Un amor especial

“Realmente no veo qué de especial tiene que Jesús haya muerto para salvar a la gente”, declaró Braulio con franqueza.  Su madre lo quedó viendo, sin poder creerlo.  “Bueno, ¡no entiendo!”, afirmó.  “Muchos soldados murieron para que podamos ser libres”.

“Eso es cierto, hijo”, comentó mamá, “y puedo decir que eso es maravilloso y especial, ¿no crees?”

“Claro que sí”, admitió Braulio, “pero lo que quiero decir es que, si yo pudiera salvar a un grupo de personas al morir como estos soldados, también lo haría.  Al menos, eso esperaría.  Entonces, cuando Jesús murió, salvó a miles de personas de ir al infierno.  ¿No hay miles de personas dispuestas a hacer lo mismo?”

La madre levantó las cejas.  “Morir por tus pecados requirió mucho más que una simple muerte física”, explicó.  “El sacrificio de Jesús era mucho más grande que los soldados que murieron por su país.  Piénsalo de este modo: ¿morirías por mil saltamontes?”

Una amplia sonrisa se dibujó en el rostro de Braulio.  “¿Estás bromeando?  ¡Por supuesto que no!”

“Bueno, cuando comparamos los saltamontes con los humanos, se ven muy pequeños e insignificantes, ¿verdad?”, preguntó mamá.  “Cuando comparas a los humanos con Dios, ¿no crees que también nos vemos igual de pequeños e insignificantes?”

Braulio frunció el ceño.  “Nunca lo había visto de esa manera”.  El niño se quedó sorprendido con esa idea.  Le daba un poquito de miedo pensar en sí mismo como un ser tan diminuto como un saltamontes, en comparación con Dos.

“Pero, hijo”, agregó su madre, “hay una gran diferencia entre la forma en que miras a un saltamontes y cómo Dios te ve.  A ti no te importan ni un poquito los saltamontes, ¡pero Dios te ama!  Esa es la razón porque Jesús vino a la tierra.  Eres tan importante para Él que murió voluntariamente para salvarte del pecado, porque Jesús sabe que eres totalmente incapaz de salvarte a ti mismo.  El amor hace toda la diferencia del mundo”.

“Supongo”, dijo Braulio.

Su madre lo abrazó.  “Jesús te ama tanto, hijo.  Los soldados han muerto para darnos libertades terrenales, pero no pueden liberarnos del pecado.  Solo Jesús puede hacerlo.  Él estuvo dispuesto a tomar el castigo por tu pecado, de modo que tú puedas ser salvo y tener vida eterna”.

“Guau.  Eso sí es especial, ¿verdad?”, indicó Braulio, pensativo.  “¡Es un amor especial!”  —  BARBARA J. WESTBERG

DIOS TE AMA

VERSÍCULO CLAVE: ROMANOS 5:8

PERO DIOS DEMUESTRA SU AMOR PARA CON NOSOTROS, EN QUE SIENDO AÚN PECADORES, CRISTO MURIÓ POR NOSOTROS.

¿Aprecias lo que Jesús hizo por ti en la cruz?  ¡Jesús murió por ti para que pudieras tener vida eterna con Él!  Ese sí es un amor especial.  Todo el amor del que oyes en el Día de San Valentín no es nada en comparación con el amor que Jesús tiene para ti.  ¿Has aceptado Su regalo de la salvación?  Si no lo has hecho, ¡confía en Él como tu Salvador hoy mismo!  (Haz clic aquí para que conozcas las Buenas Nuevas que Dios tiene para ti).

Clave de Hoy
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