Expirado

“¡Tierra de la Aventura, allá vamos!”, exclamó Julieta mientras ella y su amiga, Elisa, entraban al automóvil de un brinco.  “¡No puedo creer que finalmente hayamos ahorrado el dinero suficiente y que en verdad estemos en camino!  Por supuesto, ¡ni siquiera podríamos ir si no hubieras encontrado este cupón para comprar los boletos a mitad de precio, Elisa!”

En pocos minutos llegaron al parque.  Pero cuando la señora de la boletería miró el cupón que Julieta le entregó, hizo un gesto negativo con la cabeza.  “Lo siento”, declaró, “pero este cupón está expirado.  Tengo que cobrarles el precio total de la entrada”.

“¿Expirado?”, preguntó Elisa.  “No me di cuenta”.

La mamá de Julieta miró el cupón.  “Lo siento, niñas”, indicó.  “Debí haber revisado el cupón antes de salir.  Como no lo hice, pagaré la cantidad extra”.

“¡Guau!  ¡Gracias, mamá!”, expresó Julieta.  “¡Eres la mejor!”

“¡Sí, gracias!”, afirmó Elisa con gratitud.  Compraron los boletos y todos entraron al parque.

Después de un día de diversión y risas, las niñas y la mamá de Juliana se montaron en el automóvil para regresar a sus casas.  “La pasé tan bien hoy, pero me siento mal de haberles dado un cupón expirado”, lamentó Elisa con un suspiro.  “Muchas gracias, señora Benítez, por pagarnos la diferencia”.

“No tienes de qué”, indicó la mamá de Julieta.  “Me alegra que hayamos venido.  Yo me divertí”.

“Yo también”, dijo Julieta.  “Quizá debimos quedarnos más tiempo”.

“Hoy no”, advirtió su madre.  “Mañana tenemos que ir a la iglesia, así que debemos dormir temprano”.  Ella salió del estacionamiento.  “Ese cupón me hizo acuerdo de algo que nunca expira”.

“¿Qué es eso?’, preguntó Julieta.

“Las promesas de Dios”, contestó mamá.  “Son mejores que cualquier cupón u oferta.  ¿Saben cuáles son algunas de las promesas de Dios?”

“En la iglesia aprendimos un versículo que dice que Dios nunca nos abandonará”, compartió Elisa.

La madre asintió.  “Dios también promete oír nuestras oraciones”, recalcó, “y Jesús prometió que regresará un día para arreglar todo lo malo y hacer nuevas todas las cosas, y resucitar nuestros cuerpos para que podamos vivir con Él para siempre”.

“¡Esa será una aventura mucho mejor que el parque de diversiones!”, notó Julieta.  Elisa estuvo de acuerdo.  “Me alegra tanto que las promesas de Dios no expiran jamás”.  —  KAREN R. LOCKLEAR

LAS PROMESAS DE DIOS NUNCA EXPIRAN

VERSÍCULO CLAVE: 1 JUAN 2:25

Y ESTA ES LA PROMESA QUE ÉL MISMO NOS HIZO: LA VIDA ETERNA.

¿Sabías que Dios te ha hecho muchas promesas?  Él promete salvarte de tu pecado cuando confías en Jesús, oír a Sus hijos cuando oran, darte gozo, suplir todas tus necesidades y resucitar a los creyentes a la vida eterna con Él.  Puedes encontrar más de sus promesas en Su Palabra, la Biblia.  Y las promesas de Dios jamás expiran.  ¡Son para siempre!

Clave de Hoy
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