  Fernanda había tomado una decisión.  No importaba si se metía en problemas o no, había llegado la hora de hablar con su madre.

“¿Mamá?”  Fernanda respiró profundamente y empezó a caminar por el pasillo.  “Tengo que contarte algo”.JENNIFER LINDSAY

OBEDECE A TUS PADRES

VERSÍCULO CLAVE: EFESIOS 6:1

HIJOS, OBEDEZCAN A SUS PADRES EN EL SEÑOR, PORQUE ESTO ES JUSTO.

¿Alguna vez has sentido la tentación de romper las reglas porque te parecían injustas?  En ocasiones podrías sentir que tus padres están tratando de complicarte la vida o evitar que te diviertas, pero Dios los puso en tu vida porque Él quiere lo mejor para ti.  Confía en que Él te protege y te hace más como Jesús al enseñarte a obedecer a tus padres.  Cuando los obedeces a ellos, le obedeces a Él.

 

Si alguien trata de hablar contigo y te pide que lo mantengas en secreto, cuéntaselo enseguida a un adulto de confianza.

Clave de Hoy
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