Estrellas brillantes

“¡Qué calor hace aquí!”, se quejó mariana mientras subía por la colina llena de pasto durante el viaje para acampar con su familia.

“Tranquilízate, Mariana”, contestó su madre, “ya casi llegamos al campamento”.

“Me duelen los pies y tengo sed.  ¡Tengo tanta hambre que me comería un caballo!”, se quejó Mariana en voz muy alta.

“¡Vaya!  ¡Me encantaría verlo!”, exclamó su hermano, Marcelo, con una carcajada.

En poco tiempo, la familia Hernández llegó a su campamento después de un día entero de exploración.  Todos disfrutaron de preparar la cena en la fogata, excepto Mariana, quien protestó que su salchicha estaba quemada.  Después de comer, se hizo oscuro y comenzaron a mirar el cielo con la esperanza de ver las hermosas estrellas.

“¡Rayos!  ¡No veo nada!  ¡No hay una sola estrella en el cielo!”  Mariana se cruzó de brazos y frunció el ceño.

“Oh, ahí están”, afirmó papá.  “Es solo que esta noche no las podemos ver porque las nubes están bloqueando nuestra visión”.

“Bueno, me parece terrible.  ¡Tanto esfuerzo por ver las estrellas y no sirvió de nada!”  Mariana pateó las ramitas que estaban a sus pies y luego se fue zapateando a su tienda de campaña para seguir refunfuñando.

“Mariana”, le llamó su madre, “me parece que tú tienes una nube por encima de tu cabeza”.

“¿A qué te refieres?”  Mariana se dio la vuelta para mirar a su mamá.

“Parece que hay una nube de quejas que está bloqueándote para que no puedas hacer brillar tu gozo.  ¿Sabías que, en la Biblia, el libro de Filipenses habla sobre cómo podemos brillar con fuerza?  Dice que hagamos todo sin quejarnos sin discutir, para que podamos brillar como estrellas en el mundo.  Cuando nos quejamos y nos lamentamos, no brillamos con el gozo que viene por conocer a Jesús y tener vida eterna con Él”, explicó mamá.

Mariana suspiró.  “Supongo que hoy no he sido la persona más gozosa”.

“¡Dilo de nuevo!”, señaló Marcelo.

“Bueno, está bien”.  Mariana torció los ojos a su hermano menor.  “Perdónenme.  Y supongo que tampoco ha sido muy divertido estar cerca de mí”.

Su padre se puso de pie y la abrazó.  “Siempre tenemos un mañana, mi estrellita brillante.  Solo recuerda el gozo que tienes en Jesús y brilla para Él”.

“Está bien”, aseguró Mariana.  “Creo que iré a dormir y mañana empezaré desde cero.  ¡Creo que el pronóstico del tiempo anuncia un cielo despejado!”  —  EMILY RUDOLPH

NO TE QUEJES, SOLO BRILLA

VERSÍCULO CLAVE: FILIPENSES 2:14 (PDT)

HAGAN TODO SIN QUEJARSE Y SIN DISCUTIR.

¿Te vives quejando por las cosas que no te gustan?  ¿Te quejas de tus tareas o por tener que levantarte temprano o limpiar tu habitación?  Cuando te quejas, no permites que el gozo que tienes en Jesús brille con fuerza para quienes te rodean.  Aun cuando tengas que hacer cosas que no te gustan, recuerda lo que Jesús ha hecho por ti y confía en que Él te dará un corazón lleno de gozo, sin importar cuales sean las circunstancias.  ¡Deja que tu luz brille!

Clave de Hoy
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